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PSICOPATÍA INFANTIL

padre que regaña a su hijo

La psicopatología del desarrollo ha propiciado el interés de numerosos/as profesionales por el estudio de la psicopatía infantil, considerándola como “un concepto evolutivo que se va gestando y desarrollando desde la niñez a través de cadenas de transacción entre el individuo y el ambiente y que va presentando diferentes manifestaciones en diferentes etapas del ciclo vital” (Romero, et al., 2016). Así pues, dadas sus distintas características y trayectorias evolutivas, puede afirmarse que existe una gran heterogeneidad de jóvenes antisociales.

Cabe decir que, aun siendo personas con rasgos e historias distintas, existen determinadas características definitorias del trastorno, tales como la falta de empatía, culpa y remordimientos, además de arrogancia, encanto superficial, irresponsabilidad y conductas disruptivas (Pisano et al., 2017).

¿Psicopatía infantil en el DSM-5?

Dicha psicopatología mencionada en la introducción, tiene cabida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales como Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) en adultos, considerado un trastorno de personalidad, o Trastorno Disocial (TD) en adolescentes, el cual se sitúa dentro de los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta (Molinuevo, 2014).

Es necesario añadir que las personas con TAP se caracterizan por presentar “un patrón general de desprecio y de violación de los derechos de los demás que comienza en la infancia o en la adolescencia temprana y que continúa en la edad adulta. Este patrón también ha sido denominado psicopatía, sociopatía o trastorno de la personalidad disocial” (American Psychiatric Association, 2013). En cambio, el TD se caracterizan por “un patrón de comportamiento, repetitivo y persistente, en el que se violan derechos básicos de otras personas o normas sociales que se consideran adecuadas para la edad del individuo” (Molinuevo, 2014).

Evaluación de la psicopatía

Respecto a las herramientas de evaluación, existen múltiples instrumentos que han sido desarrollados a lo largo de los años. A continuación, se especifican algunos de ellos (Halty y Prieto-Ursúa, 2015):

  • La entrevista semiestructurada Psychopathy Checklist (PCL-R) de Hare, destinada a la evaluación de la psicopatía en personas adultas. También se cuenta con la adaptación para población adolescente desarrollada por Forth, Brown, Hart y Hare, llamada Psychopathy Checklist: Youth Version (PCL: YV).
  • El cuestionario Antisocial Process Screening Device (APSD) de Frick y Hare, utilizado como medida de exploración de la psicopatía. Cabe decir es de gran utilidad para evaluar psicopatía infantil. En específico, las características psicopáticas en población infantil y juvenil.
  • La Escala Child Psychopathy Scale (CPS) de Lynam, utilizada para evaluar la psicopatía en los/as jóvenes.
  • El autoinforme Youth Psychopathic Traits Inventory (YPI), desarrollado por Andershed, Kerr, Stattin y Levander. Dicho instrumento sirve para evaluar los 10 rasgos centrales de la psicopatía.
  • El autoinforme Inventory of Callous-Unemotional (ICU) desarrollado por Frick, utilizado para evaluar el rasgo de insensibilidad emocional.

Tratamiento de la psicopatía infantil

En cuanto al tratamiento de la psicopatía, lamentablemente, los estudios suelen presentar resultados muy desalentadores. De hecho, no se dispone de un tratamiento psicológico probado ni un tratamiento psicofarmacológico definitivo (Pisano et al., 2017).

Por lo que respecta a los principales problemas en el abordaje del tratamiento, destacan las limitaciones metodológicas de las investigaciones realizadas y las características personales y conductuales de las personas con dicho trastorno (Halty y Prieto-Ursúa, 2015).

Así pues y tal como se menciona en números estudios, resulta de gran importancia intervenir en las etapas más tempranas y sensibles del desarrollo (Halty, 2017). Además, se remarca la gran influencia de la crianza positiva en la autorregulación de los/as menores en su ajuste social y académico, permitiendo que desarrollen conductas prosociales. Cabe señalar que una crianza positiva previene la aparición de conductas violentas y disruptivas (Munguía et al., 2023).

Conclusiones

En definitiva, aunque es cierto que existen múltiples estudios sobre la psicopatía infantil, es necesario seguir realizando investigaciones sobre (Romero et al., 2016):

  • La heterogeneidad de los problemas de conducta y rasgos psicopáticos en la adolescencia y en la niñez.
  • El desarrollo de las personas con dicho trastorno a lo largo de la vida.
  • La gran importancia de la detección temprana, puesto que el tratamiento de la psicopatía en los/as adultos entraña grandes dificultades.
  • Las herramientas de detección-evaluación y tratamientos para la psicopatía infantil y en adultos.

Autora: Kora Nevado Duarte, psicóloga jurídica y técnica de investigación y proyectos en EPERIT.

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En EPERIT somos equipo de psicólogos jurídicos y forenses, también especializados en victimología que ofrece diferentes servicios: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y formación. De hecho, además de diferentes cursos, ofrecemos un programa de prácticas. También hacemos divulgación por redes sociales y por este blog. Si quieres obtener información sobre algún aspecto ¡No dudes en contactarnos!

Referencias bibliográficas

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596

Halty, L. (2017). La importancia de la mirada en el desarrollo de la psicopatía. Infancia, juventud y ley: revista de divulgación científica del trabajo con menores, 8, 41-47. https://www.researchgate.net/publication/324543554_La_importancia_de_la_mirada_en_el_desarrollo_de_la_psicopatia

Halty, L. y Prieto-Ursúa, M. (2015). Psicopatía infanto-juvenil: evaluación y tratamiento. Papeles del Psicólogo, 36(2), 117-124. https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-48082010000100010

Molinuevo, B. (2014). Trastorno disocial y DSM-5: cambios y nuevos retos. Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace, 110, 53-57. https://ddd.uab.cat/record/141346

Munguía, A., Torres, I., Pérez, M. y Ostrosky Shejet, F. (2023). Modelos de intervención y prevención de la psicopatía. Edupsykhé. Revista De Psicología Y Educación, 20(1), 65-90. https://doi.org/10.57087/edupsykhe.v20i1.4534

Pisano, S., Muratori, P., Gorga, C., Levantini, V., Iuliano, R., Catone, G., Coppola, G., Milone, A. y Masi, G. (2017). Conduct disorders and psychopathy in children and adolescents: aetiology, clinical presentation and treatment strategies of callous-unemotional traits. Italian journal of pediatrics, 43(84). https://doi.org/10.1186/s13052-017-0404-6

Romero, E., Kapralos, P. y Gómez-Fraguela, X. A. (2016). Rasgos psicopáticos infanto-juveniles: evaluación e implicaciones en un estudio prospectivo. Anuario De Psicología Jurídica, 26(1), 51-59. https://doi.org/10.1016/j.apj.2016.03.002

Influencia indirecta de la violencia

Dos mujeres abrazándose tristes

Casi todo el mundo estaría de acuerdo en que la violencia no es la respuesta adecuada en ninguna situación, racionalmente, se rechaza la violencia. Pero entre la población no hay demasiado conocimiento de la influencia real de la violencia. Por ello, la pregunta de hoy es: ¿La violencia afecta sólo a quién la sufre directamente o va más allá? ¿Puede haber una influencia indirecta de la violencia? A continuación se va a hablar de esta influencia en diferentes contextos.

Exposición a violencia

Se hizo un estudio longitudinal con 528 participantes en los que se evaluó la influencia indirecta a violencia severa comunitaria la y su relación con el control percibido y otras consecuencias negativas. La violencia severa comunitaria se definió como haber visto a alguien ser disparado, apuñalado o matado. Se vio que haber sido expuesto a esta violencia aumentaba de forma significativa las probabilidades de tener un control percibido bajo (esto significa que no te sientes con capacidad para cambiar, controlar las cosas que te pasan a ti o a tu entorno) . A la misma vez, esto se relacionaba con un mayor riesgo de depresión mayor, problemas de drogas, trastorno antisocial de la personalidad y problemas con la justicia. (Musci et al., 2018)

Por otra parte, en otro estudio, se vieron resultados parecidos. Con 3936 adolescentes, se advirtió que presenciar violencia escolar produce consecuencias negativas con posterioridad. De hecho se vio que el daño en la persona expuesta de forma indirecta era comparable con haberlo experimentado de forma directa. Además, se relacionó esta exposición indirecta con ansiedad social, drogas, síntomas depresivos y delincuencia entre otras cosas. (Janosz et al., 2018)

También en otro estudio, con 3917 adolescentes se observó que haber estado expuesto de forma indirecta a la violencia interpersonal aumentaba las posibilidades de tener un estado de ánimo deprimido. Además, también eran altas y significativas las probabilidades en consumo de sustancias. (Mitchell et al., 2023)

Influencia indirecta de la violencia en familiares de víctimas

Cuando ocurre un suceso violento, la víctima pasa por un proceso muchas veces complicado pero ¿Y las familias y los seres queridos? En diversos estudios se ha visto que, en general, sufren una fuerte influencia indirecta de la violencia.

En una revisión sistemática sobre la psicopatología en personas pasando un duelo por homicidios, la psicopatología observada era trastorno por estrés postraumático, depresión, duelo complicado y problemas con sustancias. (van Denderen et al., 2015)

Por otra parte, en un estudio con familiares de personas desaparecidas y personas en duelo por homicidio se vio, en familiares de personas desaparecidas, que el 47% tenía síntomas de trastorno de duelo prolongado y el 23.1% de trastorno por estrés postraumático (TEPT). Mientras tanto, en familiares de víctimas de homicidio, el 83.1% tenía síntomas de duelo prolongado y un 31.4% de TEPT. (Lenferink et al., 2017)

Influencia indirecta de la violencia: Afectación a todas las facetas

Por último, en una revisión sistemática de 2015 se puede observar muy bien cómo se ven afectadas muchas facetas en la vida de las familias de víctimas de homicidios. Psicológicamente se vio con frecuencia ansiedad, depresión y TEPT. Dentro de TEPT destacaba el síntoma de reexperimentación. También se veía pérdidas de memoria, problemas de atención, problemas con el sueño, anhedonia e incluso disociación. (Connolly y Gordon, 2015)

También se observaban cambios en el comportamiento de niños y adolescentes. Mostraban agresividad y comportamientos desadaptativos. En adición, se observaba tristeza y distanciamiento del resto, incluso en niños preescolares se veían efectos como ansiedad, comportamientos reservados, dificultad para concentrarse o pesadillas. (Connolly y Gordon, 2015)

Además, también eran muy frecuentes los sentimientos de culpabilidad y rabia por el homicidio. También perdían confianza en la sociedad y sus creencias sobre el mundo cambiaban drásticamente, sintiendo que el mundo no es un sitio seguro. (Connolly y Gordon, 2015)

Por otra parte, también se observaban efectos en el ámbito académico, social y laboral. Los niños y adolescentes tenían problemas para hacer sus tareas diarias y las notas bajaban mucho. Mientras tanto, los padres también notaban dificultad para volver a trabajar, tenían problemas o incluso llegaron a perder sus trabajos. (Connolly y Gordon, 2015)

Influencia indirecta de la violencia en trabajadores

¿Qué pasa con las personas que en su trabajo se exponen diariamente a situaciones donde está presente la violencia? Han habido muchos estudios que evalúan el estrés traumático secundario en trabajadores expuestos a situaciones o a relatos de violencia.

En un estudio con 578 profesionales forenses relacionados con maltrato infantil, se evaluó la influencia indirecta de la violencia en relación con la vida familiar del forense y sus relaciones sociales. Para empezar se vio que ser mujer, haber pasado por alguna situación personal traumática en el pasado, exposiciones directas e indirectas al maltrato infantil, entre otras cosas más, se vio asociado con mayor puntuación en estrés traumático secundario. (Brady et al., 2019) 

Respecto al tema de las relaciones con las personas, se vio como efectos negativos principales, tener poca confianza en los demás, ser paranoicos y muy protectores con sus hijos. También informaron distanciamiento emocional de las situaciones de los demás, pensamientos intrusivos y volverse más irritable. Además también notificaron que las relaciones con los demás podían ser tensas debido a la naturaleza de su trabajo, es decir, evitaban hablar de su trabajo a las personas. Del mismo modo, informaron dificultades en sus matrimonio y distancia física ya que el trabajo les absorbía mucho. (Brady et al., 2019)

Empatía, afrontamiento y resiliencia ¿Qué papel tienen?

Por otra parte, se hizo un estudio con 154 mujeres que trabajaban con víctimas de violencia y se evaluó la relación entre el procesamiento cognitivo del trauma y la empatía con los síntomas de estrés traumático secundario. Lo que se vio es que a mayor empatía, mayor la intensidad de los síntomas del estrés traumático secundario. También mostraban relación con algunos aspectos de afrontamiento negativos como la negación y el remordimiento. (Oginska-Bulik et al., 2022)

Por último, en un estudio con 147 enfermeras de cuidados intensivos, hubo presencia de estrés traumático secundario. Y además, tenía una relación significativa con el “burnout” (cronificación de estrés laboral). Un aspecto positivo observado es que la resiliencia mediaba en parte esta relación. (Jeong y Shin, 2023)

Repercusiones

Esta información muestra que los actos violentos producen un gasto y daño social muy grande. Aunque teóricamente nadie defiende la violencia, la realidad es que la sociedad actual es violenta. Por lo que, el primer paso para cambiar esta situación es ser consciente de que las consecuencias de cualquier acto violento las pagamos todos de una forma u otra.

EPERIT

EPERIT es un equipo actualizado de psicología jurídica y forense y especializado en victimología, compuesto por psicólogos con una gran vocación. Ofrecen servicios de peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. También hacen formación, a través de diferentes cursos y también de prácticas. Además, hace divulgación a través de este blog y de redes sociales. Si estás interesado en algún servicio, no dudes en pedir información.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Brady, P. Q., Fansher, A. K., y Zedaker, S. B. (2019). Are parents at a higher risk for secondary traumatic stress?: How interviewing child victims impacts relationships with forensic interviewer’s friends and family. Child Abuse and Neglect, 88, 275-287. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2018.11.017 

Connolly, J., y Gordon, R. (2015). Co-victims of Homicide: A Systematic Review of the Literature. Trauma, violence and abuse, 16(4), 494-505. PubMed. 10.1177/1524838014557285

Janosz, M., Brière, F. N., Pascal, S., Archambault, I., Brault, M. C., Moltrecht, B., y Pagani, L. S. (2018). Witnessing violence in early secondary school predicts subsequent student impairment. Journal of epidemiology and community health, 72(12), 1117-1123. PubMed. 10.1136/jech-2018-211203

Jeong, J. Y., y Shin, S. (2023). The relationship between secondary traumatic stress and burnout in critical care nurses: The mediating effect of resilience. Intensive and Critical Care Nursing, 74, 1-8. APA PsycInfo. https://doi.org/10.1016/j.iccn.2022.103327 

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Lenferink, L. I. M., van Denderen, M. Y., de Keijser, J., Wessel, I., y Boelen, P. A. (2017). Prolonged grief and post-traumatic stress among relatives of missing persons and homicidally bereaved individuals: A comparative study. Journal of affective disorders, 209, 1-2. PubMed. 10.1016/j.jad.2016.11.012

Mitchell, K. J., Banyard, V., y Ybarra, M. (2023). Overlap Between Exposure to Suicidal Behavior and Indirect Interpersonal Violence: Evidence for a More Integrated Approach to Violence Research. Journal of Interpersonal Violence, 38(15-16), 9189-9214. PubMed. 10.1177/08862605231163238

Musci, R. J., Bettencourt, A. F., Rabinowitz, J., Ialongo, N. S., y Lambert, S. F. (2018). Negative Consequences Associated with Witnessing Severe Violent Events: The Role of Control-Related Beliefs. Journal of Adolescent Health, 63(6), 739-744. PubMed. 10.1016/j.jadohealth.2018.07.001 

Oginska-Bulik, N., Juczynski, Z., y Michalska, P. (2022). The mediating role of cognitive trauma processing in the relationship between empathy and secondary traumatic stress symptoms among female professionals working with victims of violence. Journal of Interpersonal Violence, 37(3-4), 1-29. APA PsycInfo. 10.1177/0886260520976211van Denderen, M., de Keijser, J., Kleen, M., y Boelen, P. A. (2015). Psychopathology among homicidally bereaved individuals: a systematic review. Trauma, violence and abuse, 16(1), 70-80. PubMed. 10.1177/1524838013515757

Máster psicología jurídica y forense

informe forense psicológico.

Si eres estudiante de psicología u otras disciplinas afines, con intereses por la psicología jurídica y forense es posible que en la carrera no sepas qué opciones hay más allá del grado. Por desgracia, la psicología jurídica y forense no es algo que se trate mucho en la carrera de psicología, incluso puede ser que no sepas qué es como tal la psicología forense. Si no lo sabes, en este blog hay un artículo que habla sobre ello. Pero además, si te estás preguntando ¿Qué puedo hacer? ¿Hay máster de psicología jurídica y forense? ¿Qué opciones hay? En este artículo se va a hablar sobre diferencias entre dos tipos de máster, qué opciones hay y de la formación necesaria para ejercer como psicólogo forense. 

Máster propio vs. Máster oficial

Hay dos tipos de másteres y en psicología jurídica y forense se van a encontrar de ambos tipos. Presentan bastantes diferencias, algunas son las siguientes:

Un máster oficial se encuentra aceptado y regulado por el Estado a través de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, por lo que tiene parte financiada por el Estado. Además, también se encuentra aceptado por el Espacio Europeo de Educación Superior, es decir, es válido y reconocido por países europeos, aunque también va a influir la legislación de cada país. Por otra parte, en el máster propio lo importante a tener en cuenta es el prestigio del sitio que imparte el máster, al igual que el del programa en sí. 

Otra diferencia importante es que los másteres oficiales permiten acceder al doctorado, por lo que si estás interesado en ello, la única opción es un máster oficial. 

También es necesario decir que un máster oficial, al ser necesario el proceso de evaluación antes mencionado, cualquier cambio que se quiera realizar va a ser más lento que en un máster propio. 

Por último cabe decir que a la hora de querer trabajar como psicólogo jurídico y/o forense, lo importante es la calidad del programa formativo y que en efecto, la persona tenga las competencias y habilidades necesarias para ejercer. De esto se hablará más adelante. 

Opciones de máster en psicología jurídica y forense oficiales

Como los másteres propios su elección depende del prestigio de la institución que lo ofrece no se va a profundizar más allá. Sin embargo, sí que se van a comentar diferentes másteres oficiales y en diferentes modalidades. 

Modalidad presencial de máster de psicología jurídica y forense

Modalidad online de máster de psicología jurídica y forense

Formación necesaria para ejercer como psicólogo forense

Para ejercer como profesional de la psicología jurídica y/o forense, en principio, con sólo tener el grado de Psicología es suficiente. Pero para poder inscribirte en el Listado Oficial de Psicólogos Forenses de tu comunidad (y así ser psicólogo forense de oficio) es necesario que llames al COP para saber qué requisitos son necesarios en tu comunidad. 

Por último, cabe decir que independientemente de lo que es necesario legalmente, es un deber ético estar lo más formado y cualificado posible para ejercer, ya que se trabaja con personas y en el ámbito judicial, es decir, que las decisiones que tome el perito posiblemente sean de gran alcance y eso conlleva una gran responsabilidad. Por lo que lo ideal y necesario sería después del grado realizar un máster sobre Psicología Jurídica y Forense, además de cursos de especialización. 

EPERIT

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, psicólogos forenses y especialistas en victimología actualizados. Ofrecen servicios de peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y formación en prácticas y en cursos. También hacen divulgación por el blog y redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Chavez, J. ¿Qué es un máster oficial? CEUPE. https://www.ceupe.com/blog/master-oficial.html  

¿Qué diferencias hay entre un máster oficial y un máster propio? – Universitat Autònoma de Barcelona.  UAB. https://www.uab.cat/web/estudios/masters-y-postgrados/masters-y-diplomas-de-formacion-permanente/-que-diferencias-hay-entre-un-master-oficial-y-un-master-propio-1345713249357.html 

¿Qué es un máster propio y en qué se diferencia del oficial?  UAX. https://www.uax.com/blog/que-es-un-master-propio-caracteristicas-y-diferencias-con-master-oficial 

TRATA Y PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA:

TRATA Y PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA: UNA APROXIMACION LEGAL, FORENSE Y VICTIMOLÓGICA

Curso de especialidad

Profesora: Esther Veiga

Es Psicóloga General Sanitaria por la Universidad de Santiago de Compostela y Psicóloga Jurídica y Forense por la Universidad Complutense de Madrid.

Como investigadora, sus áreas más habituales han sido la victimología y la promoción de la salud. Es autora de varias publicaciones centradas en el ámbito de la prostitución y de la trata de mujeres con fines de explotación sexual:

  • Perfil de acusado
  • Proceso de victimización
  •  Repercusiones psicopatológicas

Ha sido ponente en el XIII Congreso (Inter)Nacional de Psicología Jurídica y Forense.

FORMACIÓN ONLINE ESPECIALIZADA

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¡No te lo pierdas!

Contenido:

-Conceptualización teórica: prostitución, trata sexual e inmigración ilegal
-Datos de la prevalencia actuales de prostitución y trata sexual
-Perspectivas legales de la prostitución en el mundo
-Debate sobre la legalización o abolición de la prostitución
-¿En qué situación legal se encuentra España?

-Análisis de sentencias judiciales en España
-Características de los acusados por delitos de proxenetismo y trata
-Características de las mujeres que ejercen la prostitución

-Factores de riesgo
-¿Qué hace que una persona llegue a ejercer la prostitución?
-¿Qué convierte a una persona en víctima de una red de trata?
-Proceso de victimización
-Repercusiones psicopatológicas

-Intervención con víctimas
-TEPT-C y comórbidos
-Juicio social
-Entrevista psicológico-victimológica
-Entrevista clínico-forense
-Role playing


Víctima-agresor: Intercambio de roles

agresor con pistola visto de forma desenfocada

Sufrir victimización a lo largo de la vida puede generar consecuencias negativas y más si ocurre en la infancia y/o adolescencia. Es demasiada amplia la evidencia que hay sobre ello y entre los daños que genera la victimización se encuentra una paradoja: Intercambio de roles víctima-agresor. ¿Qué significa esto? 

Víctima agresiva

Ya en 1947, Hans Von Hentig, en su libro Crime: Causes and Conditions nombró el rol de víctima agresiva. Este tipo de víctima se caracterizaba por cambiar de víctima a victimario, generando un daño a su familia, personas cercanas..etc. (Hentig, 1947)

Ciertamente, parece ser contradictorio y extraño, pero se van a exponer a continuación datos sobre este fenómeno en diferentes tipos de situaciones y delitos. 

Víctima agresor: Intercambio de roles en delitos sexuales

En un estudio de 2008, con una muestra de 629 delincuentes sexuales se observó que respecto a los abusadores sexuales de niños, el 73% había sido abusado sexualmente de niño, además de que habían sido expuestos a pornografía de forma precoz, el 65% antes de los 10 años. Por otra parte, los violadores parece que sufrieron de forma más frecuente en su infancia abuso físico (68%), abuso emocional (70%) y violencia parental (78%). De hecho, ambos tipos de delincuentes, el 93% aproximadamente, dijeron haber sido expuestos a violencia en la infancia con frecuencia. (Simons et al., 2008)

También en 2014, con una muestra 679 delincuentes sexuales hombres, se vio que triplicaban las probabilidades de haber sufrido abuso sexual infantil y duplicaban las probabilidades de abuso físico. Además, las probabilidades de sufrir abuso verbal se multiplicaban por trece y por cuatro las posibilidades de haber sufrido abuso emocional. El porcentaje de delincuentes que informaban no haber sufrido ninguna experiencia así era bajo (16%). (Levenson et al., 2014)

Estudios un poco más recientes de igual forma apoyan estos datos. En 2017, con una muestra de 654 delincuentes sexuales se vio que haber sufrido abuso sexual o una violación antes de los 16 años aumentaba las probabilidades de ser delincuente sexual en algún momento de la vida. (Jennings y Meade, 2017)

Por otra parte, en 2019, con 529 delincuentes sexuales hombres se encontraron muchos datos: Respecto al abuso sexual severo, el 40% aproximadamente comunicaron haberlo sufrido. El 50% aproximadamente habían sufrido abuso físico y también casi la mitad informó de negligencia grave. Por último, el 36.8% informó abuso emocional severo. (Davis y Knight, 2019)

Especificidad de victimización y delito

Un estudio curioso se realizó en 2020, con una muestra de 64329 delincuentes juveniles. Este estudio pretendía saber si el tipo específico de victimización aumentaba las posibilidades del delito correspondiente específico. Es decir, si el abuso físico, el abuso sexual y el abuso de sustancias en el hogar, aumentaba las probabilidades de delitos violentos, delitos sexual y abuso y delito de drogas respectivamente. (Miley et al., 2020)

Aunque había ciertos porcentajes de polivictimización en la muestra, estos eran bajos. Los resultados confirmaron las hipótesis: Haber sufrido abuso físico aumentaba un 55% las probabilidades de delitos violentos, siendo el predictor más significativo. Haber sufrido abuso sexual aumentó aproximadamente un 350% el riesgo de ser un delincuente sexual en el futuro, siendo también el mayor predictor. Y por último, el abuso de sustancias en el hogar incrementó un 66% las posibilidades de delitos con drogas. (Miley et al., 2020)

Todos estos datos podrían demostrar la idea del intercambio de roles entre víctima-agresor.

Intercambio de roles ¿Por qué?

Se han propuesto diferentes hipótesis y explicaciones a esto. Una explicación propuesta es que realmente la experiencia de maltrato no afecta directamente en el futuro a que la persona se convierta en victimario, sino más bien de forma indirecta. (Morton y Browne, 1998)

¿Qué significa eso? La experiencia de maltrato, negligencia, abuso, etc, sí que produce consecuencias directas en el apego que establece con sus progenitores y figuras cercanas y de confianza, es decir, produce déficits en la habilidades para relacionarse y establecer relaciones adecuadas. La figura de apego con la madre y con los progenitores es muy importante y si un niño crece rodeado de violencia o abandono, esa relación de apego no será adecuada. Esto queda internalizado por el menor y afecta a su percepción de cómo hay que relacionarse con las personas y cómo son las relaciones  “normales”. Por lo que, finalmente, a través de relacionarse de forma desadaptativa, se da el intercambio de roles de víctima-agresor. (Morton y Browne, 1998)

De hecho, hay datos que confirman esta hipótesis. En un estudio antes mencionado sobre violadores y abusadores de niños, también se estudió el apego. El 94% mostraron vinculación de apego con sus progenitores insegura, es decir, que no tenían un buen apego. (Simons et al., 2008)

En un estudio de violencia filioparental que se comentará más adelante también se estudió esto. Se vio que aquellos agresores que habían sido victimizados mostraban peor vínculo de apego con sus padres. Se destacaba también que aquellos que habían sido polivictimizados mostraban peores resultados aún. (Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022)

Intercambio de roles en bullying

Este intercambio de roles de víctima-agresor no ocurre sólo en delitos sexuales. También está muy documentado en el bullying y acoso entre pares. En una revisión sistemática de 2020 se concluyó que sí que existe un intercambio y superposición de roles entre víctima y agresor en ciertos contextos. (Estévez et al., 2020)

También en 2021 se encontraron resultados similares con la victimización entre pares y su relación con la futura agresión relacional. Se encuestaron a 2152 adolescentes y se vio que haber informado victimización entre pares predecía la agresión relacional tras un año, de forma positiva y significativa. Esto estaba fuertemente mediado por la rumiación de la tristeza y la ira. (Li et al., 2021)

Además, estas conclusiones se ven de forma semejante en un estudio de este mismo año, en el que usaron de muestra 1650 adolescentes. Estudiaron un modelo de mediación que se confirmó: Sufrir acoso se relacionaba de forma indirecta con convertirse en acosador. El sufrir acoso aumentaba la hostilidad, ésta incrementaba las relaciones con personas delictivas que servían como modelos, generando actitudes a favor del acoso y favoreciendo éstas, conductas de bullying. (Walters y Espelage, 2023)

Violencia filio-parental

También se ha observado el fenómeno en la violencia filioparental. Este tipo de violencia se caracteriza porque el hijo genera un daño a algunos de los padres. Esta violencia puede ser reactiva, que significa que se da en respuesta a una amenaza, o instrumental, que significa que lo hace para ganar algún beneficio, como el poder por ejemplo. (Ford et al., 2012 citado por Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022)

En un estudio de 2022, con una muestra de 1559 adolescentes quisieron estudiar el perfil de agresor en este tipo de violencia, teniendo en cuenta diferentes aspectos, como la victimización previa. Se obtuvo como resultado que el agresor que había sido víctima en el pasado realizaba más violencia filioparental de ambos tipos. (Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022). Por lo que en este tipo de violencia también se ha avistado el intercambio de roles de víctima-agresor

Repercusiones

Tras toda esta información podría ser tentador preguntarse: si las personas que cometen delitos lo hacen porque antes han sido víctimas, ¿Realmente son responsables de las agresiones? Toda esta información no pretende demostrar que el agresor/a no es responsable de lo que hace. Como se ha mencionado hay muchas hipótesis explicativas y la mayoría no postulan una relación causal directa, sino indirecta. Es decir, que sí que afecta pero hay muchas otras variables que influyen. De hecho, el porcentaje de agresores que fueron victimizados no es 100%, hay un porcentaje de agresores que no han sido victimizados al igual que hay personas que son víctimas y nunca llegan a convertirse en agresores. 

Pero lo que sí que muestra esta humilde recogida de datos, es que si se quiere prevenir la violencia, hay que empezar desde muy pronto y muestra que se necesita dar soporte y opciones a los niños victimizados ya que hay bastantes datos que respaldan el fenómeno de intercambio de roles entre víctima-agresor.

Estos datos invitan a la reflexión de que, en muchos casos, el “monstruo” que es capaz de realizar actos tan dañinos e incomprensibles, realmente es una persona que en su momento fue una víctima, por lo que ¿Se podría haber evitado que se convirtiera en agresor/a?

EPERIT

EPERIT es un equipo joven de psicología forense y victimología con mucha vocación y formación que realiza diversas funciones: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia, divulgación por redes sociales y el blog y formación a través de prácticas y cursos. 

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

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