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Sesgo optimista: realidad distorsionada

Sesgo optimista: realidad distorsionada

Prácticamente cualquier persona cuando se va a dormir, cree firmemente que mañana va a despertarse y va a tener un día cualquiera. Pero, ¿Qué nos garantiza que no vamos a morir en un accidente de tráfico? ¿Que no nos atacarán por la calle? Ni siquiera nos lo planteamos, porque de forma inconsciente “sabemos” que eso a nosotros no nos va a pasar. Esto implica una realidad distorsionada por el sesgo optimista y la creencia en el mundo justo. A continuación hablamos de ello, y su relación con la violencia. 

¿Qué es el sesgo optimista? ¿Qué es la creencia en el mundo justo?

El sesgo optimista y la creencia en el mundo justo son dos cosas diferentes, aunque relacionadas, que producen en mayor o en menor medida, una realidad distorsionada. 

El sesgo optimista es un concepto surgido de los estudios de Weinstein, y hace referencia al fenómeno por el cual las personas tienden a sobreestimar las probabilidades de que les pasen cosas buenas en el futuro y subestimar las probabilidades de que les pasen cosas malas (Weinstein, 1980), cuando realmente no hay ninguna certeza. Esto se ha visto que ocurre en aproximadamente el 80% de la población e independientemente del género, cultura y edad (Sharot, 2011)

Por otra parte, la creencia en el mundo justo consiste en creer que el mundo es un sitio justo, es decir, que a las persona buenas les pasan cosas buenas y a las malas personas les pasan cosas malas (Furnham, 2003), cuando realmente no hay certeza objetiva sobre que eso ocurra. Lerner fue el autor que publicó el primer libro sobre este concepto en 1980. 

Estos dos sesgos juntos generan en las personas una sensación de invulnerabilidad. Es decir, la sensación de que las cosas tan horribles que salen en las noticias, a mí no me van a pasar, porque además, si eres una buena persona no te van a pasar cosas malas. Esto realmente es una distorsión, pero ¿por qué ocurre esto?

En este artículo no vamos a poder contestar esa pregunta tan ambiciosa, pero sí vamos a hablar de los beneficios que trae el sesgo optimista y la creencia en el mundo justo.

Realidad distorsionada: Beneficios

En cuanto al sesgo optimista, se ha visto que está relacionado con buena salud mental (Colombo et al., 2020; Torres-Salazar et al., 2020; Sharot, 2011) y física (Sharot, 2011). De hecho, parece que el sesgo optimista es un fenómeno adaptativo (Colombo et al., 2020; Bajada, 2014), ya que, realmente creer que a ti no te van a pasar cosas malas y que de hecho, es posible que lo que te ocurra en el futuro sean eventos positivos, es algo que genera satisfacción. Sin embargo, un sesgo optimista en exceso puede ser perjudicial para la salud en el sentido de que una persona que cree que nunca le va a pasar nada malo, puede llevar a cabo conductas peligrosas (Sharot, 2011; Bajada, 2014).

Por otra parte, la creencia del mundo justo, también permite funcionar de manera adaptativa. Por ejemplo, se relaciona con el bienestar laboral (Johnston et al., 2016). Además, también se ha visto relacionado positivamente con la satisfacción en la vida (Vargas-Salfate et al., 2018)

Esto que hemos hablado, también ocurre en cuanto a la percepción que tiene la gente sobre eventos violentos.

Las personas creen que tienen menos probabilidades de ser víctimas de una agresión sexual en comparación con las personas de su edad (Chapin y Pierce, 2012). Esto también se ha visto con adolescentes con respecto a la violencia en la pareja (Chapin y Coleman, 2012). Sin embargo, no hay ninguna garantía de que eso sea verdad. 

Dicho esto, surge una pregunta interesante. ¿Qué pasa con esta percepción optimista del futuro, cuando eres víctima de una situación traumática y/o violenta?

Sesgo optimista y realidad distorsionada en víctimas

En cuanto a la victimización sexual, aquellas personas que tengan experiencias de ese tipo, muestran menos sesgo optimista, que aquellas personas que no han sido víctimas (Chapin y Pierce, 2012). No sólo se ve reducido en aquellas que han sufrido, sino que también, cuanto mayor miedo se tenga a sufrir un abuso/agresión sexual, más reducido se ve este sesgo. 

El hecho de que el sesgo optimista sea reducido o inexistente, implica que la persona percibe el mundo y su futuro como inseguro y negativo. Esto puede ocurrir sobre todo en experiencias de violencia que son sufridas en la infancia y adolescencia (Pereda Beltrán, 2019).

Relacionado con lo último dicho, respecto a la creencia del mundo justo pasa algo similar. Como ya hemos dicho, la creencia de que el mundo es un sitio justo y que a las buenas personas les pasa cosas buenas, puede verse amenazada cuando, debido a una experiencia traumática, recibe información que no encaja con esa creencia. De esa forma, se genera una contradicción (Schuster Wachen et al., 2016) y la persona se puede sentir vulnerable al percibir que efectivamente no hay nada que garantice que haya justicia cuando ocurren eventos negativos (Pereda Beltrán, 2019). 

Por ejemplo, en un estudio se vio que ser víctima de acoso escolar, reducía la creencia en el mundo justo. Y además, cuanto menor creencia en el mundo justo, mayor probabilidad de desarrollar depresión (Zhu et al., 2024).

Sin embargo, no todo es negativo. En un estudio se vio que, aunque las víctimas de delitos graves mostraban menos creencia en el mundo justo, un trato percibido como justo durante el procedimiento judicial, moderaba esa relación. Es decir, que el hecho de percibir que estás siendo bien tratado durante el procedimiento judicial, y que se va a hacer justicia en tu caso, disminuye las probabilidades de que la creencia en el mundo justo se viera reducida. (Stupnianek y Schmitt, 2024)

Dicho todo esto vamos a plantear otra pregunta: ¿Esta distorsión de la realidad (sesgo optimista, creencia del mundo justo) sólo está alterada en víctimas, o también en perpetradores?

Sesgo optimista y realidad distorsionada en perpetradores

En un estudio se vio que la exposición a videojuegos violentos, tenía relación con ser acosador. Sin embargo, ¿esta relación era para todos igual? La respuesta es que no. En aquellas personas que están expuestos a videojuegos violentos, pero tienen una alta creencia en el mundo justo, hay menos probabilidad de que cometan bullying, y viceversa. Es decir, a menores creencias en el mundo justo, mayor probabilidad de ser acosador en personas que están expuestas a videojuegos violentos (Xingwu Lei y Chun Chen, 2023)

En otro estudio se vio algo similar. A cuanto menor creencia del mundo justo, mayor probabilidad de cometer ciberagresión. Además se vio que esta relación estaba mediada en parte por el autocontrol. Es decir, a menor creencia en el mundo justo, menor autocontrol y por lo tanto mayor probabilidad de ciberacosar (Sang et al., 2023).

Después de haber hablado sobre esto, para ir acabando este artículo, vamos a comentar otros aspectos muy interesantes relacionados con la violencia y el sesgo optimista y la creencia del mundo justo. 

Aspectos relacionados con el sesgo optimista y realidad distorsionada

Acabamos de decir que las víctimas de sucesos traumáticos, tienen reducido el sesgo optimista y la creencia en el mundo justo. Pero, ¿esto siempre es así? 

En un estudio se vio que las víctimas de ciertas situaciones, sí que mostraban la creencia del mundo justo reducida, incluso a largo plazo. Pero en las víctimas de otras situaciones todo lo contrario, se aumentaba la creencia ¿Qué situaciones eran? El primer tipo de víctima mencionada, son víctimas de situaciones desagradables como ataques y robos. Y el segundo tipo de víctima, son personas que han sufrido situaciones que se podrían decir más graves, como la muerte de un hijo. Estas últimas víctimas tenían aumentada la creencia del mundo justo, incluso a largo plazo ¿Por qué?

Los autores hipotetizan que esto puede ser porque, esas experiencias tan fuertes (como hemos dicho, la muerte de un hijo), resultan tan sumamente abrumadoras, que las víctimas necesitan creer que el mundo es justo, que lo que ha pasado ha sido por algo, para poder afrontar el dolor. Sin embargo, en experiencias un poco más “leves”, no tiene por qué ser necesario tener esa creencia para afrontar el sufrimiento (Corey et al., 2015).

Cambiando a otro tema, ¿Es posible que la creencia en el mundo justo propicie la culpabilización a la víctima? Lo comentamos a continuación con un estudio. 

Puede parecer que no tenga mucho que ver una cosa con otra, pero en realidad sí es posible que tengan cierta relación.

En un estudio se vio que, cuanto mayor creencia en el mundo justo, más se culpaba a la víctima por su situación. Se hipotetiza que esto se debe a la justificación del sistema (De keersmaecker y Roets, 2020). Es decir, si una persona cree que en el mundo a la gente buena le pasan cosas buenas y a la gente mala cosas malas, en el momento en el que a una persona le haya ocurrido un evento negativo, es muy probable que, para mantener su creencia, le culpe de lo que le ha ocurrido: “Algo habrás hecho, porque si no, no te habría pasado”.

Al fin y al cabo, en una situación en la que se da a conocer un caso de una víctima, la creencia del mundo justo se ve amenazada y si esa creencia se rompe, viene la sensación de vulnerabilidad. Por lo tanto, si  las personas no son capaces de afrontar esa contradicción, es probable que terminen atribuyendo que la víctima habrá hecho algo malo para que le haya pasado lo que le ha pasado. 

Conclusión

Estos estudios pueden hacernos reflexionar sobre hasta qué punto, el sesgo optimista y la realidad distorsionada puede ser adaptativo para nuestro bienestar. Sin embargo, debemos ser conscientes de ella y más si somos profesionales de la psicología forense y victimología, ya que su presencia, su déficit y su exceso, tienen diversas repercusiones en las personas. 

Al fin y al cabo, la cognición tiene un papel relevante en cómo nos relacionamos con el mundo, ya que condiciona hasta cierto punto nuestras percepciones. Sin embargo, no hay que olvidar que las cogniciones también vienen condicionadas por el entorno. Por lo tanto, si queremos que la población tenga pensamientos funcionales, tendremos que garantizarnos de que los diferentes entornos a los que está expuesta, sean adecuados. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y atención victimológica online. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Bajada, C. J. (2014). The Optimism Bias: A cognitive neuroscience perspective. Journal of the Malta Chamber of Scientists, 33-37. http://dx.medra.org/10.7423/XJENZA.2014.1.04 

Chapin, J. R., y Coleman, G. (2012). Optimistic bias about dating/relationship violence among teens. Journal of Youth Studies, 15(5), 645-655. Scopus. 10.1080/13676261.2012.665440 

Chapin, J. R., y Pierce, M. (2012). Optimistic Bias, Sexual Assault, and Fear. Journal of General Psychology, 139(1), 19-28. Web of Science. 10.1080/00221309.2011.635724 

Colombo, D., Suso-Ribera, C., Fernández-Álvarez, J., Cipresso, P., García-Palacios, A., Riva, G., y Botella, C. (2020). Affect Recall Bias: Being Resilient by Distorting Reality. Cognitive Therapy and Research, 44, 906-918. https://doi.org/10.1007/s10608-020-10122-3 

Corey, M., Troisi, J. D., y Nicksa, S. C. (2015). Tipping the Scales of Justice: The Influence of Victimization on Belief in a Just World. Social Justice Research, 28, 509-525. https://doi.org/10.1007/s11211-015-0252-8 

De keersmaecker, J., y Roets, A. (2020). All victims are equally innocent, but some are more innocent than others: The role of group membership on victim blaming. Current Psychology, 39, 254-262. https://doi.org/10.1007/s12144-017-9763-9 

Furnham, A. (2003). Belief in a just world: Research progress over the past decade. Personality and Individual Differences, 34(5), 795-817. APA PsycNet. https://doi.org/10.1016/S0191-8869(02)00072-7 

Johnston, C. S., Krings, F., Maggiori, C., Meier, L. L., y Fiori, M. (2016). Believing in a personal just world helps maintain well-being at work by coloring organizational justice perceptions. European Journal of Work and Organizational Psychology, 25(6), 945-959. APA PsycNet. https://doi.org/10.1080/1359432X.2016.1192132 

Pereda Beltrán, N. (2019). ¿Cuánta violencia es demasiada? Evaluación de la polivictimización en la infancia y adolescencia. Papeles del Psicólogo, 40(2), 101-111. https://doi.org/10.23923/pap.psicol2019.2892 

Sang, Q., Kang, Q., Zhang, K., Shu, S., y Quan, L. (2023). The Effect of Just-World Beliefs on Cyberaggression: A Moderated Mediation Model. Behavioral Sciences, 13(6), 1-11. https://doi.org/10.3390/bs13060500 

Schuster Wachen, J., Dondanville, K. A., Pruiksma, K. E., Molino, A., Carson, C. S., Blankenship, A. E., Wilkinson, C., Yarvis, J. S., y Resick, P. A. (2016). Implementing Cognitive Processing Therapy for Posttraumatic Stress Disorder With Active Duty U.S. Military Personnel: Special Considerations and Case Examples. Cognitive and Behavioral Practice, 23(2), 133-147. https://doi.org/10.1016/j.cbpra.2015.08.007 

Sharot, T. (2011). The optimistic bias. Current Biology, 21(23), 941-945. https://doi.org/10.1016/j.cub.2011.10.030 

Stupnianek, K., y Schmitt, M. (2024). Crime victims’ belief in a just world: Moderating effects of perceived fair treatment in the criminal justice process. Victims & Offenders, 19(2), 256-279. APA PsycNet. https://doi.org/10.1080/15564886.2022.2141934 

Torres-Salazar, C., Moreta-Herrera, R., Ramos-Ramírez, M., y López-Castro, J. (2020). Sesgo Cognitivo de Optimismo y Percepción de Bienestar en una Muestra de Universitarios Ecuatorianos. Revista Colombiana de Psicología, 29(1), 61-72. SciELO. https://doi.org/10.15446/rcp.v29n1.75853 

Vargas-Salfate, S., Paez, D., Khan, S. S., Liu, J. H., y Gil de Zúñiga, H. (2018). System justification enhances well-being: A longitudinal analysis of the palliative function of system justification in 18 countries. British Journal of Social Psychology, 57(3), 567-590. https://doi.org/10.1111/bjso.12254 

Weinstein, N. D. (1980). Unrealistic optimism about future life events. Journal of Personality and Social Psychology, 39(5), 806-820. APA PsycNet. https://doi.org/10.1037/0022-3514.39.5.806 

Xingwu Lei, Q. N., y Chun Chen, Z. T. (2023). Violent video game exposure and bullying perpetration among Chinese adolescents: The moderating role of belief in a just world. Aggressive Behavior, 49(6), 701-709. https://doi.org/10.1002/ab.22093

 Zhu, Q., Ting, T., Zhong, N., y Zhang, F. (2024). Bullying victimization and mental health of Chinese adolescents: The chain of tragedy effect of belief in a just world and health promoting lifestyle. Journal of Affective Disorders, 350, 16-23. https://doi.org/10.1016/j.jad.2024.01.039

Atención a víctimas online

atención a víctimas online

Por desgracia, sufrir violencia está a la orden del día. En ocasiones, la situación de violencia es denunciada, aunque no siempre es así. Los servicios de atención a las víctimas cumplen varias funciones para poder ayudar a estas personas. Desde EPERIT, damos el servicio de atención a víctimas online. Quédate para profundizar un poco más sobre qué es la atención a las víctimas y cómo lo hacemos nosotros.

Atención a víctimas online: ¿Qué es ser víctima?

Antes de todo, vamos a empezar por el principio ¿Qué es ser víctima?

Una víctima es una persona o grupo de personas (podemos hablar de víctima colectiva), que sufren o han sufrido algún daño como consecuencia de acciones que violan los derechos de las personas. Este daño puede ser físico, mental, emocional y financiero.

Siguiendo con esta definición, no hace falta que la víctima sea consciente de que lo es, es decir, de que se identifique como tal, ni tampoco tiene que ver con si la persona que le ha generado el daño sea condenado. Así como tampoco deja de serlo o es “menor” la victimización , cuando la persona que abusa o agrede es un familiar de la víctima.

Así es como está descrito en la Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y abusos de poder.

Para reiterar la importancia y la gravedad de ser víctima, a continuación vamos a mencionar muy brevemente algunos efectos que genera sufrir violencia.

Consecuencias en las víctimas

Es complicado resumir todos las consecuencias posibles de sufrir violencia, tanto psicológicas, físicas y sociales. Por ello, sólo vamos a mencionar algunos aspectos psicológicos.

A corto plazo, es posible que la persona se sienta indefensa, es decir, que sienta que no puede hacer nada para cambiar su situación. Además, es una característica muy particular la presencia de ansiedad y síntomas depresivos.

Por otra parte, a medio/largo plazo, es posible que la víctima desarrolle Trastorno por Estrés Postraumáticos (TEPT) ya que, en contra de lo que se piensa, este trastorno no sólo lo desarrollan veteranos de guerra, no hace falta que ocurren cosas tan “extremas”. También es común que los síntomas depresivos y ansiosos crezcan hasta un trastorno de ansiedad generalizada o depresión. Otras consecuencias son la somatización (presencia de síntomas físicos corporales que no tienen una causa física) y abuso de sustancias o drogas.

Sin embargo, cabe decir que las consecuencias van a depender de ciertas variables individuales (género, edad, problemas previos de salud, etc) y también de la situació violenta sufrida.

No obstante, algo que se ha visto que es muy importante para disminuir y prevenir las consecuencias negativas de la victimización es el apoyo familiar, institucional y social, así como una intervención temprana y adecuada. Aquí es donde la atención a las víctimas coge protagonismo.

Atención a víctimas

La atención a víctimas consiste en una serie de acciones y pasos que tiene como fin último contener los efectos de la victimización, es decir, de haber sufrido violencia y así prevenirlos en la medida de lo posible. Esto se hace a través de acciones multidisciplinares durante el tiempo que las víctimas lo necesitan, para así poder ayudarles a gestionar todos los aspectos jurídicos, sociales y de salud que sean necesarios tratar en cada caso.

Hay 3 acciones o pasos básicos en la atención a víctimas:

  • Primer contacto, respuesta inmediata: Se lleva a cabo una entrevista donde el/la profesional evaluará el estado de la víctima, y así poder dar respuesta a todas sus necesidades. Además, si la persona se encuentra desbordada o en un estado de crisis, el/la profesional la ayudará para estabilizarse.
  • Acompañamiento: Una vez que el/la profesional ya conoce las necesidades de la víctima, las atiende. Es decir, realiza lo posible para, junto con la víctima, llevar a cabo aquellas acciones necesarias para su caso. Por ejemplo, acompañar a la víctima a denunciar, a los trámites jurídicos, la deriva a servicios de salud mental o salud física, etc.
  • Trabajo institucional: En este momento, el/la profesional que ha estado atendiendo y acompañando a la víctima, trabaja conjuntamente, o mantiene contacto con otros profesionales para poder dar una respuesta completa a la situación de la víctima.

Esta es la teoría y el procedimiento general de la atención a las víctimas. A continuación te contamos específicamente cómo se lleva a cabo en EPERIT la atención a víctimas online.

Atención a víctimas online en EPERIT

EPERIT es un centro especializado en victimología que realiza atención a víctimas online. A través de su servicio, asesora a víctimas de diversos sucesos en el aspecto jurídico y deriva al ámbito sanitario y jurídico si así es necesario, garantizando en todo momento la máxima confindencialidad.

El procedimiento antes descrito se lleva a cabo siempre adaptándolo a cada caso en multitud de situaciones. Es decir, se atiende a víctimas de situaciones de violencia en la pareja, en el ámbito familiar, laboral, escolar, etc.

En general, las víctimas suelen encontrarse algo perdidas sobre qué hacer, e incluso es posible que no estén completamente seguras de si son víctimas o no y por lo tanto sobre si pueden hacer algo sobre su situación. Desde EPERIT se ayuda a estas personas dándoles todo el conocimiento necesario para aclarar sus dudas, conteniéndoles emocionalmente y acompañándolos en este proceso tan duro.

Si tienes alguna duda más específica sobre el servicio de atención a víctimas online, contacta sin ningún compromiso a través de esta página web o redes sociales. Estamos para ayudarte.

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Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Psicopatía y amor

Psicopatía y amor

La psicopatía siempre ha sido un tema que ha llamado la atención de la gente. Y, aunque siempre lo hemos asociado a personas violentas destacadas (como asesinos en serie), la realidad es que simplemente es un rasgo de personalidad más. De esa forma, la población “normal” también puede ser en cierta parte psicópata. En este artículo vamos a hablar sobre la combinación de la psicopatía y amor, es decir: ¿Las relaciones amorosas con psicópatas son viables? ¿Funcionan?

Psicopatía y amor: ¿Qué dicen los estudios?

Antes de pasar a hablar sobre la relación entre psicopatía y amor, vamos a establecer cómo se entiende y se ha evaluado el amor en los estudios que se van a mencionar. Se han basado en la teoría triangular del amor de Sternberg, en el que se plantea que son tres los elementos que conforman una relación: intimidad, pasión y compromiso

Dicho esto, se ha encontrado que a cuanto mayor rasgo de psicopatía subclínica (esto es una psicopatía que no llega a ser algo totalmente “patológico”), menor es la intimidad y el compromiso sobre todo, y en menor medida, también pasión (Guerrero-Molina et al., 2023). 

Sin embargo, no es tan fácil como parece ya que, dentro de la psicopatía hay diversos rasgos, hay tipologías de psicopatía, etc. Entonces ¿Qué rasgos o qué tipo de psicopatía se relaciona más con malas relaciones amorosas? 

En el estudio de Mejia et al., 2019 vieron que la psicopatía también estaba relacionada con los tres elementos del amor (intimidad, pasión y compromiso). Sin embargo, en este estudio se conceptualizó la psicopatía como tres rasgos conjuntos que forman parte de ella: audacia (confianza en uno mismo, tolerancia a la incertidumbre), mezquindad (poca empatía, explotar a los demás) y desinhibición (dificultad para controlar los impulsos).  

Teniendo en cuenta estos rasgos, el único rasgo que se vio relacionado en este estudio de forma consistente con los elementos del amor fue la mezquindad. Es decir, a mayor mezquindad, menor intimidad, pasión y compromiso. 

Relacionado con esto, en otro estudio se observó que la parte emocional de la psicopatía, es decir, rasgos insensibles (falta de remordimientos/culpa, falta de empatía y prosocialidad, etc), estaban relacionados con las agresiones físicas a la pareja, un forma de relacionarse caracterizado por la dominación y una menor satisfacción con la relación (Golmaryami et al., 2021). 

Ahora, vamos a pasar a otra conceptualización de la psicopatía que también ha sido usada en algún que otro estudio: Psicopatía primaria y secundaria

Hablamos de psicopatía primaria cuando hablamos de un déficit afectivo (falta de empatía, que es lo que caracteriza a la psicopatía), con un origen genético. Sin embargo, en la psicopatía secundaria este déficit afectivo viene dado por experiencias adversas que la persona ha sufrido principalmente en la infancia (Luján Martínez et al., 2023). 

Entonces si en ambos casos hay un déficit afectivo ¿Qué diferencias hay? Pues en la psicopatía secundaria hay menores rasgos de psicopatía (dentro de que está presente el rasgo central de la psicopatía, que es la falta de empatía) y sobre todo se destaca que tienen altos niveles de ansiedad. Es decir, en la psicopatía primaria las personas no tienen ansiedad por lo que socialmente pueden funcionar muy bien, mientras que en la psicopatía secundaria, debido a estos niveles de ansiedad, suelen tener peor comportamiento (Luján Martínez et al., 2023; Skeem et al., 2007) . Además, muestran rasgos parecidos al trastorno límite de la personalidad, en contra de lo que ocurre en la psicopatía primaria (Skeem et al., 2007). 

Dicho esto, en un estudio se vio que los rasgos de la psicopatía secundaria, tenían relación con una peor calidad en la relación, entre otras cosas, pero no los primarios (Unrau y Morry, 2019)

Ahora vamos a hablar de otro aspecto que está presente en las relaciones románticas: la infidelidad ¿Hay relación entre psicopatía e infidelidad?

Psicopatía y amor: ¿Infidelidad?

Efectivamente parece haber una relación entre psicopatía e infidelidad de manera que a más psicopatía mayores tendencias a la infidelidad. Además, no solo la infidelidad física, sino también la emocional y la malévola (aquella infidelidad que se hace para hacer daño a tu pareja) (March et al., 2023). De esa forma, la psicopatía tiene relación con actitudes “a favor” de la infidelidad y también con comportamientos infieles (Sevi et al., 2020).

Además, parece ser que la relación entre psicopatía e infidelidad está mediada parcialmente por la justificación moral de los actos de infidelidad (Lisman y Holman, 2023). Es decir, que parece que aquellas personas con rasgos psicopáticos podrían justificar en mayor o menor medida la infidelidad. 

Para finalizar con este apartado, vamos a hablar de un último estudio curioso. Es un estudio sobre Tinder, sobre aquellos usuarios que no están solteros pero que usan Tinder. Uno de sus resultados fue que aquellos usuarios de Tinder que no estaban solteros (es decir que tienen pareja), puntuaban más alto en psicopatía que aquellas personas con pareja que no tenían Tinder (Timmermans et al., 2018)

Conclusión

Parece ser que aquellas personas que tienen ciertos rasgos psicopáticos tienen menos probabilidad de que sus relaciones funcionen, ya sea por la falta de intimidad y compromiso, o por tendencias hacia la infidelidad. 

Aún así, la psicopatía es un concepto que está formado por varios aspectos y puede ser que no todos de estos aspectos estén relacionados con el fracaso en las relaciones románticas. 

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Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Golmaryami, F. N., Vaughan, E. P., y Frick, P. J. (2021). Callous-unemotional traits and romantic relationships. Personality and Individual Differences, 168, 1-6. Scopus. 10.1016/j.paid.2020.110408

Guerrero-Molina, M., Barbosa-Torres, C., y Moreno-Manso, J. M. (2023). Subclinical psychopathy and styles of intimate relationships. Behavioral Psychology Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 31(1), 77-91. Web of Science. https://doi.org/10.51668/bp.8323105n

Lisman, C. G., y Holman, A. C. (2023). Dark, dissatisfied and disengaged: Propensity towards marital infidelity, the dark triad, marital satisfaction and the mediating role of moral disengagement. Psihologija, 56(2), 163-177. https://doi.org/10.2298/PSI220410003L

Luján Martínez, A., Alvárez López, J. A., Pérez López, M. L., y Ostrosky Shejet, F. (2023). Aspectos distintivos de los rasgos de psicopatía primaria y secundaria: revisión actualizada. Edupsykhé. Revista de Psicología y Educación, 20(1), 5-21. https://doi.org/10.57087/edupsykhe.v20i1.4531

March, E., Antunovic, J., Poll, A., Dye, J., y Van Doorn, G. (2023). High (in)fidelity: gender, the Dark Tetrad and infidelity. Sexual and Relationship Therapy, 1-18. https://doi.org/10.1080/14681994.2023.2220279

Mejia, C. Y., Donahue, J. J., y Farley, S. D. (2019). Mean, uncommitted, and aggressive: Divergent associations between triarchic psychopathy, elements of love, and caustic relationship behaviors. Journal of Social and Personal Relationships, 37(4), 1193-1215. Web of Science. 10.1177/0265407519890414

Sevi, B., Urganci, B., y Sakman, E. (2020). Who cheats? An examination of light and dark personality traits as predictors of infidelity. Personality and Individual Differences, 164, 1-6. Scopus. 10.1016/j.paid.2020.110126

Skeem, J., Kerr, M., Johansson, P., Andershed, H., y Louden, J. E. (2007). Two Subtypes of Psychopathic Violent Offenders That Parallel Primary and Secondary Variants. Journal of Abnormal Psychology, 116(2), 395-409. 10.1037/0021-843X.116.2.395

Timmermans, E., De Caluwé, E., y Alexopoulos, C. (2018). Why are you cheating on tinder? Exploring users’ motives and (dark) personality traits. Computers in Human Behavior, 89, 129-139. Web of Science. https://doi.org/10.1016/j.chb.2018.07.040

Unrau, A. M., & Morry, M. M. (2019). The subclinical psychopath in love: Mediating effects of attachment styles. Journal of Social and Personal Relationships, 36(2), 421-449. Scopus. 10.1177/0265407517734068