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Formación online de victimología

Formación online de victimología

¿Quieres formarte en victimología? Desde EPERIT traemos la segunda edición de las Jornadas Virtual de Victimología. En la edición pasada la temática fue en violencia de género, mientras que este año, la formación es acerca de la victimización en la infancia. Si te interesa esta formación online de victimología, a continuación te contamos más detalles. 

Aspectos importantes

Esta formación online de victimología con plazas limitadas se llevará a cabo los días 12 y 13 de abril y son 15 horas de formación certificadas. 

En estas jornadas virtuales, habrán once ponencias, a continuación te dejamos la imagen con el horario. 

En el caso de que no puedas conectarte en directo a las jornadas, tendrás un mes para verlas en diferido

Formación online de victimología: Ponencias

Como ya hemos mencionado, en esta formación online de victimología habrá once ponencias. Como se puede observar en la foto del programa estas jornadas se van a abarcar desde muchas perspectivas y abarcando la victimización de forma integral. 

Vamos a tener ponencias respecto a la prevención del abuso sexual, de la victimización secundaria, así como el papel de las tecnologías, relación entre victimización y autismo, bullying, pornografía,Modelo Barnahus etc. 

En estas ponencias van a participar grandes profesionales que, si queréis saber más acerca de ellos, a continuación os dejamos breve información sobre cada uno de ellos. 

Cabe destacar que contamos con el grupo de referencia en España de Investigación en Victimización Infantil de la Universidad de Barcelona, el grupo GReVIA. 

EPERIT House

Algo característico de esta formación de victimología online, es que tienes preferencia y descuento si formas parte de EPERIT HOUSE.

EPERIT HOUSE, es la comunidad virtual de EPERIT, donde, si te suscribes, puedes acceder a diverso contenido útil, actualizado y necesario para los profesionales de la psicología jurídica y forense. Hay 3 suscripciones, una de las cuáles es gratuita, y las otras dos son de pago. Clicando aquí accedes a toda la información respecto al origen de nuestra comunidad y el contenido al que se accede desde cada tipo de suscripción.

La cuestión es que si estás suscrito a la suscripción de “Especialidad”, que es la máxima suscripción, tienes preferencia, en el caso de que quieras inscribirte en las jornadas, frente a otras personas que no están suscritas. Además, si ya llevas suscrito/a tres meses, tienes un descuento del 10% en el precio de las Jornadas. 

Formación online de victimología: Últimos detalles.

El precio de estas jornadas de formación es de 43 euros. Si estás interesado/a en inscribirte, clicando aquí, puedes acceder directamente al formulario de inscripción.

Cabe mencionar que tras la inscripción, no hay una confirmación automatizada. Por ello, si queréis aseguraros de la confirmación podéis contactar a info@eperit.es 

Además, el enlace para conectarse a las jornadas virtuales se enviará el día de antes al 12 de abril. Una vez terminadas las jornadas, se enviarán los diplomas en las próximas dos semanas.

Importancia de la formación en victimización de la infancia.

Actualmente es de suma importancia en el ámbito de la psicología jurídica, forense y victimología, estar formado en la victimización de la infancia por varias razones. Algunas de estas razones son:

  • Las nuevas leyes de infancia darán valor a la formación específica en prevención de las violencias en la infancia. 
  • Los tratamientos sanitarios psicológicos cada vez demandan más psicólogas/os informadas en violencia de la infancia. 
  • La prevención de la violencia por la pornografía es prioridad del estado actualmente. 
  • La intervención con las casas Barnahus son el futuro. 

Si tienes interés en formarte en victimización en la infancia está es una oportunidad para escuchar y aprender sobre conocimiento actualizado de la mano de grandes profesionales. ¡Estamos a tu disposición si necesitas saber algo más!

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Ley “Solo Sí es Sí” y presunción de inocencia

Ley "Solo Sí es Sí" y presunción de inocencia

La ley Orgánica 10/2022, también llamada la Ley “solo Sí es Sí” causó revuelo por varias razones, mucha gente ha hablado de esta ley. Algo que se suele decir, es que vulnera el derecho a la presunción de inocencia, ya que con que sólo las supuestas víctimas digan que no han consentido, el acusado entra a la cárcel. ¿Es esto verdad? A continuación lo analizamos, la Ley “Solo Sí es Sí” y la presunción de inocencia.

Definición de consentimiento: Fuera del ámbito jurídico

El consentimiento, de forma demasiado simple, se puede definir como el hecho que ocurre cuando dos o más personas están de acuerdo en llevar a cabo una práctica sexual de cierto modo y en cierto momento. Cuando se fuerza a una persona para llevarla a cabo no hay consentimiento. (Pérez Hernández, 2016)

Esta es la definición básica que le falta información, ya que la realidad no es tan simple. Por ello, a continuación damos más características esenciales para que se dé el consentimiento. Si no están presentes, no hay un consentimiento real (Planned Parenthood). 

  • Se tiene que estar activamente de acuerdo con esa práctica. La persona ha mostrado que claramente quiere realizar esa actividad. No se ha limitado a aceptar pasivamente lo que se le ha ofrecido.
  • Hay libertad. Si la persona está aceptando por miedo a decir que no, realmente no está consintiendo. Si hay presiones, al igual que si la persona está bajo influencias de drogas, no está eligiendo con total libertad. 
  • Hay entusiasmo, en el sentido de que hay deseo. Es decir, la persona está consintiendo algo porque realmente le gusta, lo desea, no porque “es lo que hay que hacer”. 
  • Es específico. Sí la persona ha dicho que sí a cierta actividad, no significa que quiera hacer otras cosas. 
  • Se está informado. Si para mantener una relación con una persona, o para llevarla a cabo de cierto modo, le estás ocultando información o engañando, esa persona no está consintiendo la relación. 
  • Es reversible. En todo momento puedes rectificar. 

Por otra parte, también hay que tener en cuenta factores sociales en la percepción de este consentimiento. De forma general, incluso sin darnos cuenta, al hablar de consentimiento, nos viene a la cabeza la idea de un relación heterosexual, en la que es la mujer la que debe frenar y poner límites a todo lo que los hombres quieren. De esta forma, se entiende de forma implícita que es responsabilidad de las mujeres, de manera que si como mujer no tienes fuerza de voluntad para negarte cuando no quieres algo, es tu culpa. (Pérez Hernández, 2016).

Esta concepción, claramente sexista, debe cambiar. En una relación, ambas personas tienen ciertos deseos. Y estos deberían llegar hasta lo que la otra persona quiera: “Yo deseo algo en la medida en que tú lo deseas, porque si algo a ti te produce malestar, a mi ya no me genera placer”. De esa forma, tanto hombres como mujeres deberían aceptar aquellas prácticas que ambos desean libremente. 

Siendo algo tan complejo, debería estar conceptualizado en la ley ¿No es así? A continuación pasamos a ver cómo es conceptualizado el consentimiento judicialmente.

Definición jurídica de consentimiento

No hay una definición de consentimiento en el Código Penal. Ni siquiera en la Ley “solo Sí es Sí”. Puede parecer sorprendente ¿No? 

La única definición que hay de consentimiento es en el Código Civil, haciendo referencia al acuerdo de contratos. 

En el artículo 1262 se conceptualiza de la siguiente forma: “El consentimiento se manifiesta por el concurso de la oferta y de la aceptación sobre la cosa y la causa que han de constituir el contrato.” Es decir, el consentimiento entendido como que ante un contrato, estás de acuerdo con las condiciones y con lo que se te ofrece. 

Además, es importante este otro artículo:

Artículo 1265: “Será nulo el consentimiento prestado por error, violencia, intimidación o dolo.”

De esta forma, hay ciertos aspectos que invalidan el consentimiento. 

Pese a esta conceptualización de consentimiento para el derecho Civil, no hay ninguna conceptualización de consentimiento para los delitos contra la libertad sexual. Entonces, si en la Ley del “solo Sí es Sí” el consentimiento es tan central,  incluso algunas personas afirman que “demasiado” ¿Cómo es posible, sin ni siquiera una definición de consentimiento?

Después solucionaremos esta cuestión, pero antes de ello vamos a pasar a hablar del derecho a la presunción de inocencia. 

Derecho a la presunción de inocencia

El derecho a la presunción de inocencia queda recogido en el artículo 24.2 de la Constitución Española, es un derecho fundamental. Este derecho consiste en que ningún procesado puede ser considerado culpable a no ser que se demuestre en el juicio. Tiene que ser tratado como inocente hasta que se demuestre lo contrario. Puedes acceder al artículo de la Constitución clicando aquí. 

Hemos dicho que es un derecho fundamental, pero ¿Qué significa esto? Que son derechos inviolables, de una gran importancia. Y para garantizar esto, los derechos fundamentales del 14 al 29 (Se incluye el de presunción de inocencia) están protegidos. 

El hecho de que estén protegidos hace referencia a que, en el supuesto caso de que en un juicio se vulnere o se viole, puedes denunciarlo y puedes acudir al ámbito nacional, a los tribunales ordinarios y al Tribunal Constitucional. Y además, en el ámbito Internacional también puedes acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Comisión Europea y al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. 

Es decir, este derecho resulta muy importante y está protegido en el ámbito nacional como internacional. Posteriormente vamos a mostrar una sentencia del Tribunal Supremo de un caso, que resulta pertinente a este artículo.

Pero antes, vamos a pasar al “groso” de este artículo: El consentimiento conceptualizado en la Ley “solo Sí es Sí” y la presunción de inocencia. 

Consentimiento: Ley “solo Sí es Sí” y presunción de inocencia

El capítulo 1 de esta ley es el de agresiones sexuales. En el artículo 178.1 habla de consentimiento, sin llegar a definirlo, de la siguiente forma:

“Será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años, como responsable de agresión sexual, el que realice cualquier acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento. Sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona

Es decir, dice que para poder decir que ha habido consentimiento en una relación sexual, hay que valorar las acciones y las circunstancias de cada caso. De esa forma, ante un caso en el que la supuesta víctima dice que no ha consentido, y el supuesto agresor dice que sí, los jueces deberán recopilar información sobre las circunstancias del caso. Es decir, todo lo que pasó, así como valorar la credibilidad de la víctima entre otras cosas, para deducir si hubo consentimiento o no. 

Vamos a poner otro ejemplo. Imagina que han entrado a tu casa a robar. Tras denunciarlo, consiguen identificar al supuesto ladrón. Pero este afirma que tú le dejaste entrar. Ante este conflicto, los jueces deben recopilar toda la información sobre la casa, sobre lo que tenías antes y lo que tienes ahora, sobre la coartada del ladrón, etc. De esa forma, a partir de la valoración del caso individual, se podrá decir si efectivamente ha entrado en contra de tu voluntad, o le has dejado pasar.

Sería algo muy injusto que, como tú dices una cosa, y el ladrón dice otra, el juez decida archivar el caso, porque bueno, “no está esclarecido”. 

Pues esto era lo que pasaba antes en los casos denunciados de agresión sexual. Si la denunciante dice que fue agredida sexualmente, y el acusado dice que no, que fue consentido, los casos eran archivados. ¿Por qué? Porque normalmente no hay mucha más pruebas que los testimonios: Normalmente no hay testigos y no tienen por qué haber lesiones físicas/genitales. El hecho de no tener necesariamente lesiones físicas lo expliqué en un artículo (accede clicando aquí), y lo mismo pero de lesiones genitales en otro (accede clicando aquí). 

Es decir, normalmente lo que hay en esos casos son dos testimonios, el de la supuesta víctima y del agresor. Entonces, ¿Cómo podemos saber quién tiene razón? Pues lo podemos llegar a saber, si analizamos todo lo que envolvió el caso para que los jueces deduzcan si ha habido consentimiento o no.

En resumen, lo que quiere decir esta ley respecto al consentimiento es que para poder establecer si ha habido agresión sexual o no, los jueces tienen que evaluar todo los factores del caso para deducir si ha habido o no consentimiento. No dice que si la víctima dice que ha sido agredida ya el supuesto agresor es culpable sin darle el derecho a la presunción de inocencia. Lo que hace es garantizar que en los supuestos casos de agresión sexual, el procedimiento sea exactamente igual al resto de otros delitos, sin archivarlo directamente cuando hay dos testimonios contradictorios. 

A continuación vamos a analizar la sentencia que hemos mencionado anteriormente del Tribunal Supremo en un caso de este tipo, para cogerlo como ejemplo.

Ley “solo Sí es Sí y presunción de inocencia: ¿Qué dice el Tribunal Supremo

La sentencia de la que se va a hablar es la 1400/2023, a la cual se puede acceder aquí. A continuación se va a resumir la información más importante. 

El caso de esta sentencia es el siguiente: 

Una mujer, con nombre falso Fermina, se fue a Madrid desde Barcelona por cuestiones laborales junto con otros compañeros. Entre ellos estaba el procesado, Don Baltasar (nombre falso). 

En Madrid, se alojaron las mujeres en una habitación, y los hombres en otra. En una noche, salieron de fiesta algunos de estos compañeros, estando entre ellos Fermina y Baltasar. De madrugada volvieron a los alojamientos. Fermina habiendo bebido en exceso, decidió dormir junto con otros compañeros y compañeras en la habitación destinada a sus compañeros hombres porque no tenía las llaves del otro alojamiento.

Fermina se acostó a dormir en un sofá cama junto con otro compañero. Cuando Fermina estaba dormida, Baltasar decidió meterse entre ella y el otro compañero. Ese otro compañero, debido a que estaba incómodo porque eran muchos, decidió seguir durmiendo en el suelo. De esta forma Baltasar y Fermina quedaron juntos en el sofá cama, estando ella dormida. 

Baltasar le bajó los pantalones a Fermina y realizó actos sexuales estando ella semiconsciente por el sueño y por el alcohol ingerido. Ella al despertarse, se levantó, cogió un cuchillo y muy nerviosa empezó a gritarle diversas cosas, mientras él mostraba una actitud sorprendida por su reacción. El otro compañero durmiendo en el suelo fue testigo de esta fuerte reacción y los otros dos compañeros también se despertaron. Once horas después, Fermina presentaba una tasa de alcohol de 0.92 gramos de alcohol por aire espirado. 

Tras todo el proceso, Baltasar fue condenado a cuatro años y seis meses, con una orden de alejamiento y con prohibición de comunicación. Además, con seis años de libertad vigilada después de prisión y una indemnización de 6000 euros a Fermina. 

Tras esto, Baltasar recurrió al Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Es decir, queriendo que se revisara lo que se decidió para él con el fin de que lo cambiaran. Este recurso fue desestimado. 

Después, pidió recurso de casación al Tribunal Supremo, con el mismo fin. ¿Por qué? Porque desde la defensa de Baltasar consideraron que hubo diferentes infracciones y que se vulneró el derecho fundamental de presunción de inocencia. Argumentaban que la declaración de la denunciante, Fermina, no es prueba suficiente. Además, decían que por las circunstancias del caso, ella tenía que haberse dado cuenta de que Baltasar estaba en el sofá y ser consciente de lo que él estaba haciendo.

De esta manera, el Tribunal tenía que verificar si se había respetado este derecho fundamental o no. 

¿Qué “contestó” el Tribunal Supremo a esto último?

Para empezar, dijeron lo que yo ya he dicho previamente:

El consentimiento no se ha definido nunca en nuestra legislación histórica relativa a los delitos sexuales, pero, como declara la STS 23/2023, de 20 de enero, sabido es que la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual, ha definido el consentimiento en el art. 178 del Código Penal, bajo la siguiente fórmula legal: “Sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona”.

“Por actos, se han de entender todo tipo de manifestaciones o señales de la persona que va a consentir, sea verbales o no, gestuales o situacionales, pero deben de ser considerados como explícitos.”

“Aunque no se definiera el consentimiento, no significaba que, desde siempre, la jurisprudencia no entendiese que tal consentimiento era sustancial…”

“…siempre era necesaria la concurrencia de esa ausencia de consentimiento que impregna el título que abraza estos delitos, pues lo son contra la libertad sexual, que se basan naturalmente en la inexistencia de consentimiento en la prestación del mismo para llevar a cabo acciones con contenido sexual.”

“De modo que siempre se partió -y ahora también- de una inferencia: el Tribunal sentenciador extrae “en atención a las circunstancias del caso”, la existencia o no de consentimiento conforme a los elementos probatorios que “expresen de manera clara la voluntad de la persona”.

Es decir, afirman que aunque no hay una definición de consentimiento, el consentimiento es un elemento fundamental en los delitos contra la libertad sexual, ya que es lo que determina si es delito o no. Y para poder decir si hay consentimiento o no, hay que atender a los actos y circunstancias de cada caso (como dice la ley “solo sí es sí”). Y de estos actos y circunstancias, el tribunal deduce si ha habido o no consentimiento o no. 

Respecto al caso de Fermina, teniendo en cuenta todo esto, el Tribunal consideró que la declaración de Fermina era creíble, sin móviles que pudieran motivar una denuncia falsa, y siendo su versión de la historia consistente a lo largo de todo el proceso. Las declaraciones de los testigos también se tuvieron en cuenta. 

Además la reacción de la denunciante es considerada como adecuada y propia a lo ocurrido, y que la denunciante se encontraba en una situación vulnerable por el estado de alcoholemia en el que se encontraba. Por todo ello, a partir de toda la valoración de todo lo que envuelve el caso, se consideró que no había dado, ni estaba en situación, de dar un consentimiento válido. 

Ley “solo Sí es Sí” y presunción de inocencia: Conclusión

La ley “solo Sí es Sí” no vulnera el derecho a la presunción de inocencia. Lo que hace es impulsar a que desde los tribunales se esfuercen por valorar aspectos más allá de las posibles lesiones físicas, las cuáles no están casi nunca presente en los casos de agresiones sexuales. 

Las agresiones sexuales no son como popularmente se piensa. La mayoría no son hombres que fuerzan de forma muy clara a mujeres desconocidas por la calle de noche, con mucha violencia y esta se opone claramente a este hombre, lo cual le deja secuelas físicas. La mayoría de las agresiones son más complejas que eso, y lo que hace que una relación sexual sea eso y no una agresión, es que todas las personas involucradas deseen hacerla. 

Ser inocente y ser tratado como culpable es algo horrible para quien lo sufre y que no debe pasar, para ello está el derecho a la presunción de inocencia. Pero ¿Cómo tiene que ser que alguien te haya forzado a mantener una relación sexual, que te hayan tratado como un objeto y que, por no tener lesiones físicas ni testigos, nadie te crea ni se haga nada? El poner el foco en el consentimiento permite que se tengan más en cuenta a las víctimas, y que su sufrimiento no aumente más de lo inevitable y necesario. 

No hay que firmar ningún contrato para mantener una relación sexual. Sólo se debe ser respetuoso con la persona con la que quieres mantener la relación. No es complicado percibir si una persona quiere tener relaciones sexuales contigo, y en el caso de que haya dudas, siempre se puede preguntar, (sin presionar, intimidar o insistir) para saber lo que desea la otra persona. 

Los psicólogos forenses, desde esta conceptualización podemos aportar grandes cosas. Mediante los procedimientos científicos que nacen de la investigación, se puede llegar a comprobar la credibilidad de los testimonios, madurez, secuelas psicológicas, etc. Y poder así colaborar en el esclarecimiento de si ha habido o no consentimiento. Lo único que hace falta es que desde el ámbito judicial, se valore nuestra figura.

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Ley “solo Sí es Sí” y presunción de inocencia: Referencias

Pérez Hernández, Y. (2016). Consentimiento sexual: un análisis con perspectiva de género. Revista Mexicana de Sociología, 78(4), 741-767. sciELO.

Peritaje psicológico en acoso escolar

Peritaje psicológico en acoso escolar

El acoso escolar o “bullying” es una problemática de la que cada vez las personas son más conscientes de su magnitud y gravedad, así como de las consecuencias desastrosas para las víctimas. Un caso de acoso escolar se puede llevar ante la ley, pero ¿Cómo se puede demostrar? A continuación te hablamos del peritaje psicológico en acoso escolar, algo fundamental en estos casos.

Acoso escolar

Antes de hablar del peritaje psicológico en el contexto judicial de estos casos, primero vamos a hablar sobre qué es el acoso escolar, cifras y consecuencias que produce. 

Según el Ministerio de Educación y FP, un 9,53% de alumnos de Primaria han sufrido acoso escolar, y un 9,2% ciberacoso. Por otra parte, según la UCM, un 6,2% de estudiantes entre cuarto de primaria y cuarto de secundaria han sido víctimas de bullying, aproximadamente 2 víctimas en cada aula de 28 alumnos. Las cifras van variando en función del estudio, pero lo que parece estar claro es que en la mayoría de las aulas mínimo hay una víctima de acoso escolar. 

Hay diversas definiciones y no es objeto de este artículo profundizar en ello. El acoso escolar o bullying se puede entender como conductas desagradables llevadas a cabo por una o varias personas con la intención de hacer daño, que se dan de forma repetida en el tiempo y que ocurren desde una posición desigual de poder. Cuando hablamos de posición desigual de poder hablamos de que en algún aspecto, físico, psicológico o social se da un desequilibrio entre el/los agresor/es, que deja a la víctima indefensa (Inglés Saura et al., 2019).

Esto si se da en el contexto escolar, o relacionado con la escuela, hablamos de acoso escolar. Sin embargo, si se da por ejemplo en actividades extraescolares que nada tienen que ver con el colegio, se podría llamar acoso entre iguales. La única diferencia es que se da en un contexto u otro, pero es lo mismo. 

Además, hay diferentes tipos de conductas de acoso que se llevan a cabo (Inglés Saura et al., 2019):

  • Verbales: están las agresiones verbales directas, como pueden ser los insultos o chantajes, pero luego están las indirectas como por ejemplo, propagar rumores falsos, burlas, apodos desagradables, sarcasmos, etc. Con estas conductas el agresor intenta destruir la autoestima de la víctima. 
  • Sociales: Estas son menos conocidas y más difíciles de identificar pero igual de dolorosas. Con las agresiones sociales lo que se pretende es aislar a la víctima del grupo de compañeros y amigos. Tales conductas podrían ser negar la palabra, ignorar, no querer jugar con la víctima, etc. 
  • Físicas: Estas agresiones tienen como fin último intimidar a la víctima, y pueden consistir en perseguirla, golpearla, empujarla, etc. Otras agresiones físicas son las económicas. Estas consisten en romper, robar o destruir objetos de la víctima. Y también se encuentran en esta categoría las agresiones sexuales, como puede ser contacto no deseado, coacciones, etc. 

Por otra parte, cuando el acoso va más allá de la presencialidad y se traslada a las redes sociales, hablamos de ciberacoso. 

La consecuencias negativas que puede causar en la víctima sufrir acoso, son muchas y es un tema amplio y complejo. Por ello, sólo se van a nombrar brevemente algunas consecuencias. 

En primer lugar, pueden desarrollar problemas de ansiedad y depresivos, la autoestima y la visión que tienen de sí mismos también se ven afectados, pueden llegar a tener estrés postraumático, el rendimiento escolar baja y también pueden tener dificultades para relacionarse con la gente. Además, el impacto no es sólo a corto plazo, sino también a largo plazo. 

En ocasiones, el acoso escolar o ciberacoso puede llevar al suicidio o a su intento. 

Dicho todo esto, vamos a pasar al tema que nos ocupa en este artículo. 

Peritaje psicológico en acoso escolar ¿Es un delito?

El acoso escolar en sí mismo no está tipificado como delito en España. Sin embargo, el acoso consiste en un conjunto de conductas las cuáles sí pueden ser entendidas como delitos, y por lo tanto, es denunciable. Algunos de los delitos que pueden ser compatibles con el acoso escolar son: 

  • De lesiones (Artículo 147)
  • De amenazas (Artículo 169)
  • De coacciones (Artículo 172)
  • De calumnias (Artículo 205)
  • De injurias (Artículo 208)
  • De agresiones sexuales a menores (Artículo181)
  • Contra la integridad moral (Artículo 173)
  • Inducción al sucidio (Artículo 143)
  • De descubrimiento y revelación de secretos (Artículo 197)
  • De pornografía infantil (Artículo 189)

Respecto al delito de pornografía cabe explicar que se entiende como este delito la producción, venta, difusión o simplemente estar en posesión de material sexual en el que un menor de edad participa en una conducta sexual bien explícita y real, o simulada. 

Además, en el caso de que profesores o personas que estén en conocimiento de la situación, no intervengan también puede llegar a ser un delito tipificado como omisión de los deberes en el artículo 450. 

Depende de cada caso particular de acoso o ciberacoso, puede ser que hayan otras conductas que puedan ser otros delitos, para ello lo mejor es poder consultar con especialistas o mínimo el código penal, el cual está disponible aquí

En el caso de que haya éxito en la denuncia de un caso de acoso escolar, las consecuencias van a depender de la edad del acosador o acosadores. Si es menor de 14 años, es inimputable, pero los padres o cuidadores tendrán que responder a lo que el juez pida. 

Si tiene entre 14 y 18 años, no puede ir a la cárcel pero sí recibirá medidas correctoras. Y en el caso de que sea mayor de 18 años es un adulto que se le juzgaría como en el resto de delitos. 

Toda esta información está muy bien, pero nos podemos encontrar ante la situación de que no hay muchas pruebas, y se puede convertir en un caso de “mi palabra contra la suya”. ¿Con el testimonio de la víctima podemos hacer algo? Un peritaje psicológico.

Peritaje psicológico en acoso escolar

En un artículo anterior explicamos lo que era el peritaje psicológico. Para resumirlo brevemente, un peritaje psicológico es un proceso de evaluación psicológica en un contexto judicial, que da como resultado un informe pericial psicológico y que sirve como prueba legal y científica. 

El peritaje psicológico sirve para hacer visible y tangible aspectos psicológicos que no lo son. El objetivo que se persigue con la evaluación pericial va a depender de lo que pida el juez, abogado, fiscal, etc. Aun así, normalmente lo que se suele perseguir con la evaluación psicológica es:

  • El estado psicológico de la víctima, es decir, si hay daño psicológico o no. 
  • Explicar su estado psicológico a partir de su historia de vida y ver si hay un nexo causal con las agresiones que relata. Es decir, poder establecer si el daño psicológico que pueda tener se debe al acoso sufrido. 
  • Credibilidad del testimonio. Esto significa evaluar si el testimonio es creíble o no. 

El peritaje psicológico debe llevarse a cabo por un psicólogo forense. El proceso de evaluación va a consistir en una entrevista, que va a ser diferente en función del aspecto a evaluar. Posteriormente, se deberían aplicar pruebas psicométricas (cuestionarios), primero de psicopatología general (como el SENA), después pruebas más específicas si lo consideramos necesario o incluso propias del acoso escolar para detectarlo. Aquí te dejo un artículo que trata sobre pruebas psicométricas del acoso escolar. 

Peritaje psicológico en acoso escolar: Conclusión

Muchas víctimas no cuentan lo que les está pasando, e incluso si lo cuentan, los progenitores es posible que no sepan qué hacer. Una opción, si el acoso está yendo demasiado lejos y nadie está actuando es denunciarlo. Es posible hacerlo y mediante un peritaje psicológico se puede demostrar ese acoso. 

Aunque popularmente se ha pensado que el acoso escolar no era algo serio, lo es, y debe ser penado, está pasada de moda la idea de que es cosa de niños. De igual forma, también está pasada la moda la idea de que eso de que el daño psicológico no es real, la evaluación psicológica permite refutar esa idea. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Inglés Saura, C. J., Ruiz-Esteban, C., y Torregrosa, M. S. (Eds.). (2019). Manual para psicólogos educativos. Pirámide.