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Formación en análisis funcional

Formación en análisis funcional

El análisis funcional es una herramienta básica y necesaria para la psicología. Está tradicionalmente asociado principalmente a la psicología clínica. Sin embargo, también es necesario en otras ramas, como en la psicología del deporte, de las organizaciones, o la psicología forense. Pese a que es muy importante, al inicio de nuestra práctica profesional, puede ser complicado hacerlo correctamente. Por ello, desde EPERIT, este mes traemos formación en análisis funcional aplicado al ámbito de la psicología forense.

Formación en análisis funcional: ¿En qué consiste?

Antes de empezar a hablar sobre esta formación, es posible que sea necesario aclarar antes qué es el análisis funcional.

El análisis funcional se obtiene de una buena evaluación y consiste en analizar cómo funciona una persona en cierto contexto. Es decir, analizar por qué una persona se comporta de cierta forma, o muestra ciertas características, a partir de conocer las situaciones antecedentes y las consecuencias de la conducta de la persona. Un buen análisis funcional permite establecer relaciones entre qué es lo que pasa antes de la conducta de la persona y que influye en ella, y también con las consecuencias de la conducta, que al fin y al cabo también controlan la conducta mediante refuerzo.

Dicho esto, la formación en análisis funcional de este mes es un curso online de aproximadamente dos horas en el que se aprenderá a elaborar un análisis funcional aplicado al peritaje psicológico forense, para subir de nivel en la calidad investigadora de los informes judiciales. ¿Y para qué puede servir un análisis funcional en un peritaje psicológico forense?

Para empezar, si aún eres muy nuevo en la psicología forense y no sabes con total seguridad qué es un peritaje psicológico, aquí te dejo un artículo que te explica qué es un peritaje psicológico. Un análisis funcional en un peritaje psicológico permite establecer una relación de causa-efecto para, por ejemplo, el daño psicológico. Si se hace un buen análisis funcional se va a poder demostrar si el daño psicológico que presenta una persona tiene como causa aquello que está denunciando o no.

La docente de este curso será Esther Veigas. Ella es psicóloga jurídica y forense e investigadora en el equipo de investigación en Salud Mental y Psicopatología de la Universidad de Santiago de Compostela.

El curso se realizará el 28 de junio a las 12:00h y quedará grabado para que se pueda ver en diferido si no se puede ver en directo.

Dicho esto, vamos a la cuestión más importante ¿Cómo me apunto al curso?

Acceso a la formación online en ciberdelicuencia

Para poder acceder a esta formación es necesario suscribirse a la membresía de EPERIT. ¿Qué es eso? A continuación te lo explicamos todo.

EPERIT realiza divulgación científica y formación en materia de psicología jurídica, forense y victimología a través de la plataforma PATREON. Hay 3 suscripciones:

  • La base: Contenido imprescindible para los/las psicológos/as forenses.
  • La herramienta: Se accede a contenido científico exclusivo (artículos, estudios, protocolos, etc).
  • La especialidad: En esta suscripción puedes acceder a cursos y talleres realizados todos los meses, así como reuniones mensuales y supervisiones periciales, etc.

Este mes, se imparte la formación en análisis funcional. Por lo tanto, si quieres acceder a este curso has de suscribirte a la “especialidad”. Una vez suscrita, se realiza el mismo pago todos los meses y tienes acceso a toda la formación disponible. Además, puedes cancelar la suscripción cuando quieras.

Si estás interesado/a en suscribirte a cualquiera de las suscripciones puedes tener más información sobre cada una de ellas y su precio desde pinchando aquí. En el caso de que no quieras obtener esta formación mediante suscripción, puedes acceder rellenando el formulario que te dejamos aquí o escribiendo al correo info@eperit.es. En el caso de no apuntarse por suscripción, el precio de la formación es el estándar (75€).

Es importante estar actualizado y EPERIT lo sabe. Por ello, cada mes se realiza formaciones con temas útiles y actuales. Si quieres ver sobre qué han tratado las formaciones anteriores puedes acceder desde aquí. Esta formación en análisis funcional es una oportunidad para llevar tu práctica profesional a un nivel más científico.

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y atención victimológica online. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas en nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Trauma complejo

trauma complejo

Nos resulta familiar el término “trastorno por estrés postraumático”, sobre todo asociado a veterano de guerra que han quedado afectados por sus experiencias bélicas. Sin embargo, este problema no es algo puntual y únicamente relacionado con la guerra. Este artículo trata sobre qué es realmente el trastorno por estrés postraumático, y va un poco más allá: ¿Qué es el trauma complejo?

Trastorno por estrés postraumático

Antes de hablar de trauma complejo, hemos de hablar necesariamente del trastorno por estrés postraumático (TEPT). Usando el manual diagnóstico de trastornos mentales de referencia para la psicología y psiquiatría, el DSM-5-TR (2022), para considerar que una persona sufre TEPT tiene que tener las siguientes características:

  • Haber sido expuesto a muerte o daño grave, real o en forma de percepción de amenaza. Esto puede ser mediante la experiencia directa de haber sufrido violencia, de que personas cercanas la hayan sufrido, o de estar expuesto de forma repetida a situaciones traumáticas debido al trabajo.
  • Tener algún o algunos síntomas de “intrusión”, después de haber sufrido el suceso. Esta intrusión puede tener forma de pensamientos, sueños o sensaciones angustiosas relacionadas con el evento. 
  • La persona evita los estímulos asociados con el evento sufrido. Evita pensamientos, personas, situaciones, objetos, lugares, etc que la persona relaciona con lo experimentado. 
  • Alteraciones negativas en el estado de ánimo y en las cogniciones. Síntomas depresivos, sentimiento de culpa, rabia y vergüenza, problemas para recordar parte del suceso y creencias negativas sobre uno mismo, etc. 
  • Alteraciones importantes en la reactividad debido al suceso sufrido que aparece o empeora después de haberlo experimentado. Algunas de estas alteraciones en la reactividad son: comportamiento irritable, hipervigilancia, sobresalto exagerado, insomnio, etc. 

Estos síntomas deben estar presentes durante mínimo un mes. Y además, tienen que ser lo suficientemente graves como para producir malestar y problemas en diferentes ámbitos de la vida de la persona. 

Dicho esto, vamos a hablar del trauma complejo ¿En qué se diferencian el TEPT del Trastorno por Estrés Postraumático Complejo?

Trauma complejo: Trastorno por estrés postraumático complejo (TEPT-C)

Para hablar del TEPT-C debemos acudir al manual de medicina CIE-11. Para diagnosticar trastorno por estrés postraumático complejo, primero la persona tiene que cumplir los criterios para el trastorno por estrés postraumático. Pero además de cumplir los criterios básicos de estrés postraumático, si la persona muestra las siguientes características, no es un trastorno por estrés postraumático simple, sino complejo: 

  • Problemas en la regulación del afecto graves y persistentes. La persona no sabe regular emociones negativas como la ira, tristeza o ansiedad. Esto hace que acuda a estrategias de regulación y afrontamiento perjudiciales como el abuso de sustancias o autolesiones entre otras. 
  • Creencias sobre uno mismo distorsionadas graves y persistentes acompañadas de vergüenza, culpa o fracaso que afectan de forma duradera a la percepción de la realidad. 
  • Dificultades graves y persistentes para relacionarse con los demás y mantener esas relaciones. 

Es posible que leyendo esta información más teórica, no se noten las diferencias entre un TEPT simple y trauma complejo. Por ello, vamos a mencionar más en detalle las diferencias que hay, así como también los problemas que puede plantear el diagnóstico de TEPT complejo. 

Trauma complejo: Detalles importantes

A priori, la diferencia más clara entre el TEPT y el TEPT-C es que éste último es más grave y produce un mayor malestar. 

El trauma complejo, a diferencia del TEPT simple, normalmente nace de situaciones de violencia continuada en el tiempo como abuso sexual infantil, trata de personas, maltrato doméstico, etc. El TEPT simple nace de una situación traumática, pero suele ser algo puntual, significativo y grave. Pero cuando la situación aversiva, aunque no sea tan sumamente grave y peligrosa para la vida, es sufrida por la persona de forma continuada en el tiempo, termina por crear un trauma complejo

A nivel sintomático, el TEPT complejo se caracteriza por mayores alteraciones y distorsiones cognitivas, graves problemas en la regulación emocional y para relacionarse con el resto, además de los otros criterios del TEPT que también están presentes (intrusión, reactividad, evitación):

  • En el TEPT va a haber pensamientos negativos sobre uno mismo. Pero en el trauma complejo esos pensamientos ya no son algo temporal y excepcional en la mente de la persona, ya forman parte de su forma de ver las cosas
  • En el TEPT van a haber síntomas depresivos y ansiosos. Pero en el TEPT-C el estado de ánimo cambia casi de manera incontrolable de la depresión a la rabia, a la ansiedad, a la vergüenza, etc, y la persona lo afronta de una manera que se hace daño a sí misma. 
  • Y en el TEPT la persona es muy probable que termine por aislarse debido a la evitación. Pero en el TEPT-C la persona no es capaz de relacionarse de forma “normal” debido a su impulsividad, miedos, etc, de manera que los problemas en las relaciones no es algo puntual de una mala etapa sino que es su forma de relacionarse. 

El diagnóstico de trastorno por estrés postraumático complejo no se encuentra en el manual DSM-5-TR y plantea algunos problemas por su solapamiento con otros diagnósticos. 

Para empezar, puede llegar a ser complicado evaluar cuándo el estrés postraumático que presenta una persona, pasa de ser simple a ser complejo, puesto que para diagnosticar el complejo es necesario que se cumplan los criterios del simple. Esta dificultad aumenta debido a la falta de instrumentos de evaluación fiables y válidos para el trauma complejo. 

Y en segundo lugar, la idea de problemas en la regulación de las emociones y para relacionarse, además de una visión de la realidad distorsionada y negativa, es muy característico del Trastorno de Personalidad Límite (TLP) (Fernández-Guerrero, 2023). 

Además, en muchos casos de TLP, la persona ha sufrido situaciones de violencia en su entorno más cercano durante la infancia, lo cual corrobora más aún el solapamiento entre ambos diagnósticos. Por ello, se ha llegado a plantear que el TLP realmente es una forma de trastorno por estrés postraumático complejo. Sin embargo, para hacer esto, sería necesario comprobar que en todos los casos de TLP se ha dado una historia de trauma infantil, lo cual no siempre es así. 

En definitiva, el trauma complejo y su trastorno es un concepto aún novedoso en la psicología clínica que hace falta aclarar y definir con tal de ser fieles a la realidad de aquellas personas que, desgraciadamente, sufren situaciones traumáticas y violentas. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y atención victimológica online. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas en nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders: DSM-5-TR. American Psychiatric Association Publishing.

Organización Mundial de la Salud (OMS). (2019/2021). Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión (CIE-11). Fernández-Guerrero, M. J. (2023). Trastorno por Estrés Postraumático Complejo y Trastorno Límite de la Personalidad: El Debate Continúa. Propuesta de Diagnóstico Diferencial. Papeles del Psicólogo, 44(3), 172-179. https://doi.org/10.23923/pap.psicol.3025

Maltrato animal

Maltrato animal

Los animales, sobre todo los animales “domésticos” normalmente son apreciados y queridos por la humanidad. Por lo que, cuando surge alguna noticia en la que una persona ha maltratado a un animal, nos vienen a la cabeza preguntas como: “¿Cómo es posible que hayan personas que hagan daño a estas criaturas?” En este artículo vamos a explorar las variables que se han visto relacionadas con la perpetración y la aceptación del maltrato animal, para intentar entender la realidad. 

Variables personales en el maltrato animal

Primero vamos a hablar de variables más relacionadas con la personalidad y también variables relacionadas con experiencias del pasado. 

En el estudio de Alleyne y Parfitt (2018) se vio que los abusadores de animales tenían menor autoestima y también menor locus de control interno en comparación con no abusadores. El locus de control interno se refiere a la creencia de que puedes controlar lo que te sucede, mientras que un locus de control externo es lo contrario. También tenían menor empatía hacia los animales, además de problemas para controlar la ira y mayor hostilidad, impulsividad y agresividad que los no abusadores. 

En la literatura científica también se ha encontrado que el maltrato animal tiene cierta relación con haber pasado por experiencias desagradables y adversas en la infancia/adolescencia. 

Por ejemplo, en el estudio de Bright et al., (2018), se vio que el 94.2% de las personas que habían ejercido maltrato animal habían pasado por más de una experiencia adversa en la infancia. De hecho, la media de experiencias adversas por las que habían pasado esta muestra era de 4,49. Específicamente, aquellos que habían experimentado negligencia física, abuso sexual, abuso físico y violencia doméstica tenían entre 3 y 5 veces más de participar en el maltrato animal. También había más probabilidad de involucrarse en estas agresiones si habían sufrido abuso o negligencia emocional, separación de los progenitores, etc. 

En el estudio de Alleyne y Parfitt antes comentado, también se vio que los abusadores de animales habían vivido más abuso físico y emocional en comparación con no abusadores. Además, resultó significativo el hecho de que también se encontró como experiencia vivida frecuente entre los abusadores, haber sido testigo en la infancia/adolescencia de alguien haciendo daño a un animal. Esto último, tendría relación con la falta de empatía/sensibilidad hacia los animales encontrada en los abusadores. Las autoras hipotetizaron que la falta de sensibilidad mediaba la relación entre haber visto hacer daño a un animal en la infancia y perpetrar maltrato animal en el futuro. 

Dicho todo esto, vamos a tratar otra variable que también se ha considerado importante en el maltrato animal: las actitudes. 

Las actitudes en el maltrato animal

De forma general siempre se ha pensado que aquellos que maltratan a animales son psicópatas. Y, aunque la personalidad tiene peso en este fenómeno, no es lo único que explica el maltrato animal. 

En el estudio de Hawkins y Williams (2020) se encontró que había una mayor aceptación de la crueldad hacia los animales en aquellos niños que tenían actitudes negativas hacia los animales.

Por otra parte, en el estudio de Martín et al., (2023) se estudió qué variables se relacionaban con mayores reacciones en contra del maltrato hacia animales domésticos, animales salvajes y también vertidos ilegales que dañan el medio ambiente. Se vio que la variable que más se relacionaba con una mayor o menor reacción no era ni la empatía hacia las personas ni variables de personalidad como la psicopatía, sino la empatía hacia la naturaleza, es decir, actitudes positivas y sensibilidad hacia la naturaleza

Relacionado con todo esto, en el estudio de Hopwood y Bleidorn (2021), se encontró una relación entre tres actitudes negativas hacia los animales (caza y pesca, especismo, esto es considerar superiores a unas especies animales e inferiores a otras y la falta de simpatía hacia los derechos de los animales) con rasgos antisociales de la personalidad. Los rasgos antisociales de la personalidad son aquellos relacionados con la impulsividad, hostilidad, falta de empatía, etc.

Estos resultados nos muestran que la personalidad y las actitudes no son cosas incompatibles de forma que solo una cosa o la otra predicen la perpetración del maltrato animal, sino que más bien son complementarias. Es decir, que ambas variables están presentes en una persona que abusa de animales. 

Importancia para el contexto forense y victimológico

Toda esta información es muy interesante pero, ¿Para qué sirve todo esto en el contexto jurídico, forense y victimológico? A continuación te damos dos razones. 

Se ha visto que aquellos hombres que han maltratado animales (hombres porque se ha visto en estos estudios que la mayoría de agresores de animales son hombres) tienen más probabilidades de haber cometido o de cometer en el futuro delitos contra la propiedad, de drogas y delitos violentos, de manera que hay relación entre el maltrato animal y otras formas de violencia y delincuencia (Alleynne y Parfitt, 2019; Diemer et al., 2024). 

De forma específica, hay que destacar su papel en la violencia doméstica y violencia en la pareja. Los maltratadores pueden usar el maltrato animal para controlar, coaccionar, intimidar, asustar, dañar y manipular a las víctimas para de esa manera seguir manteniendo el control sobre la víctima (Alleynne y Parfitt, 2019; Diemer et al., 2024). De esa forma, el maltrato animal a las mascotas es una forma de violencia hacia la víctima (Diemer et al., 2024). 

De hecho, en mujeres que son maltratadas por sus parejas, el miedo a que éste haga daño a su mascota es un gran obstáculo que impide que busquen ayuda o que abandonen la relación. Incluso algunas mujeres no quieren acudir a refugios ya que la mayoría no aceptan a mascotas y tienen miedo de que su maltratador torture o maltrate a la mascota (Diemer et al., 2024). 

Otra razón que hace que sea importante tener en cuenta las variables relacionadas con el maltrato animal es la Ley 17/2021. Esta ley modifica el artículo 94 bis del Código Civil. 

Para decirlo de forma sencilla, se modificó la ley de manera que ahora los animales se consideran seres vivos con sensibilidad (y no objetos) y forman parte de la convivencia familiar. De esta forma, en caso de divorcio, mientras que la pareja no se ponga de acuerdo en qué hacer con la mascota, el/la juez/a debe decidir qué guarda y custodia es mejor para la mascota. Por ahora, esto no se aplica de forma general a las separaciones de las parejas de hecho, sólo en caso de matrimonios. 

De hecho, ya se ha publicado una sentencia de este tipo (Sentencia 526/2023) y se están empezando a pedir peritajes psicológicos sobre las competencias de cada uno de la pareja para cuidar adecuadamente a la mascota y así establecer qué custodia es mejor para el animal. Por lo tanto, es importante que el psicólogo forense esté actualizado e informado sobre qué variables predicen un mejor cuidado de los animales.  

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y atención victimológica online. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas en nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Alleyne, E., y Parfitt, C. (2018). Factors that distinguish aggression toward animals from other antisocial behaviors: Evidence from a community sample. Aggressive Behavior, 44, 481-490. 10.1002/ab.21768

Alleyne, E., y Parfitt, C. (2019). Adult-Perpetrated Animal Abuse: A Systematic Literature Review. Trauma, Violence, and Abuse, 20(3), 344-357. Scopus. 10.1177/1524838017708785

Bright, M. A., Huq, M. S., Spencer, T., Applebaum, J. W., y Hardt, N. (2018). Animal cruelty as an indicator of family trauma: Using adverse childhood experiences to look beyond child abuse and domestic violence. Child Abuse & Neglect, 76, 287-296. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2017.11.011 

Diemer, K., Gallant, D., Mosso Tupper, N., Hammond, K., Ramamurthy, A., y Humphreys, C. (2024). Exploring the Linkages between Animal Abuse, Domestic Abuse, and Sexual Offending: A Scoping Review. Health & Social Care in the Community, 2024(1), 1-19. https://doi.org/10.1155/2024/1170505 

Hawkins, R. D., y Williams, J. M. (2020). Children’s attitudes towards animal cruelty: Exploration of predictors and socio-demographic variations. Psychology Crime & Law, 26(3), 226-247. Web of Science. 10.1080/1068316X.2019.1652747

Hopwood, C. J., y Bleidorn, W. (2021). Antisocial Personality Traits Transcend Species. Personality Disorders-Theory Research and Treatment, 12(5), 448-455. Web of Science. 10.1037/per0000463

Martín AM, Vera A, Marrero RJ., y Hernández B. (2023). Bystanders’ reactions to animal abuse in relation to psychopathy, empathy with people and empathy with nature. Front. Psychol, 14, 1-10.  https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1124162

Narcisismo

narcisismo

Actualmente se habla demasiado sobre narcisismo: “Mi ex era una narcisista”, “Mi jefe es un narcisista”, etc. Pero, ¿Qué muestran los estudios científicos sobre el narcisismo? ¿Es verdad lo que se comunica en redes sociales en cuanto a narcisismo? En este artículo exploramos diferentes aspectos sobre este concepto.

Narcisismo: Definición

El narcisismo se define como un rasgo de personalidad que se caracteriza por tener fantasías sobre ser “grandioso”, y por lo tanto se busca que el resto de personas lo admiren. También implica creencias de que se es mejor que el resto y que por lo tanto, puedes usar al resto para tu propio beneficio (Furnham et al., 2013; Paris, 2014; Malesza y Poland, 2020). Estas características son comunes a los dos tipos de narcisismo que hay: Narcisismo grandioso y narcisismo vulnerable. Pese a las características que comparten, tienen ciertas diferencias (Malesza y Poland, 2020): 

  • En el narcisismo grandioso sí que hay una autoestima demasiado alta, arrogancia, mucha seguridad en uno mismo, además de considerar que al ser superiores, tienen el derecho a explotar, dominar al resto de personas, de los cuales espera admiración. 
  • En el narcisismo vulnerable, la “grandiosidad” y la búsqueda de admiración por parte de las personas es una fachada, ya que realmente la persona narcisista vulnerable tiene una autoestima muy baja y una imagen negativa de sí misma. Por lo tanto, la persona fantasea con ser admirado, con ser grandioso y superior al resto. 

No hace falta aclarar que estos rasgos no parecen ser muy buenos, por lo que, ¿El narcisismo es un trastorno?

¿Personalidad normal o trastorno?

Como ya se ha dicho, el narcisismo es un rasgo de personalidad, que por sí solo no es patológico. Es decir, la personalidad de todo el mundo está formada por multitud de rasgos, y cada persona tiene mayor o menor grado de cada rasgo. Por ejemplo, todo el mundo se sitúa en un continuo de introversión-extraversión, de manera que cada persona es más o menos introvertido o extravertido. 

Eso ocurre con todos los rasgos de personalidad, incluido el narcisismo. Todo el mundo puede tener cierto grado de narcisismo, y hasta cierto punto es adaptativo (Lau y Marsee, 2012). Sin embargo, si seguimos avanzando en el grado, habiendo cada vez más “cantidad” de narcisismo, ya empieza a ser algo negativo para las relaciones sociales. Y si llega un punto que el rasgo de narcisismo es demasiado alto, hablamos de trastorno de personalidad narcisista. 

Sin embargo, el rasgo en sí mismo no es algo negativo siempre que esté presente en el grado justo. Al fin y al cabo es natural que las personas queramos ser admiradas y tener una imagen positiva de nosotros mismos. No obstante, si esto se lleva a un punto demasiado alto, deja de ser adaptativo y beneficioso para ser algo perjudicial. ¿Y por qué decimos que es perjudicial en exceso? A continuación te contamos las consecuencias que se han visto en estudios. 

Consecuencias del narcisismo desadaptativo

Se ha visto que aquellas personas con alto narcisismo (sea grandioso o vulnerable) muestran menos conductas cooperativas cuando han de hacer esfuerzos en equipo (Malesza y Poland, 2020). Además, pueden llegar a ser manipuladores en diferentes contextos (Furnham et al., 2013). 

El narcisismo también se ha visto relacionado con llevar a cabo agresiones, delincuencia y mostrar problemas para el autocontrol y regular las emociones (Lau y Marsee, 2012). 

¿Y cuál es la causa del narcisismo? ¿Qué hace que una persona sea narcisista o no?

Posibles causas del narcisismo

Se ha visto que tanto para el trastorno narcisista de la personalidad como para simplemente tener el rasgo, hay una importante influencia genética (Paris, 2014). De esta manera, una persona no puede desarrollar el trastorno narcisista de la personalidad si no nace con cierta carga genética que le predisponga a tener rasgos narcisistas. Pero, ¿eso es todo?

La realidad es que para desarrollar un trastorno de personalidad narcisista no sólo basta con genética, sino que también es muy importante la influencia del ambiente. Digamos que la genética va a hacer que se tengan ciertos rasgos narcisistas (lo cual no tiene por qué ser negativo si están presentes en su justa medida), pero la influencia del ambiente va a hacer que esos rasgos narcisistas terminen por evolucionar a un trastorno narcisista de la personalidad (Paris, 2014).

Por ejemplo, se ha visto que sufrir ciertas experiencias en la infancia, como abuso emocional, tiene relación con mostrar rasgos narcisistas en el futuro (Kircaburun et al., 2019). Sin embargo, también se incluye en influencia del ambiente influencias muchas más globales, como por ejemplo la cultura. Las culturas que defienden valores como la autonomía y libertad por encima de todo, buscar ser el mejor, centrarse en ganar y conseguir placeres, etc, es decir, culturas individualistas, favorecen una personalidad narcisista (Paris, 2014).  

Esta influencia dual (biología/genética y ambiente) no sólo ocurre con el narcisismo, ocurre con otros rasgos de personalidad, de manera que el narcisismo no es un caso especial. 

Conclusión

El narcisismo es un rasgo de personalidad que, en niveles altos resulta interpersonalmente negativo y llevado al extremo resulta en un trastorno. Sin embargo, esto no es algo excepcional, ocurre con multitud de rasgos de personalidad como por ejemplo el perfeccionismo (trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad) o la inestabilidad emocional (Trastorno límite de la personalidad). 

Además, para poder decir que alguien es narcisista o no es necesario hacer una evaluación psicológica rigurosa, es decir, no se puede identificar o diagnosticar a nadie a partir de vídeos encontrados en redes sociales, incluso aunque el autor/a sea un profesional de salud mental. 

E incluso si alguien resulta que es narcisista, ¿Qué nos aporta saber eso?, es decir, al decir que alguien es narcisista sólo estamos describiendo parte de la personalidad de alguien. Sería igual que decir “María es impulsiva” o “David es responsable”. Describir la personalidad de alguien puede servir para explicar algunas cosas, pero no lo explica todo ni es lo más importante a la hora de evaluar psicológicamente a una persona. 

Dicho esto, podemos concluir diciendo que no todo es narcisismo, y que es necesario que la población muestre una actitud crítica ante el contenido que ve en redes sociales en cuanto a este rasgo de personalidad. 

Referencias

Furnham, A., Richards, S. C., y Paullhus, D. L. (2013). The Dark Triad of Personality: A 10 Year Review. Social and Personality Psychology Compass, 7(3), 199-216. 10.1111/spc3.12018

Kircaburun, K., Jonason, P., Griffiths, M. D., Aslanargun, E., Emirtekin, E., Tosuntas, S. B., y Billieux, J. (2019). Childhood Emotional Abuse and Cyberbullying Perpetration: The Role of Dark Personality Traits. Journal of Interpersonal Violence, 1-17. 10.1177/0886260519889930

Lau, K. S.L., y Marsee, M. A. (2012). Exploring Narcissism, Psychopathy, and Machiavellianism in Youth: Examination of Associations with Antisocial Behavior and Aggression. Journal of Child and Family Studies, 22, 355-367. 10.1007/s10826-012-9586-0

Malesza, M., y Poland, W. (2020). Grandiose narcissism and vulnerable narcissism in prisoner’s dilemma game. Personality and Individual Differences, 158, 1-5. https://doi.org/10.1016/j.paid.2020.109841

Paris, J. (2014). Modernity and Narcissistic Personality Disorder. Personality Disorder: Theory, Research, and Treatment, 5(2), 220-226. 10.1037/a0028580

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