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PSICOPATÍA INFANTIL

padre que regaña a su hijo

La psicopatología del desarrollo ha propiciado el interés de numerosos/as profesionales por el estudio de la psicopatía infantil, considerándola como “un concepto evolutivo que se va gestando y desarrollando desde la niñez a través de cadenas de transacción entre el individuo y el ambiente y que va presentando diferentes manifestaciones en diferentes etapas del ciclo vital” (Romero, et al., 2016). Así pues, dadas sus distintas características y trayectorias evolutivas, puede afirmarse que existe una gran heterogeneidad de jóvenes antisociales.

Cabe decir que, aun siendo personas con rasgos e historias distintas, existen determinadas características definitorias del trastorno, tales como la falta de empatía, culpa y remordimientos, además de arrogancia, encanto superficial, irresponsabilidad y conductas disruptivas (Pisano et al., 2017).

¿Psicopatía infantil en el DSM-5?

Dicha psicopatología mencionada en la introducción, tiene cabida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales como Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) en adultos, considerado un trastorno de personalidad, o Trastorno Disocial (TD) en adolescentes, el cual se sitúa dentro de los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta (Molinuevo, 2014).

Es necesario añadir que las personas con TAP se caracterizan por presentar “un patrón general de desprecio y de violación de los derechos de los demás que comienza en la infancia o en la adolescencia temprana y que continúa en la edad adulta. Este patrón también ha sido denominado psicopatía, sociopatía o trastorno de la personalidad disocial” (American Psychiatric Association, 2013). En cambio, el TD se caracterizan por “un patrón de comportamiento, repetitivo y persistente, en el que se violan derechos básicos de otras personas o normas sociales que se consideran adecuadas para la edad del individuo” (Molinuevo, 2014).

Evaluación de la psicopatía

Respecto a las herramientas de evaluación, existen múltiples instrumentos que han sido desarrollados a lo largo de los años. A continuación, se especifican algunos de ellos (Halty y Prieto-Ursúa, 2015):

  • La entrevista semiestructurada Psychopathy Checklist (PCL-R) de Hare, destinada a la evaluación de la psicopatía en personas adultas. También se cuenta con la adaptación para población adolescente desarrollada por Forth, Brown, Hart y Hare, llamada Psychopathy Checklist: Youth Version (PCL: YV).
  • El cuestionario Antisocial Process Screening Device (APSD) de Frick y Hare, utilizado como medida de exploración de la psicopatía. Cabe decir es de gran utilidad para evaluar psicopatía infantil. En específico, las características psicopáticas en población infantil y juvenil.
  • La Escala Child Psychopathy Scale (CPS) de Lynam, utilizada para evaluar la psicopatía en los/as jóvenes.
  • El autoinforme Youth Psychopathic Traits Inventory (YPI), desarrollado por Andershed, Kerr, Stattin y Levander. Dicho instrumento sirve para evaluar los 10 rasgos centrales de la psicopatía.
  • El autoinforme Inventory of Callous-Unemotional (ICU) desarrollado por Frick, utilizado para evaluar el rasgo de insensibilidad emocional.

Tratamiento de la psicopatía infantil

En cuanto al tratamiento de la psicopatía, lamentablemente, los estudios suelen presentar resultados muy desalentadores. De hecho, no se dispone de un tratamiento psicológico probado ni un tratamiento psicofarmacológico definitivo (Pisano et al., 2017).

Por lo que respecta a los principales problemas en el abordaje del tratamiento, destacan las limitaciones metodológicas de las investigaciones realizadas y las características personales y conductuales de las personas con dicho trastorno (Halty y Prieto-Ursúa, 2015).

Así pues y tal como se menciona en números estudios, resulta de gran importancia intervenir en las etapas más tempranas y sensibles del desarrollo (Halty, 2017). Además, se remarca la gran influencia de la crianza positiva en la autorregulación de los/as menores en su ajuste social y académico, permitiendo que desarrollen conductas prosociales. Cabe señalar que una crianza positiva previene la aparición de conductas violentas y disruptivas (Munguía et al., 2023).

Conclusiones

En definitiva, aunque es cierto que existen múltiples estudios sobre la psicopatía infantil, es necesario seguir realizando investigaciones sobre (Romero et al., 2016):

  • La heterogeneidad de los problemas de conducta y rasgos psicopáticos en la adolescencia y en la niñez.
  • El desarrollo de las personas con dicho trastorno a lo largo de la vida.
  • La gran importancia de la detección temprana, puesto que el tratamiento de la psicopatía en los/as adultos entraña grandes dificultades.
  • Las herramientas de detección-evaluación y tratamientos para la psicopatía infantil y en adultos.

Autora: Kora Nevado Duarte, psicóloga jurídica y técnica de investigación y proyectos en EPERIT.

EPERIT

En EPERIT somos equipo de psicólogos jurídicos y forenses, también especializados en victimología que ofrece diferentes servicios: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y formación. De hecho, además de diferentes cursos, ofrecemos un programa de prácticas. También hacemos divulgación por redes sociales y por este blog. Si quieres obtener información sobre algún aspecto ¡No dudes en contactarnos!

Referencias bibliográficas

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596

Halty, L. (2017). La importancia de la mirada en el desarrollo de la psicopatía. Infancia, juventud y ley: revista de divulgación científica del trabajo con menores, 8, 41-47. https://www.researchgate.net/publication/324543554_La_importancia_de_la_mirada_en_el_desarrollo_de_la_psicopatia

Halty, L. y Prieto-Ursúa, M. (2015). Psicopatía infanto-juvenil: evaluación y tratamiento. Papeles del Psicólogo, 36(2), 117-124. https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-48082010000100010

Molinuevo, B. (2014). Trastorno disocial y DSM-5: cambios y nuevos retos. Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace, 110, 53-57. https://ddd.uab.cat/record/141346

Munguía, A., Torres, I., Pérez, M. y Ostrosky Shejet, F. (2023). Modelos de intervención y prevención de la psicopatía. Edupsykhé. Revista De Psicología Y Educación, 20(1), 65-90. https://doi.org/10.57087/edupsykhe.v20i1.4534

Pisano, S., Muratori, P., Gorga, C., Levantini, V., Iuliano, R., Catone, G., Coppola, G., Milone, A. y Masi, G. (2017). Conduct disorders and psychopathy in children and adolescents: aetiology, clinical presentation and treatment strategies of callous-unemotional traits. Italian journal of pediatrics, 43(84). https://doi.org/10.1186/s13052-017-0404-6

Romero, E., Kapralos, P. y Gómez-Fraguela, X. A. (2016). Rasgos psicopáticos infanto-juveniles: evaluación e implicaciones en un estudio prospectivo. Anuario De Psicología Jurídica, 26(1), 51-59. https://doi.org/10.1016/j.apj.2016.03.002

Influencia indirecta de la violencia

Dos mujeres abrazándose tristes

Casi todo el mundo estaría de acuerdo en que la violencia no es la respuesta adecuada en ninguna situación, racionalmente, se rechaza la violencia. Pero entre la población no hay demasiado conocimiento de la influencia real de la violencia. Por ello, la pregunta de hoy es: ¿La violencia afecta sólo a quién la sufre directamente o va más allá? ¿Puede haber una influencia indirecta de la violencia? A continuación se va a hablar de esta influencia en diferentes contextos.

Exposición a violencia

Se hizo un estudio longitudinal con 528 participantes en los que se evaluó la influencia indirecta a violencia severa comunitaria la y su relación con el control percibido y otras consecuencias negativas. La violencia severa comunitaria se definió como haber visto a alguien ser disparado, apuñalado o matado. Se vio que haber sido expuesto a esta violencia aumentaba de forma significativa las probabilidades de tener un control percibido bajo (esto significa que no te sientes con capacidad para cambiar, controlar las cosas que te pasan a ti o a tu entorno) . A la misma vez, esto se relacionaba con un mayor riesgo de depresión mayor, problemas de drogas, trastorno antisocial de la personalidad y problemas con la justicia. (Musci et al., 2018)

Por otra parte, en otro estudio, se vieron resultados parecidos. Con 3936 adolescentes, se advirtió que presenciar violencia escolar produce consecuencias negativas con posterioridad. De hecho se vio que el daño en la persona expuesta de forma indirecta era comparable con haberlo experimentado de forma directa. Además, se relacionó esta exposición indirecta con ansiedad social, drogas, síntomas depresivos y delincuencia entre otras cosas. (Janosz et al., 2018)

También en otro estudio, con 3917 adolescentes se observó que haber estado expuesto de forma indirecta a la violencia interpersonal aumentaba las posibilidades de tener un estado de ánimo deprimido. Además, también eran altas y significativas las probabilidades en consumo de sustancias. (Mitchell et al., 2023)

Influencia indirecta de la violencia en familiares de víctimas

Cuando ocurre un suceso violento, la víctima pasa por un proceso muchas veces complicado pero ¿Y las familias y los seres queridos? En diversos estudios se ha visto que, en general, sufren una fuerte influencia indirecta de la violencia.

En una revisión sistemática sobre la psicopatología en personas pasando un duelo por homicidios, la psicopatología observada era trastorno por estrés postraumático, depresión, duelo complicado y problemas con sustancias. (van Denderen et al., 2015)

Por otra parte, en un estudio con familiares de personas desaparecidas y personas en duelo por homicidio se vio, en familiares de personas desaparecidas, que el 47% tenía síntomas de trastorno de duelo prolongado y el 23.1% de trastorno por estrés postraumático (TEPT). Mientras tanto, en familiares de víctimas de homicidio, el 83.1% tenía síntomas de duelo prolongado y un 31.4% de TEPT. (Lenferink et al., 2017)

Influencia indirecta de la violencia: Afectación a todas las facetas

Por último, en una revisión sistemática de 2015 se puede observar muy bien cómo se ven afectadas muchas facetas en la vida de las familias de víctimas de homicidios. Psicológicamente se vio con frecuencia ansiedad, depresión y TEPT. Dentro de TEPT destacaba el síntoma de reexperimentación. También se veía pérdidas de memoria, problemas de atención, problemas con el sueño, anhedonia e incluso disociación. (Connolly y Gordon, 2015)

También se observaban cambios en el comportamiento de niños y adolescentes. Mostraban agresividad y comportamientos desadaptativos. En adición, se observaba tristeza y distanciamiento del resto, incluso en niños preescolares se veían efectos como ansiedad, comportamientos reservados, dificultad para concentrarse o pesadillas. (Connolly y Gordon, 2015)

Además, también eran muy frecuentes los sentimientos de culpabilidad y rabia por el homicidio. También perdían confianza en la sociedad y sus creencias sobre el mundo cambiaban drásticamente, sintiendo que el mundo no es un sitio seguro. (Connolly y Gordon, 2015)

Por otra parte, también se observaban efectos en el ámbito académico, social y laboral. Los niños y adolescentes tenían problemas para hacer sus tareas diarias y las notas bajaban mucho. Mientras tanto, los padres también notaban dificultad para volver a trabajar, tenían problemas o incluso llegaron a perder sus trabajos. (Connolly y Gordon, 2015)

Influencia indirecta de la violencia en trabajadores

¿Qué pasa con las personas que en su trabajo se exponen diariamente a situaciones donde está presente la violencia? Han habido muchos estudios que evalúan el estrés traumático secundario en trabajadores expuestos a situaciones o a relatos de violencia.

En un estudio con 578 profesionales forenses relacionados con maltrato infantil, se evaluó la influencia indirecta de la violencia en relación con la vida familiar del forense y sus relaciones sociales. Para empezar se vio que ser mujer, haber pasado por alguna situación personal traumática en el pasado, exposiciones directas e indirectas al maltrato infantil, entre otras cosas más, se vio asociado con mayor puntuación en estrés traumático secundario. (Brady et al., 2019) 

Respecto al tema de las relaciones con las personas, se vio como efectos negativos principales, tener poca confianza en los demás, ser paranoicos y muy protectores con sus hijos. También informaron distanciamiento emocional de las situaciones de los demás, pensamientos intrusivos y volverse más irritable. Además también notificaron que las relaciones con los demás podían ser tensas debido a la naturaleza de su trabajo, es decir, evitaban hablar de su trabajo a las personas. Del mismo modo, informaron dificultades en sus matrimonio y distancia física ya que el trabajo les absorbía mucho. (Brady et al., 2019)

Empatía, afrontamiento y resiliencia ¿Qué papel tienen?

Por otra parte, se hizo un estudio con 154 mujeres que trabajaban con víctimas de violencia y se evaluó la relación entre el procesamiento cognitivo del trauma y la empatía con los síntomas de estrés traumático secundario. Lo que se vio es que a mayor empatía, mayor la intensidad de los síntomas del estrés traumático secundario. También mostraban relación con algunos aspectos de afrontamiento negativos como la negación y el remordimiento. (Oginska-Bulik et al., 2022)

Por último, en un estudio con 147 enfermeras de cuidados intensivos, hubo presencia de estrés traumático secundario. Y además, tenía una relación significativa con el “burnout” (cronificación de estrés laboral). Un aspecto positivo observado es que la resiliencia mediaba en parte esta relación. (Jeong y Shin, 2023)

Repercusiones

Esta información muestra que los actos violentos producen un gasto y daño social muy grande. Aunque teóricamente nadie defiende la violencia, la realidad es que la sociedad actual es violenta. Por lo que, el primer paso para cambiar esta situación es ser consciente de que las consecuencias de cualquier acto violento las pagamos todos de una forma u otra.

EPERIT

EPERIT es un equipo actualizado de psicología jurídica y forense y especializado en victimología, compuesto por psicólogos con una gran vocación. Ofrecen servicios de peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. También hacen formación, a través de diferentes cursos y también de prácticas. Además, hace divulgación a través de este blog y de redes sociales. Si estás interesado en algún servicio, no dudes en pedir información.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Brady, P. Q., Fansher, A. K., y Zedaker, S. B. (2019). Are parents at a higher risk for secondary traumatic stress?: How interviewing child victims impacts relationships with forensic interviewer’s friends and family. Child Abuse and Neglect, 88, 275-287. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2018.11.017 

Connolly, J., y Gordon, R. (2015). Co-victims of Homicide: A Systematic Review of the Literature. Trauma, violence and abuse, 16(4), 494-505. PubMed. 10.1177/1524838014557285

Janosz, M., Brière, F. N., Pascal, S., Archambault, I., Brault, M. C., Moltrecht, B., y Pagani, L. S. (2018). Witnessing violence in early secondary school predicts subsequent student impairment. Journal of epidemiology and community health, 72(12), 1117-1123. PubMed. 10.1136/jech-2018-211203

Jeong, J. Y., y Shin, S. (2023). The relationship between secondary traumatic stress and burnout in critical care nurses: The mediating effect of resilience. Intensive and Critical Care Nursing, 74, 1-8. APA PsycInfo. https://doi.org/10.1016/j.iccn.2022.103327 

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Lenferink, L. I. M., van Denderen, M. Y., de Keijser, J., Wessel, I., y Boelen, P. A. (2017). Prolonged grief and post-traumatic stress among relatives of missing persons and homicidally bereaved individuals: A comparative study. Journal of affective disorders, 209, 1-2. PubMed. 10.1016/j.jad.2016.11.012

Mitchell, K. J., Banyard, V., y Ybarra, M. (2023). Overlap Between Exposure to Suicidal Behavior and Indirect Interpersonal Violence: Evidence for a More Integrated Approach to Violence Research. Journal of Interpersonal Violence, 38(15-16), 9189-9214. PubMed. 10.1177/08862605231163238

Musci, R. J., Bettencourt, A. F., Rabinowitz, J., Ialongo, N. S., y Lambert, S. F. (2018). Negative Consequences Associated with Witnessing Severe Violent Events: The Role of Control-Related Beliefs. Journal of Adolescent Health, 63(6), 739-744. PubMed. 10.1016/j.jadohealth.2018.07.001 

Oginska-Bulik, N., Juczynski, Z., y Michalska, P. (2022). The mediating role of cognitive trauma processing in the relationship between empathy and secondary traumatic stress symptoms among female professionals working with victims of violence. Journal of Interpersonal Violence, 37(3-4), 1-29. APA PsycInfo. 10.1177/0886260520976211van Denderen, M., de Keijser, J., Kleen, M., y Boelen, P. A. (2015). Psychopathology among homicidally bereaved individuals: a systematic review. Trauma, violence and abuse, 16(1), 70-80. PubMed. 10.1177/1524838013515757

Máster psicología jurídica y forense

informe forense psicológico.

Si eres estudiante de psicología u otras disciplinas afines, con intereses por la psicología jurídica y forense es posible que en la carrera no sepas qué opciones hay más allá del grado. Por desgracia, la psicología jurídica y forense no es algo que se trate mucho en la carrera de psicología, incluso puede ser que no sepas qué es como tal la psicología forense. Si no lo sabes, en este blog hay un artículo que habla sobre ello. Pero además, si te estás preguntando ¿Qué puedo hacer? ¿Hay máster de psicología jurídica y forense? ¿Qué opciones hay? En este artículo se va a hablar sobre diferencias entre dos tipos de máster, qué opciones hay y de la formación necesaria para ejercer como psicólogo forense. 

Máster propio vs. Máster oficial

Hay dos tipos de másteres y en psicología jurídica y forense se van a encontrar de ambos tipos. Presentan bastantes diferencias, algunas son las siguientes:

Un máster oficial se encuentra aceptado y regulado por el Estado a través de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, por lo que tiene parte financiada por el Estado. Además, también se encuentra aceptado por el Espacio Europeo de Educación Superior, es decir, es válido y reconocido por países europeos, aunque también va a influir la legislación de cada país. Por otra parte, en el máster propio lo importante a tener en cuenta es el prestigio del sitio que imparte el máster, al igual que el del programa en sí. 

Otra diferencia importante es que los másteres oficiales permiten acceder al doctorado, por lo que si estás interesado en ello, la única opción es un máster oficial. 

También es necesario decir que un máster oficial, al ser necesario el proceso de evaluación antes mencionado, cualquier cambio que se quiera realizar va a ser más lento que en un máster propio. 

Por último cabe decir que a la hora de querer trabajar como psicólogo jurídico y/o forense, lo importante es la calidad del programa formativo y que en efecto, la persona tenga las competencias y habilidades necesarias para ejercer. De esto se hablará más adelante. 

Opciones de máster en psicología jurídica y forense oficiales

Como los másteres propios su elección depende del prestigio de la institución que lo ofrece no se va a profundizar más allá. Sin embargo, sí que se van a comentar diferentes másteres oficiales y en diferentes modalidades. 

Modalidad presencial de máster de psicología jurídica y forense

Modalidad online de máster de psicología jurídica y forense

Formación necesaria para ejercer como psicólogo forense

Para ejercer como profesional de la psicología jurídica y/o forense, en principio, con sólo tener el grado de Psicología es suficiente. Pero para poder inscribirte en el Listado Oficial de Psicólogos Forenses de tu comunidad (y así ser psicólogo forense de oficio) es necesario que llames al COP para saber qué requisitos son necesarios en tu comunidad. 

Por último, cabe decir que independientemente de lo que es necesario legalmente, es un deber ético estar lo más formado y cualificado posible para ejercer, ya que se trabaja con personas y en el ámbito judicial, es decir, que las decisiones que tome el perito posiblemente sean de gran alcance y eso conlleva una gran responsabilidad. Por lo que lo ideal y necesario sería después del grado realizar un máster sobre Psicología Jurídica y Forense, además de cursos de especialización. 

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EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, psicólogos forenses y especialistas en victimología actualizados. Ofrecen servicios de peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y formación en prácticas y en cursos. También hacen divulgación por el blog y redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Chavez, J. ¿Qué es un máster oficial? CEUPE. https://www.ceupe.com/blog/master-oficial.html  

¿Qué diferencias hay entre un máster oficial y un máster propio? – Universitat Autònoma de Barcelona.  UAB. https://www.uab.cat/web/estudios/masters-y-postgrados/masters-y-diplomas-de-formacion-permanente/-que-diferencias-hay-entre-un-master-oficial-y-un-master-propio-1345713249357.html 

¿Qué es un máster propio y en qué se diferencia del oficial?  UAX. https://www.uax.com/blog/que-es-un-master-propio-caracteristicas-y-diferencias-con-master-oficial 

Víctima-agresor: Intercambio de roles

agresor con pistola visto de forma desenfocada

Sufrir victimización a lo largo de la vida puede generar consecuencias negativas y más si ocurre en la infancia y/o adolescencia. Es demasiada amplia la evidencia que hay sobre ello y entre los daños que genera la victimización se encuentra una paradoja: Intercambio de roles víctima-agresor. ¿Qué significa esto? 

Víctima agresiva

Ya en 1947, Hans Von Hentig, en su libro Crime: Causes and Conditions nombró el rol de víctima agresiva. Este tipo de víctima se caracterizaba por cambiar de víctima a victimario, generando un daño a su familia, personas cercanas..etc. (Hentig, 1947)

Ciertamente, parece ser contradictorio y extraño, pero se van a exponer a continuación datos sobre este fenómeno en diferentes tipos de situaciones y delitos. 

Víctima agresor: Intercambio de roles en delitos sexuales

En un estudio de 2008, con una muestra de 629 delincuentes sexuales se observó que respecto a los abusadores sexuales de niños, el 73% había sido abusado sexualmente de niño, además de que habían sido expuestos a pornografía de forma precoz, el 65% antes de los 10 años. Por otra parte, los violadores parece que sufrieron de forma más frecuente en su infancia abuso físico (68%), abuso emocional (70%) y violencia parental (78%). De hecho, ambos tipos de delincuentes, el 93% aproximadamente, dijeron haber sido expuestos a violencia en la infancia con frecuencia. (Simons et al., 2008)

También en 2014, con una muestra 679 delincuentes sexuales hombres, se vio que triplicaban las probabilidades de haber sufrido abuso sexual infantil y duplicaban las probabilidades de abuso físico. Además, las probabilidades de sufrir abuso verbal se multiplicaban por trece y por cuatro las posibilidades de haber sufrido abuso emocional. El porcentaje de delincuentes que informaban no haber sufrido ninguna experiencia así era bajo (16%). (Levenson et al., 2014)

Estudios un poco más recientes de igual forma apoyan estos datos. En 2017, con una muestra de 654 delincuentes sexuales se vio que haber sufrido abuso sexual o una violación antes de los 16 años aumentaba las probabilidades de ser delincuente sexual en algún momento de la vida. (Jennings y Meade, 2017)

Por otra parte, en 2019, con 529 delincuentes sexuales hombres se encontraron muchos datos: Respecto al abuso sexual severo, el 40% aproximadamente comunicaron haberlo sufrido. El 50% aproximadamente habían sufrido abuso físico y también casi la mitad informó de negligencia grave. Por último, el 36.8% informó abuso emocional severo. (Davis y Knight, 2019)

Especificidad de victimización y delito

Un estudio curioso se realizó en 2020, con una muestra de 64329 delincuentes juveniles. Este estudio pretendía saber si el tipo específico de victimización aumentaba las posibilidades del delito correspondiente específico. Es decir, si el abuso físico, el abuso sexual y el abuso de sustancias en el hogar, aumentaba las probabilidades de delitos violentos, delitos sexual y abuso y delito de drogas respectivamente. (Miley et al., 2020)

Aunque había ciertos porcentajes de polivictimización en la muestra, estos eran bajos. Los resultados confirmaron las hipótesis: Haber sufrido abuso físico aumentaba un 55% las probabilidades de delitos violentos, siendo el predictor más significativo. Haber sufrido abuso sexual aumentó aproximadamente un 350% el riesgo de ser un delincuente sexual en el futuro, siendo también el mayor predictor. Y por último, el abuso de sustancias en el hogar incrementó un 66% las posibilidades de delitos con drogas. (Miley et al., 2020)

Todos estos datos podrían demostrar la idea del intercambio de roles entre víctima-agresor.

Intercambio de roles ¿Por qué?

Se han propuesto diferentes hipótesis y explicaciones a esto. Una explicación propuesta es que realmente la experiencia de maltrato no afecta directamente en el futuro a que la persona se convierta en victimario, sino más bien de forma indirecta. (Morton y Browne, 1998)

¿Qué significa eso? La experiencia de maltrato, negligencia, abuso, etc, sí que produce consecuencias directas en el apego que establece con sus progenitores y figuras cercanas y de confianza, es decir, produce déficits en la habilidades para relacionarse y establecer relaciones adecuadas. La figura de apego con la madre y con los progenitores es muy importante y si un niño crece rodeado de violencia o abandono, esa relación de apego no será adecuada. Esto queda internalizado por el menor y afecta a su percepción de cómo hay que relacionarse con las personas y cómo son las relaciones  “normales”. Por lo que, finalmente, a través de relacionarse de forma desadaptativa, se da el intercambio de roles de víctima-agresor. (Morton y Browne, 1998)

De hecho, hay datos que confirman esta hipótesis. En un estudio antes mencionado sobre violadores y abusadores de niños, también se estudió el apego. El 94% mostraron vinculación de apego con sus progenitores insegura, es decir, que no tenían un buen apego. (Simons et al., 2008)

En un estudio de violencia filioparental que se comentará más adelante también se estudió esto. Se vio que aquellos agresores que habían sido victimizados mostraban peor vínculo de apego con sus padres. Se destacaba también que aquellos que habían sido polivictimizados mostraban peores resultados aún. (Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022)

Intercambio de roles en bullying

Este intercambio de roles de víctima-agresor no ocurre sólo en delitos sexuales. También está muy documentado en el bullying y acoso entre pares. En una revisión sistemática de 2020 se concluyó que sí que existe un intercambio y superposición de roles entre víctima y agresor en ciertos contextos. (Estévez et al., 2020)

También en 2021 se encontraron resultados similares con la victimización entre pares y su relación con la futura agresión relacional. Se encuestaron a 2152 adolescentes y se vio que haber informado victimización entre pares predecía la agresión relacional tras un año, de forma positiva y significativa. Esto estaba fuertemente mediado por la rumiación de la tristeza y la ira. (Li et al., 2021)

Además, estas conclusiones se ven de forma semejante en un estudio de este mismo año, en el que usaron de muestra 1650 adolescentes. Estudiaron un modelo de mediación que se confirmó: Sufrir acoso se relacionaba de forma indirecta con convertirse en acosador. El sufrir acoso aumentaba la hostilidad, ésta incrementaba las relaciones con personas delictivas que servían como modelos, generando actitudes a favor del acoso y favoreciendo éstas, conductas de bullying. (Walters y Espelage, 2023)

Violencia filio-parental

También se ha observado el fenómeno en la violencia filioparental. Este tipo de violencia se caracteriza porque el hijo genera un daño a algunos de los padres. Esta violencia puede ser reactiva, que significa que se da en respuesta a una amenaza, o instrumental, que significa que lo hace para ganar algún beneficio, como el poder por ejemplo. (Ford et al., 2012 citado por Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022)

En un estudio de 2022, con una muestra de 1559 adolescentes quisieron estudiar el perfil de agresor en este tipo de violencia, teniendo en cuenta diferentes aspectos, como la victimización previa. Se obtuvo como resultado que el agresor que había sido víctima en el pasado realizaba más violencia filioparental de ambos tipos. (Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022). Por lo que en este tipo de violencia también se ha avistado el intercambio de roles de víctima-agresor

Repercusiones

Tras toda esta información podría ser tentador preguntarse: si las personas que cometen delitos lo hacen porque antes han sido víctimas, ¿Realmente son responsables de las agresiones? Toda esta información no pretende demostrar que el agresor/a no es responsable de lo que hace. Como se ha mencionado hay muchas hipótesis explicativas y la mayoría no postulan una relación causal directa, sino indirecta. Es decir, que sí que afecta pero hay muchas otras variables que influyen. De hecho, el porcentaje de agresores que fueron victimizados no es 100%, hay un porcentaje de agresores que no han sido victimizados al igual que hay personas que son víctimas y nunca llegan a convertirse en agresores. 

Pero lo que sí que muestra esta humilde recogida de datos, es que si se quiere prevenir la violencia, hay que empezar desde muy pronto y muestra que se necesita dar soporte y opciones a los niños victimizados ya que hay bastantes datos que respaldan el fenómeno de intercambio de roles entre víctima-agresor.

Estos datos invitan a la reflexión de que, en muchos casos, el “monstruo” que es capaz de realizar actos tan dañinos e incomprensibles, realmente es una persona que en su momento fue una víctima, por lo que ¿Se podría haber evitado que se convirtiera en agresor/a?

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EPERIT es un equipo joven de psicología forense y victimología con mucha vocación y formación que realiza diversas funciones: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia, divulgación por redes sociales y el blog y formación a través de prácticas y cursos. 

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

BIBLIOGRAFÍA

Davis, K. A., y Knight, R. A. (2019). Childhood maltreatment experiences and problematic sexual outcomes in adult males who have sexually offended: Further evidence of the potency of male caregiver psychological abuse. Child Abuse & Neglect, 96. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2019.104097 

Estévez, E., Cañas, E., Estévez, J. F., y Povedano, A. (2020). Continuity and Overlap of Roles in Victims and Aggressors of Bullying and Cyberbullying in Adolescence: A Systematic Review. International journal of environmental research and public health, 17(20). PubMed. 10.3390/ijerph17207452

Ford, J. D., Chapman, J., Connor, D. F., y Cruise, K. R. (2012). Complex Trauma and Aggression in Secure Juvenile Justice Settings. Criminal Justice and Behavior, 39(6), 694-724. Scopus. 10.1177/0093854812436957

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Conductas regresivas en abuso infantil

Niño con juguetes sentado apenado al lado de la ventana

La regresión en niños consiste en “regresar” a una etapa posterior, actuar como antes. Por ejemplo, un niño puede haber aprendido a gestionar mejor su ira y no tener tantas rabietas pero de repente comienza de nuevo una etapa de rabietas, o había aprendido a dormir solo y ahora se ha vuelto más dependiente, dificultades para comer….etc. También puede haber aprendido a vestirse y de repente pierde habilidades en ello por ejemplo. En general implica que el niño muestra cambios en el comportamiento y parece que haya retrocedido ¿Por qué ocurre? ¿Estas conductas regresivas tienen relación con el abuso infantil?

¿Por qué ocurren las conductas regresivas?

Principalmente esto se debe al estrés infantil. Es muy común la regresión infantil y no tiene por qué ser un problema. El estrés infantil puede deberse a que va a comenzar por primera vez el colegio, o que va a tener un hermano pequeño…etc. Pero también puede ser estrés generado por discusiones que percibe en sus cuidadores, o situaciones de violencia. Por ello es importante indagar en la causa del estrés para poder evaluar si la situación es preocupante o no. Sobre lo que más conocimiento hay actualmente es sobre la encopresis y enuresis

Conductas regresivas y abuso infantil

En el manual formativo para profesionales del sector educativo en detección y notificación de la violencia sexual contra la infancia de Save the Children aparecen diferentes indicadores de violencia sexual. Dentro de los indicadores físicos inespecíficos se encuentran las conductas regresivas como la enuresis, encopresis de niños que ya habían conseguido el control de esfínteres, chuparse el dedo…etc. La enuresis secundaria se define como la emisión involuntaria e inconsciente de orina después de que ya se haya conseguido su control, normalmente nocturna y la encopresis secundaria como la incontinencia de materia fecal después de haber aprendido su control. 

De hecho, ya en 1993 en un estudio sobre abuso sexual materno a niños se nombraba que una característica típica de niños que habían sido abusados era cambios físicos y conductuales, incluidos la enuresis y encopresis secundaria. También conductas regresivas en general.  Pese al tiempo que ha pasado desde 1993, se ha observado y recogido en diferentes artículos. 

Evidencias

En diferentes guías para la atención del abuso sexual infantil, aparecen como manifestaciones a corto y mediano plazo del abuso sexual infantil en niños y adolescentes la enuresis y encopresis. De hecho, en un estudio de 2014, se vio que la enuresis aumentó en niños con denuncias de abuso sexual en comparación con la población general y normativa de niños. La encopresis también se vio presente pero no se vio mucha diferencia respecto a la población general. 

También, en tiempos de confinamiento por la pandemia en los que se dejó en segundo plano y agravó las situaciones de violencia en el hogar, se habla de conductas regresivas y dificultad para el control de esfínteres cuando ya se había logrado en el pasado, como señales de abuso sexual infantil. 

Pese a toda esta información cabe decir que esta relación con la enuresis y encopresis no tiene por qué darse con el abuso sexual específico. en 2022 se hizo un estudio que obtuvo como resultados que la encopresis era siete veces más alta en niños maltratados y abandonados psicológicamente, mientras que la enuresis se encontraba asociada con el abuso sexual y físico

Conductas regresivas en abuso infantil más allá de la encopresis y enuresis

Es difícil operacionalizar las conductas regresivas de forma estricta ya que va a depender de cada caso personal cómo se van a manifestar, ya que son cambios y retrocesos de niños particulares. Por lo que en muchos casos, lo que ocurren son consecuencias negativas, que llevan a retroceder a los niños. Por ejemplo, en una revisión sistemática de 2022 sobre el sueño y abuso sexual, la mayoría de los estudios (88%) obtuvieron que había una asociación importante entre abuso sexual infantil y el sueño; dificultad para dormir, pesadillas…etc. Esta problemática en un niño se puede traducir en un retroceso a “dormir con mamá” por las pesadillas.

De hecho, las consecuencias respecto al sueño es algo muy frecuente. También pueden darse cambios en la alimentación, problemas en habilidades sociales y cambios conductuales en general que, como consecuencia, producen un retroceso.

¿Para qué hablar de ello?

Como ya he dicho al inicio, las conductas regresivas no tienen por qué implicar un problema, pero sí es recomendable profundizar y observar para, en el caso de que esté ocurriendo una situación de abuso infantil, poder ver las señales e intervenir. 

Es importante hablar e informar sobre temáticas más invisibles de la victimología tanto a personas que no se dedican a la psicología, como a los psicólogos educativos, sanitarios/clínicos y forenses para poder dar una respuesta mucho más rápida y efectiva a situaciones de violencia. En EPERIT hay un esfuerzo constante por estar actualizado, lo que lleva a una mejor calidad de trabajo en los peritajes, supervisiones, contraperitajes y terapia. También se hace formación y prácticas

Si quieres saber más sobre temáticas de victimología y forense, en redes sociales y en el blog siempre estamos activos. 

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación, con formación especializada en violencia de género y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

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Qué es la disociación en psicología

Enchufe de una lámpara con forma de corazón que simboliza la conexión con las emociones

La disociación es un fenómeno complejo y curioso en psicología sobre el que se ha investigado mucho. No tiene por qué ser un problema, la disociación puede ser experimentada por cualquiera y no tiene por qué ser patológico, pero puede llegar a serlo, además de que sí se ha visto relacionado con ciertas situaciones características.

La disociación, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5 se define como interrupción o falta de continuidad en la integración de la conciencia, la memoria, la identidad, la percepción, la emoción, la identidad corporal y el comportamiento. Esta definición puede parecer ambigua o extraña para personas no familiarizadas con la psicología o que no han experimentado la disociación. Por ello vamos a profundizar más sobre el tema. 

Disociación y conversión

En la literatura científica se ve relacionado la disociación con la conversión. Según el DSM-5, el trastorno de conversión pertenece a la categoría de trastornos de síntomas somáticos. El fenómeno de la conversión ocurre cuando hay alguna alteración neurológica (motora o sensitiva) que no se explica por pruebas médicas, sino que debe haber una causa psicológica subyacente. Ocurre lo mismo con la somatización; síntomas físicos que no tienen una explicación “médica” sino psicológica”. 

¿Para qué toda esta información? Para entender que hay dos tipos de disociación; disociación psicoforme (es decir disociación más psicológica) y la disociación somatomorfa (más relacionado con la somatización y conversión). La disociación más psicológica se compone por la alteración de la identidad, amnesia, despersonalización y desrealización. Y el otro tipo de disociación se refiere a la alteración de la experiencia más física como analgesia visual, síntomas de dolor o pérdida de conocimiento que no puede explicarse médicamente. La más común y los síntomas más comunes son los síntomas psicológicos. Dicho esto, pasemos a más conceptos. 

Trastornos disociativos

La disociación en la mayoría de los casos es transitoria, pero en ciertos casos puede mantenerse constante respecto a un suceso o una época del pasado y/o genera un malestar importante y afecta a la vida de las personas. En ese caso hablamos de trastorno, porque se ha vuelto algo problemático:

  • Despersonalización: Esto se caracteriza por experiencias de irrealidad, distanciamiento de sí mismo o de ser un observador externo respecto a los pensamientos, sentimientos, el cuerpo, acciones de uno mismo… Es decir, sentirse ajeno a uno mismo, verse a uno mismo como si fuera otra persona, como verse en tercera persona. De nuevo esto puede darse de forma transitoria y no ser problemático o puede considerarse un trastorno y ser más problemático. 
  • Desrealización: Experiencias de irrealidad o distanciamiento respecto al entorno. Lo mismo que la despersonalización pero con el entorno. Personas que han pasado por esto lo reflejan diciendo “Es como que lo veía como si fuera una película, como si no fuera real”, como si la persona estuviera al otro lado de un cristal, distanciada de la realidad. Pese a esto, tanto en despersonalización como desrealización, la persona es consciente de la realidad, o sea la persona “siente como si no fuera real” pero sabe que es real.
  • Amnesia disociativa: Es la incapacidad de recordar información autobiográfica importante, normalmente de naturaleza traumática o estresante. No hay una razón biológica para esa falta de memoria y tampoco se corresponde con el olvido normal. Hay diferentes tipos de amnesia. 
  • Trastorno de identidad disociativo: Es un trastorno muy poco común y es lo que se conoce coloquialmente como “Trastorno de personalidad múltiple”. La alteración de la identidad se vuelve muy significativa llegando a crearse dos o más estados de personalidad bien definidos.  La identidad unitaria se rompe y en la persona conviven dos o más “personalidades” y mientras está presente una, luego hay lapsus de memoria. Se podría entender este trastorno como que seguramente empezó como despersonalización y se fue agravando hasta llegar a fragmentarse del todo la identidad unitaria de la persona. 

¿Por qué ocurre la disociación?

La disociación, somatización y conversión tienen orígenes del psicoanálisis. Esta corriente sugería que los síntomas físicos que no se atribuían a una causa orgánica tenían su origen en emociones y traumas reprimidos. Janet (1886) habló de la disociación como un mecanismo de defensa para afrontar situaciones muy traumáticas. 

Actualmente, las investigaciones muestran que los sucesos traumáticos al inicio causan fuertes sensaciones negativas y dolor que cuando superan cierto umbral, provocan disociación. Y conforme aumenta la intensidad de la disociación, alcanza a la misma vez un umbral y las sensaciones negativas disminuyen. Por lo que la disociación facilita la supervivencia y sí se podría entender como un mecanismo de defensa. 

Como dijo Anabel González, psiquiatra y psicoterapeuta, doctora en Medicina y especialista en Criminología por sus redes sociales, la disociación se puede entender como cuando saltan los plomos. Se produce una sobrecarga y para evitar un incendio y un accidente, saltan los plomos para reiniciar de nuevo sin peligro. La disociación en una situación ocurre de forma similar, cuando una persona se encuentra frente a una situación fuertemente traumática y abrumadora complicada de procesar, se disocia, se separa, “se apaga”. Idealmente esto debe ocurrir temporalmente, para luego volver a reconectar y procesar la situación. 

Sin embargo, aunque el trauma está fuertemente relacionado con la disociación, muchas personas víctimas de situaciones traumáticas no experimentan disociación. Siempre hay diferentes variables que influyen.

Consecuencias de la disociación

La disociación, aunque es un mecanismo de protección e involuntario, también puede producir consecuencias negativas, a medio y a largo plazo. 

Se ha visto que mientras hay disociación, las capacidades cognitivas se ven alteradas, ya que interrumpe el procesamiento de la información, el aprendizaje y la memoria. Por lo que si la disociación es transitoria, el deterioro de éstas será transitorio pero si se persiste, el deterioro cognitivo también.

 La disociación también se ha visto asociada con conductas de violencia autodirigidas, es decir, autolesiones y comportamiento suicida. 

Además, la disociación, ante un fuerte malestar, no permite el funcionamiento de los sistemas que regulan el estrés y las emociones, por lo que resulta incapacitante. La persona en este caso no sabría gestionar las emociones intensas ni distinguir situaciones amenazantes de las seguras. La desconexión con uno mismo en muchos casos genera confusión y agitación.

Por otra parte, los síntomas disociativos afectan a la gravedad de diferentes trastornos. Se ha visto asociado negativamente con:

  • El funcionamiento ejecutivo en el Trastorno Límite de la Personalidad. 
  • El desempeño neurológico en la depresión.
  • El número de atracones en trastornos alimentarios.
  • La alexitimia en trastornos de pánico.
  • La ansiedad y depresión en el TOC. 
  • El estrés crónico agudo. 
  • Procesos fisiológicos como el sueño. 

Además, también afecta a los resultados terapéuticos. La disociación se ha visto relacionada con la falta de respuesta en los tratamientos psicológicos del TEPT, TOC y Trastornos de pánico. Esto posiblemente se deba a la desconexión que hay con las emociones y los pensamientos que impiden procesar debidamente la información en terapia. 

Disociación y ámbito forense

En el ámbito forense una demanda habitual por parte del juez al perito es que se evalúe la credibilidad de testimonio de la víctima, o también secuelas. Puede ocurrir que al acudir a la entrevista, la víctima no muestre el comportamiento “habitual” o “prototípico” de una víctima. Por ejemplo, que cuente lo ocurrido con indiferencia, incluso riéndose o de forma extraña. También puede ser que no se acuerde o que muestre mucha confusión al respecto. 

Esta situación puede hacer creer al juez, abogados e incluso al propio perito de que está mintiendo, pero cabe la posibilidad de que la víctima esté disociada. Por lo que es necesario que el perito tenga una gran formación y amplios conocimientos sobre disociación, TEPT, TEPT complejo.. etc, para evaluar el estado psicológico de la víctima. Porque posiblemente esa persona sí está contando la verdad, pero está siendo cuestionada sin fundamento debido a la incompetencia de los profesionales. 

EPERIT

La disociación es un tema complejo y amplio y toda esta información no es toda la que se tiene. Los profesionales de EPERIT están formados en psicología forense y victimología, además de en trauma. De hecho, en la academia de EPERIT, hay un curso de acceso restringido a estudiantes de psicología y profesionales sobre el TEPT complejo. También hay más cursos de temática forense de acceso libre. El equipo EPERIT está conformado por profesionales muy formados en victimología y psicología jurídica y forense y que además de la formación, hacen peritajes, supervisiones, contrainformes y terapia. Podemos ayudarte.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

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Edad de consentimiento en España

Dos bocas a punto de darse un beso consentido

La edad de consentimiento en España en 2015 subió 3 años, de los 13 a los 16 años. Por lo que actualmente el consentimiento de un menor de 16 años no es válido. También se considera agresión sexual si la persona está privada de sentido por alguna patología mental. O de igual forma cuando se anula la voluntad de la víctima usando drogas o fármacos. Pero, todo esto, ¿Es realmente así?

Excepciones del consentimiento en España

La realidad sobre la edad de consentimiento en España no es tan simple como se plantea en la ley y hay ciertas situaciones a tener en cuenta. Cuando el menor tenga menos de 16 años y mantenga relaciones sexuales con otra persona que no se aleje en edad ni en madurez psicológica, no se considerará agresión ni abuso sexual. Mientras haya consentimiento

Por otra parte, antes de la Ley Sí es Sí, en el BOE se recogía un tipo especial de abuso sexual. Cuando la persona tenía mas de 16 pero menos de 18 y mantenía relaciones sexuales con una persona que utiliza el engaño o su posición de poder, autoridad o confianza.

Papel del psicólogo forense

El perito forense va a tener un papel fundamental en los casos anteriormente nombrados que se encuentran en lagunas legales. En el caso de un menor de 15 años con otra persona mayor que él, el perito debe evaluar la madurez psicológica y sexual de ambos. Y finalmente, concluir si realmente ha habido agresión sexual o no. 

En segundo lugar, tras la Ley Sí es Sí que entró en vigor en octubre de 2022, ese tipo especial de abuso sexual se ha eliminado. De igual manera, esa Ley ha eliminado las diferencias entre abuso sexual y agresión sexual. Por lo que ahora todo contacto sexual sin consentimiento se considera agresión sexual.

Aunque teóricamente no se recoja en la Ley de la misma forma que antes, abusar de poder, de autoridad o de confianza para mantener relaciones sexuales sigue siendo delito independientemente de la edad. Un perito forense, puede evaluar la madurez psicológica y sexual en el segundo caso mencionado anteriormente. Es decir, en el caso de que un menor de 16 años haya sido abusado por una persona que ha hecho uso de poder y confianza para aprovecharse de ese menor. Y concluir si ese menor era consciente y eligió libremente mantener relaciones sexuales o si fue por la influencia y manipulación del adulto. 

Consentimiento y agresiones sexuales

Las agresiones sexuales ocurren de forma más compleja de lo que se piensa. No siempre ocurre con violencia o con un “no” explícito de la persona agredida. Si estás pasando o conoces a alguien que está pasando por una situación sospechosa de abuso, desde la psicología forense se puede demostrar el abuso y el daño sufrido. No tiene por qué haber secuelas físicas visibles o que haya habido violencia. Incluso si una situación compleja que no se encuentra recogida directamente en la Ley. EPERIT es un equipo especializado en psicología forense y victimología que hace informes periciales y también terapia. Además, también hace formaciones sobre diferentes temáticas forenses y victimológicas.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Consulta los cambios legislativos con la Ley Sí es Sí aquí y aquí. Consulta el BOE aquí.

Inmovilidad tónica

Mujer intenta salir de su situación metáfora

Hay diferentes factores que influyen en el desarrollo de trauma y del trastorno por estrés postraumático. Uno de esos factores son las reacciones defensivas. De hecho, en animales hay mucha literatura científica sobre todo el proceso defensivo que incluye diferentes acciones, la inmovilidad tónica es una de las reacciones defensivas. Sin embargo, el estudio de las reacciones defensivas ante eventos traumáticos en humanos no es muy amplio.

¿Qué es la inmovilidad tónica?

La inmovilidad tónica es una respuesta de defensa que se ve en todas las especies. Es una respuesta adaptativa e involuntaria que se basa en una fuerte inhibición motora aunque reversible con rigidez muscular, vocalización suprimida, temblores y momentos con cierre de ojos de forma intermitente. También se caracteriza por la analgesia (desaparición del dolor) pero con la conciencia del entorno intacta.

Se diferencia de la congelación en que en la congelación, ocurre al principio del peligro, el animal está vigilante y receptivo, preparándose para la acción. En cambio, en la inmovilidad tónica ocurre cuando no hay ninguna otra opción, no hay respuesta al estímulo y se observa flexibilidad cérea (síntoma de la catatonia, los miembros del cuerpo se mantienen en posturas forzadas) y analgesia como se ha dicho anteriormente.

¿Cuándo ocurre?

Ante una situación de peligro con un depredador, si es posible escapar, el animal huirá. Pero si el depredador se acerca, se pasa al ataque defensivo. En cambio, cuando no hay ruta de escape y el depredador está muy cerca la mejor opción es la inmovilidad tónica.

Es por ello que la inmovilidad tónica aparece ante situaciones de miedo extremo que se perciben como inevitables y donde ya no hay más opciones de defensa. 

De hecho, tanto en vertebrados como en invertebrados, en interacciones de presa y depredador la inmovilidad tónica ayuda a la supervivencia porque el depredador pierde el interés. Y también ayuda a reducir la violencia continúa.

Inmovilidad tónica en humanos.

A finales de la década de los 70 se habló por primera vez de que la parálisis y supresión de la vocalización que transmitían las víctimas de agresiones sexuales eran inmovilidad tónica en humanos. Datos no muy actualizados muestran que la prevalencia de inmovilidad tónica en víctimas de agresiones sexuales se encuentra entre un 37-52%. Es un síntoma frecuente en agresiones sexuales pero actualmente se ha encontrado que no sólo ocurre en esas agresiones sino también en otras formas de violencia interpersonal.

Inmovilidad tónica y estrés postraumático

Los elementos peritraumáticos son los eventos que pasan antes, durante o después de un acontecimiento traumático y que influyen en el procesamiento del trauma, en el desarrollo de TEPT y en la recuperación. De hecho, la inmovilidad tónica es un factor peritraumático que influye fuertemente en el desarrollo del estrés postraumático.

Además, la inmovilidad tónica se ha visto asociada con el abuso sexual infantil y a la misma vez con la gravedad del trastorno de estrés postraumático desarrollado. De igual forma, también se ha visto asociado con la violencia en la pareja.

Además, no sólo influye en el desarrollo del TEPT sino en la recuperación de éste, es un elemento importante a tener en cuenta en la terapia.

Evidencia neurológica en humanos.

¿Realmente está demostrado neurológicamente que la inmovilidad tónica ocurre en humanos de igual forma que ocurre en animales o todo lo dicho son teorías sin fundamento? La percepción de amenaza inminente y el terror en algunos casos bloquea los circuitos neuronales corticales para el control de la acción, lo que conduce a la inmovilidad tónica, una inmovilidad involuntaria. Esto se ha conseguido demostrar este mismo año y es la evidencia clave para rechazar el mito en las violaciones de que si una mujer no lucha, no grita, no se opone y “no hay violencia” es que no ha habido agresión y realmente ha consentido.

Responsabilidad profesional

 La inmovilidad tónica genera una culpabilidad posterior en la víctima sobre por qué no luchó que afecta a su recuperación, la cual se ve agravada si además, su testimonio es cuestionado sin fundamento, por no haberse “defendido”. Todos aquellos profesionales que trabajen de manera cercana con víctimas de situaciones traumáticas tienen la responsabilidad de estar muy formados y también actualizados para poder ejercer de forma ética y adecuada. 

En EPERIT hay un esfuerzo por formarse de forma continua y estar actualizados. Eso permite dar el mejor servicio posible a aquellas personas que por desgracia se encuentran en situaciones complicadas y de victimización. De hecho, en EPERIT se realizan informes periciales, contrainformes, supervisiones periciales, terapia, formaciones y prácticas formativas por parte de profesionales con vocación y mucha formación.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

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Volchan, E., Rocha-Rego, V., Bastos, A. F., Oliveira, J. M., Franklin, C., Gleiser, S., Berger, W., Souza, G. G.L., Oliveira, L., David, I. A., Erthal, F. S., Pereira, M. G., & Figueira, I. (2017, mayo). Immobility reactions under threat: A contribution to human defensive cascade and PTSD. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 76, 29-38. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2017.01.025 

¿Qué hace un psicólogo forense?

Psicóloga forense con gafas observando con un papel y boli en las manos

La psicología es una disciplina muy amplia en la que no se conocen todas sus ramas. La psicología forense es una de ellas. ¿Sabes qué hace un psicólogo forense?

Psicología forense y jurídica

Un psicólogo forense aplica sus conocimientos de psicología y sobre todo de evaluación psicológica al ámbito judicial con el fin de ayudar al juez en la toma de decisiones. Cabe destacar que la psicología forense es sólo una de las ramas de la psicología jurídica. Ésta se compone de muchas ramas como la psicología penitenciaria, policial, criminológica, victimología…etc. 

Ámbito de trabajo del psicólogo forense

Pero vamos a continuar con la psicología forense ¿Qué significa ayudar al juez? Como el ámbito de actuación del forense es el judicial, el psicólogo puede actuar en casos de derecho civil, de penal, laboral, militar, en el orden administrativo…etc. Normalmente el civil y penal es donde hay más casos:

  • Derecho penal: Suele ser un campo muy destacado en el que el psicólogo forense puede llevar a cabo diferentes tareas.
    • El estudio del estado psicológico del acusado.
    • Las secuelas psicológicas de la víctima.
    • Credibilidad del testimonio de la víctima.
    • La predicción del riesgo de violencia en el futuro, en personas que han cometido actos violentos. 
  • Derecho civil: Principalmente el forense se encarga de casos de guardia y custodia, es decir, evaluar qué tipo de guardia y custodia es mejor para el/los menor/es. También hay casos de incapacidades en el que el objeto pericial (aquello que pide evaluar el juez) son las capacidades cognitivas. 
  • Derecho laboral: Sobre todo son casos de acoso laboral y secuelas psicológicas.

Aparte, un psicólogo forense tiene la opción de trabajar como perito de oficio o perito privado. Para ser perito de oficio hay que colegiarse e inscribirse en la lista de peritos correspondiente y llegarán casos por parte de los juzgados en los que se recibirá el objeto pericial demandado por el juez. Mientras que por lo privado, te contratan por alguna de las partes, pero aún así se debe ser igualmente imparcial. 

Psicólogo clínico vs. Psicólogo forense: Diferencias

El rol del psicólogo clínico/sanitario es mucho más conocido que el forense y aunque en ambos se hace una evaluación de una persona, hay muchas diferencias en los dos contextos:

  • Objetivo: En la evaluación clínica el objetivo es hacer una evaluación diagnóstica y un tratamiento. En cambio, en el forense lo que se pretende es ayudar en la toma de decisiones judiciales. 
  • Relación evaluador-evaluado: En el ámbito clínico el vínculo tiene que ser muy bueno ya que el psicólogo proporciona ayuda en un contexto de empatía. Mientras que en el forense, aunque hay que generar un ambiente de confianza, la relación ha de ser más escéptica. 
  • Secreto profesional: En el contexto clínico hay secreto profesional salvo en situaciones excepcionales. En el forense en cambio, no hay secreto profesional aunque cabe decir que todo lo que se diga debe ser pertinente al objeto pericial, es decir, no debe decirse nada que no sea necesario. 
  • Destino de la evaluación: En el contexto clínico, es el paciente el que va a recibir el informe (oral o escrito), es el destinatario de todo el proceso de evaluación. En el forense el destinatario va a ser un juez, un abogado, un seguro…etc.
  • Estándares y requisitos: El proceso en la evaluación clínica va a estar regida por principios y por estándares médicos y psicológicos, mientras que en el forense, aunque el perito sólo va a hablar de conocimientos de psicología, debe atenerse a ciertas consideraciones y normas legales también. 
  • Fuentes de información: En la evaluación clínica la información se puede obtener de entrevistas, de la observación, de tests, de informes médicos/psicológicos, familiares y el historial clínico. En la forense, aunque también se pueden usar todas estas herramientas de evaluación, también se añade los expedientes judiciales. 
  • Actitud del sujeto hacia la evaluación: En el contexto clínico normalmente, al haber acudido el paciente por voluntad propia, suele tener una actitud buena hacia el proceso y mostrando sinceridad. Pero en el contexto forense, la persona acude involuntariamente. Además, el informe que haga el perito seguramente tenga unas consecuencias importantes para la vida de la persona por lo que no siempre hay una buena actitud por parte del peritado y hay mucho riesgo de engaño o de exageración.
  • Ámbito de evaluación: En el ámbito clínico se hace una evaluación global del sujeto y su contexto mientras que en el forense el perito ha de ceñirse al objeto pericial y evaluar el estado mental o lo que fuera en relación al objeto pericial. 
  • Tipo de informe: El informe clínico normalmente es breve, ya que es un documento clínico que en principio no tiene por qué tener muchas repercusiones. En cambio, el informe forense, es muy documentado, muy largo, muy argumentado. Además, es un documento legal que puede tener fuertes repercusiones. 
  • Intervención en la sala de Justicia: Como psicólogo clínico no es habitual tener que intervenir en la sala de Justicia y sí se hace se acude con el rol de testigo-perito, mientras que en el forense es algo esperable y acude como perito. 

Servicios

Si tienes interés en la psicología forense, en EPERIT además de hacer terapia y peritajes psicológicos, también hacemos formación, tanto cursos como prácticas universitarias y hacemos divulgación por este blog y por el Instagram.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación, responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Echeburúa, E., Muñoz, J. M., & Loinaz, I. (2011). La evaluación psicológica forense frente a la evaluación clínica: propuestas y retos de futuro. International Journal of Clinical and Health Psychology, 11(1), 141-159. https://www.aepc.es/ijchp/articulos_pdf/ijchp-375.pdf 

Soria Verde, M. Á. (Ed.). (2021). Manual de psicología jurídica penal e investigación criminal. Pirámide. Capítulo 1.

Curso de violencia de género

Poster con toda la información del curso de violencia de género

La violencia de género por desgracia es un fenómeno aún vigente alrededor del mundo. De hecho, este tipo de violencia es muy compleja y no se sabe lo suficiente sobre ello. Por lo que si te interesa el tema y quieres formarte, desde EPERIT se ofrece un curso de violencia de género: Evaluación e intervención psicológica en casos de violencia de género. Quédate para saber los detalles.

Horario del curso en violencia de género

El curso se hará de forma remota los días 15 y 22 de septiembre desde las 15:30 hasta las 20:30h. Se grabará y se podrá ver en diferido durante una semana. 

Profesorado

El curso lo impartirán tres grandes profesionales:

En primer lugar, Laura F. Asensi. Es psicóloga forense con una amplia experiencia, es profesora en la Universidad de Alicante y directora de Psicojurix. Además, es perito de oficio y privado y autora de diversas publicaciones sobre psicología jurídica y forense en violencia de género. 

En segundo lugar, Elena Flores. Es psicóloga forense, perito de oficio y privado y directora d’EPERIT. Además es investigadora predoctoral en la Universidad Miguel Hernández, tutora de prácticas y es psicóloga sanitaria especializada en victimología desde el modelo traumatogénico. 

Por último, Silvia P. Aguilar. Es psicóloga forense, perito privado y de oficio y tutora de prácticas. También es miembro de la sección de psicología jurídica del Colegio Oficial de Psicólogos y es coordinadora de programas reeducativos para penados por violencia de género. 

Contenido del curso de violencia de género

  • Conceptualizando la violencia de género. 
  • Evaluación psicológica clínico-forense.
  • Intervención con mujeres víctimas de VioGén. 
  • VioGén en adolescencia, adultez y tercera edad. 
  • Consecuencias de la violencia de género. 
  • Evaluación pericial del daño psíquico. 
  • Protocolos psicológicos forenses válidos para la evaluación de la VioGén. 
  • Pruebas psicométricas con mayor validez y fiabilidad en evaluación clínica y forense. 
  • Análisis de casos prácticos. 

Acceso e inscripción

El precio del curso es de 83 euros y son 15 horas de formación certificada en Violencia de Género. Por otra parte, al curso pueden acceder profesionales y estudiantes. Por último, para inscribirse se debe ir a al perfil de EPERIT, Laura Asensi o Silvia. Aunque por ahora hay 150 plazas para el curso, cabe la posibilidad de ampliar unas pocas si así es necesario. 

Además, en EPERIT hay más cursos certificados sobre diferentes temáticas con precios asequibles, si te interesa saber más pincha aquí. Por otra parte, también se ofrecen programas de prácticas formativas para estudiantes, que permiten conocer de primera mano cómo es trabajar en el contexto forense.

Editora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación responsable de comunicación científica en EPERIT.