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Revelación de Abuso Sexual Infantil

Relevación de abuso sexual infantil

Como ya dijimos en otro post sobre abuso sexual infantil, esta problemática está bastante presente en el mundo y en España. Entre un 10-20% de la población lo ha sufrido (Save the Children, 2021; Pereda, 2016). Pero, ¿Todas las víctimas lo cuentan? A continuación hablamos sobre la revelación del abuso sexual infantil, y los factores que influyen. 

Revelación del abuso sexual infantil ¿Cómo es?

La realidad es que el porcentaje de víctimas de ASI está infraestimado, porque hay víctimas que no se conocen, que no lo cuentan. Los porcentajes de víctimas que lo revelan y las que no, varía entre estudios. En un estudio el 80% de las víctimas lo habían revelado (Lahtinen et al., 2018), mientras que en una revisión sistemática, entre 12-52% de las víctimas no lo habían contado nunca (Manay y Collin- Vézina, 2019). Por lo que algo seguro es que hay más casos de los que se denuncian, aunque la magnitud varíe entre estudios. 

En contra de lo que se podría pensar, la revelación del ASI por parte de las víctimas es un proceso continuo, progresivo e interactivo y no un simple suceso en el que la víctima lo cuenta todo de golpe en una única ocasión (Manay y Collin- Vézina, 2019; Alaggia et al., 2019). En este proceso, interactúan factores internos y externos que hacen que de forma progresiva la víctima pase de la contención a la revelación total (Alaggia et al., 2019).

¿Y cuáles son estos factores? ¿Qué puede hacer que una víctima de ASI lo revele antes o más tarde? ¿Que lo cuente o no lo cuente?

Vamos a empezar hablando de las personas a las que la víctima suele revelarles el abuso. 

Personas destinatarias de la revelación del abuso sexual infantil

Las personas más frecuentes a la que las víctimas les cuenta lo ocurrido son sus amigos, después a los padres, sobre todo a la madre y finalmente a las autoridades, que son a quienes se cuenta con menos frecuencia (Lahtinen et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019). Además, hay diferencias en función de la edad de la víctima, si es un niño/a, es más frecuente que lo cuente a los padres, mientras que en la adolescencia, se revela más a amigos (Lahtinen et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019).

Normalmente, aquellas víctimas que no tienen confianza en sus padres, suelen contarlo a sus amigos (Lahtinen et al., 2018). Con frecuencia el proceso de revelación ocurre así, primero lo cuentan a amigos, y posteriormente a los padres, para finalmente ponerlo a disposición de las autoridades. Cabe destacar que contarlo pronto a los padres, está relacionado con una menor revictimización (Manay y Collin- Vézina, 2019)

Dicho esto, vamos a pasar a otra cuestión: ¿Hay ciertos factores del abuso y del agresor que afectan a la revelación?

Factores del abuso y el agresor

Un factor encontrado en un estudio respecto al agresor es la diferencia de edad. Cuanto más diferencia de edad, mayor probabilidad de revelarlo (Lahtinen et al., 2018). Esto puede estar relacionado con algo de lo que hablaremos más adelante, respecto a la consciencia del abuso. 

Otro factor, de suma importancia, es la relación que tenía la víctima con el abusador. Cuando el abusador es alguien que cuida de la víctima en el hogar (como algún familiar), alguien cercano a la familia, o cuando se tiene una relación afectiva/romántica con la víctima hay menor probabilidad de que la víctima lo revele (Hemanth et al., 2024; Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Morrison et al., 2018).

Y por último, el poder ejercido por el abusador. Es decir, a mayor manipulación y amenazas, menor probabilidad de revelación (Collin-Vézina et al., 2015).

Ahora, vamos a ir más allá. ¿Hay factores sociales que también afectan?

Factores sociales en la revelación del abuso sexual infantil

A nivel familiar, sí que se ha observado una relación entre una familia disfuncional, violencia familiar y mala comunicación, con la no revelación (Abdul Latiff et al., 2024; Collin-Vézina et al., 2015; Alaggia et al., 2019). También el no tener una red de apoyo, ya sea familiar, comunitario o de cualquier tipo (Collin-Vézina et al., 2015; (Alaggia et al., 2019).

A nivel un poco más amplio, también se ha visto que el estigma social, la etiqueta de “víctima” y todas las connotaciones que lleva también dificulta la revelación (Alaggia et al., 2019). Relacionado con esto, la educación sexual, en el sentido de la falta de conocimiento sobre lo que “es normal” o no en la sexualidad, también se ha visto relacionada (Alaggia et al., 2019). De esta forma, los valores tradicionales, los roles de género muy rígidos y actitudes machistas, también se relacionan con no revelar el ASI (Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024).

Y por último, la falta de servicios, es decir, que la víctima no conozca que hay servicios de ayuda, ni que tampoco haya recibido información sobre el tema (Alaggia et al., 2019).

Hasta ahora, hemos hablado de aspectos más contextuales, pero ¿Qué pasa con los factores internos? ¿Hay relación?

Factores internos y personales

Empezando por la edad, hay evidencia de que a mayor edad, mayor probabilidad de revelar (Hemanth et al., 2024; Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Yurteri et al., 2022). Aunque en algún estudio se ha encontrado justo lo contrario (Lahtinen et al., 2018), hay más evidencia de lo primero. 

Respecto al sexo, también parece que ser una víctima varón es un factor que dificulta la revelación (Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Manay y Collin- Vézina, 2019). Y, aunque también hay estudios que dicen no encontrar diferencias (Lahtinen et al., 2018), o que encuentran justo lo contrario (Hemanth et al., 2024), parece ser bastante claro que sí es un factor que lo dificulta. Esto podría ser por los roles de género machistas aprendidos, mencionados anteriormente, en los que los hombres no pueden ser víctimas ni mostrarse vulnerables. 

Por otra parte, son muy importantes las cogniciones de la víctima. El miedo a lo que pasará si lo cuenta, preocupación por la seguridad de uno mismo y de su familia (Morrison et al., 2018) y miedo a las reacciones de los otros, a que no les crean (Morrison et al., 2018; Alaggia et al., 2019) son factores que impiden la revelación. 

También es un aspecto importante las emociones que el abuso despierta en la víctima. Es decir, la vergüenza y  la culpa también dificultan la revelación del ASI (Alaggia et al., 2019; Morrison et al., 2018). Además, el nivel madurativo que la víctima pudiera tener en el momento del abuso también puede dificultarlo, si la víctima no podía comprender muy bien lo que está pasando y sentir confusión (Alaggia et al., 2019). 

Otro aspecto encontrado es el tipo de afrontamiento. Un afrontamiento evitativo se relaciona negativamente con contar el abuso (Abdul Latiff et al., 2024). 

Y finalmente, cabe destacar un factor que resulta muy interesante. Esta es la percepción que tiene la víctima sobre lo ocurrido y aunque esto es una cognición interna, se ve afectada por los valores culturales y la educación sexual. Cuando hablo de la percepción que tiene la víctima sobre lo ocurrido me refiero a la consciencia de la víctima sobre el abuso. Si la víctima etiqueta lo ocurrido como algo negativo y como un abuso, hay más probabilidad de revelación. Sin embargo, si no sabe qué sentir sobre lo ocurrido, porque está confundida o cree que no es lo suficientemente importante o grave para contarlo, claramente la revelación se va a ver suprimida o retrasada (Lahtinen et al., 2018). 

Ahora vamos a coger un enfoque más positivo ¿Qué cosas pueden favorecer la revelación del abuso sexual infantil?

Facilitadores de la revelación de abuso sexual infantil

Algo que está relacionado y que es muy importante para que se de una revelación temprana, es que la víctima tenga la oportunidad para contarlo (Morrison et al., 2018). Eso suena muy obvio pero, ¿A qué me refiero exactamente con eso?

Pues se ha visto que las víctimas en muchas ocasiones necesitan precipitantes externos para iniciar la revelación, por ejemplo, una charla sobre sexualidad en la que se habla de ASI, una película en la que se habla de ello, etc (Morrison et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019; Alaggia et al., 2019). De esta forma, hablar sobre el tema con la intención de divulgar y de prevenir puede tener muy buen impacto en la concienciación, y revelación del ASI. 

También relacionado con la oportunidad para contarlo, hay dos factores más. En primer lugar, que haya un sitio en el que la víctima se sienta segura, con privacidad y con tiempo suficiente para contarlo (Morrison et al., 2018). 

Y en segundo lugar, tener alguien en quien confiar y que se preocupe por la víctima. Esto es fundamental, sentir que tienes alguien que te va apoyar y escuchar, porque se va a preocupar por ti (Morrison et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019; Abdul Latiff et al., 2024).

Conclusión

No se conocen todos los casos de abuso sexual infantil, ya que no todos lo revelan. Cabe destacar que aquí no se han recogido cada uno de los predictores de revelación o no, y que también van a depender del contexto que envuelve a la víctima (Abdul Latiff et al., 2024).

Creo que es importante destacar la importancia de visibilizar y hablar sobre esta violencia, para facilitar la revelación. Es un factor que se ha encontrado en diversos artículos y, aunque popularmente hayan personas que piensen que no se debe hablar de sexualidad a niños/adolescentes, porque los “pervierte”, es justo lo contrario. Permite el aprendizaje y la creación de más consciencia sobre la sexualidad. Y ello puede permitir que los niños y adolescentes ejerzan sus derechos, pongan límites y hablen cuando alguien les hace daño. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y también formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Abdul Latiff, M., Fang, L., Goh, D. A., y Tan, L. J. (2024). A systematic review of factors associated with disclosure of child sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 147. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2023.106564

Alaggia, R., Collin-Vézina, D., y Lateef, R. (2019). Facilitators and Barriers to Child Sexual Abuse (CSA) Disclosures: A Research Update (2000–2016). Trauma, Violence, and Abuse, 20(2), 260-283. Scopus. 10.1177/1524838017697312

Collin-Vézina, D., De La Sablonnière-Griffin, M., Palmer, A. M., y Milne, L. (2015). A preliminary mapping of individual, relational, and social factors that impede disclosure of childhood sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 43, 123-134. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2015.03.010

Hemanth, P., Fang, L., Chong, S., y Tan, L. J. (2024). Factors related to delayed disclosure among victims of child sexual abuse in Singapore. Child Abuse & Neglect, 149. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2024.106647

Lahtinen, H. M., Laitila, A., Korkman, J., y Ellonen, N. (2018). Children’s disclosures of sexual abuse in a population-based sample. Child Abuse & Neglect, 76, 84-94. PubMed. 10.1016/j.chiabu.2017.10.011

Manay, N., y Collin- Vézina, D. (2019). Recipients of children’s and adolescents’ disclosures of childhood sexual abuse: A systematic review. Child Abuse & Neglect, 1-19. PubMed. 10.1016/j.chiabu.2019.104192

Morrison, S. E., Bruce, C., y Wilson, S. (2018). Children’s Disclosure of Sexual Abuse: A Systematic Review of Qualitative Research Exploring Barriers and Facilitators. Journal of Child Sexual Abuse, 27(2), 176-194. PubMed. 10.1080/10538712.2018.1425943

Pereda, N. (2016). ¿Uno de cada cinco?: Victimización sexual infantil en España. Papeles del Psicólogo, 37(2), 126-133. 

Save The Children. (2021). Los abusos sexuales hacia la infancia en España.

Yurteri, N., Erdogan, A., Büken, B., Yektas, Ç., y Çelik, M. S. (2022). Factors affecting disclosure time of sexual abuse in children and adolescents. Pediatric International: Official Journal of the Japan Pediatric Society, 64(1). PubMed. 10.1111/ped.14881

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI

Alteraciones sexuales en víctimas de abuso sexual infantil

El abuso sexual infantil (ASI) ha sido, y sigue siendo un tema tabú. Sin embargo, afecta a una gran proporción de niñas y niños. A nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres afirman haber sido abusados sexualmente cuando eran menores de edad (OMS, 2022). En España, el porcentaje de víctimas ronda entre el 10-20% de la población, porcentajes parecidos alrededor del mundo (Pereda, 2016). En la mayoría de los casos, estos abusos suelen conllevar consecuencias negativas en la víctima, a corto, medio y largo plazo. Sin embargo, hay un tipo de consecuencias de la que no se habla mucho por la estigmatización que conlleva: las sexuales. Por lo tanto, ¿Hay alteraciones sexuales en víctimas de ASI?

Hablamos brevemente de ello a continuación. 

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Evitación y fobia

Por sentido común se podría intuir que, como consecuencia de una experiencia de abuso sexual, la víctima adquiera una fobia al sexo, no tenga deseo sexual y que, en resumen, evite lo relacionado con el sexo. Pues la verdad es que sí que hay una relación entre ASI y evitación sexual en la adultez (Vaillancourt-Morel et al., 2015) y también con dificultades sexuales (Gewirtz-Meydan y Godbout, 2023).

Sin embargo, el tema es más complejo, ya que no sólo está relacionado con la evitación sexual, sino con la hipersexualidad. ¿De verdad pasa esto? ¿Cómo puede ser? Puede sonar poco lógico, pero a continuación te respondemos a esas preguntas. 

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Hipersexualidad

A corto plazo, los niños/as abusados/as pueden mostrar conductas sexualizadas que no son normales para su edad y etapa evolutiva (Pereda, 2023; Fundación ANAR, 2020, 82-86). También masturbación compulsiva (Fundación ANAR, 2020, 82-86).

Por otro lado, a largo plazo también se ha visto una asociación entre ser víctima de ASI y compulsividad sexual (Vaillancourt-Morel et al., 2015; Reis et al., 2023; Slavin et al., 2020).

Relacionado con eso, también hay una relación con las conductas sexuales de riesgo (Messman-Moore et al., 2010; Abajobir et al., 2017).Estas conductas son definidas como mantener relaciones con alguien que no conoces apenas, bajo la influencia de drogas, sin protección frente al embarazo, sin protección frente a las ETS, etc. Estas conductas sexuales de riesgo a la misma vez, aumentan la probabilidad de volver a sufrir victimización en la adultez (Messman-Moore et al., 2010).

Además, la hipersexualidad no sólo está relacionada con el abuso y trauma sexual, sino también se ha visto asociada con el trauma en general (Fontanesi et al., 2021; Gewirtz-Meydan, 2022).

¿Y por qué? Esta es la pregunta que nos podemos plantear. Esa pregunta en psicología no suele tener una única y fácil respuesta. Aún así, vamos a intentarlo, hablando sobre las variables moderadoras que hay entre medias de la relación de alteraciones sexuales en víctimas de ASI. 

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Variables mediadoras

Se han encontrado multitud de variables moderadoras en esa relación. Por ejemplo, en un estudio se encontró que la depresión actuaba como variable mediadora entre la victimización por ASI y la compulsividad sexual en hombres (Reis et al., 2023), aunque también en mujeres (Fontanesi et al., 2021). También la culpa se ha visto como variable mediadora entre trauma en general e hipersexualidad (Fontanesi et al., 2021).

Además, el consumo de alcohol se ha encontrado que media en parte esta relación (Marshall, 2023). Siguiendo en esta línea, parece que la desregulación emocional es un importante factor mediador de la relación entre ASI e hipersexualidad, aunque no se limita sólo a este tipo de abuso (Messman-Moore et al., 2010). La desregulación emocional puede llevar a conductas sexuales de riesgo, o conductas poco insalubres como el consumo de alcohol y estas a la misma vez, llevar a la hipersexualidad. 

Entonces, dicho esto, parece que lo que hay entre medias de sufrir abusos y mostrar hipersexualidad a largo plazo son problemas emocionales, que impactan tanto de forma directa en las conductas hipersexuales, como de forma indirecta a través de conductas de riesgo. 

Sin embargo, podemos ir más allá ¿Por qué unas personas desarrollan aversión al sexo y otras hipersexualidad? ¿Qué pasa en la mente para que se tome un camino u otro? Vamos a hablar de ello a continuación.  

Visión de la realidad y autoconcepto

Lo que se ha encontrado es que sufrir abusos sexuales en la infancia distorsiona la visión que tienes de la realidad, el autoconcepto (visión de uno mismo) y las capacidades afectivas. ¿Cómo? Pues el sufrir ASI conlleva 4 factores que podrían causar esa distorsión y daño traumático (Finkelhor y Browne, 1985, citado en Collin-Vézina et al., 2013):

  • Sexualización traumática: La sexualidad de las víctimas se ve distorsionada por una experiencia que no debería haber pasado; el abuso sexual. 
  • Traición: Esto es la pérdida de confianza en el abusador, ya que el 84% de los abusadores son conocidos por la víctima (Save The Children, 2021). También se puede sentir la traición debido a que la gente en quién la víctima confiaba, no le han protegido del abuso o apoyado en el momento de la revelación. 
  • Falta de control/poder: La víctima en el momento del abuso experimenta una falta de poder sobre la situación, de hecho, se pueden sentir dominados por el abusador. De esa manera, la víctima percibe que no puede hacer nada para evitar o salir de esa situación de daño y amenaza. 
  • Estigmatización: Se refiere a falsas creencias y percepciones que interioriza la víctima sobre sí misma y lo ocurrido, que son causadas por la manipulación del abusador o por la actitud negativa de la sociedad hacia estos hechos. De esta forma, la víctima termina percibiendo que es culpable o responsable de lo que le ha ocurrido. 

Esto es lo que pasa de forma interna en gran parte de las víctimas de ASI. Entonces, ¿Cómo puede llevar esto a las alteraciones sexuales? Y de nuevo está la pregunta de ¿Y por qué unas víctimas desarrollan aversión y otras todo lo contrario? Se va a explicar a continuación a través de una interesante hipótesis. 

Según Aaron, a partir de una revisión realizada en 2012, lo que va determinar si la problemática sexual en víctimas de ASI va a ser por aversión, o por compulsividad, va a ser la percepción de uno mismo, del suceso y del abusador. Antes de empezar a explicar esta hipótesis, cabe destacar que no todas las víctimas de ASI sufren alteraciones sexuales, esto depende de múltiples factores protectores y del abuso. 

Un niño/a abusado/a, una vez que ha sufrido el abuso, y que ha percibido lo que ha pasado como algo incómodo, desagradable o malo, puede ser que el foco de maldad percibida y culpabilidad se ponga o en el abusador, o en uno mismo. Y esto va a venir condicionado por los mensajes que la víctima recibe del entorno. De esa forma, si el menor percibe el acto sexual y al abusador como lo malo, va a desarrollar con el tiempo una “fobia”, aversión, evitación al sexo o a los hombres (en el caso de que el agresor sea hombre, que suele ser en la mayoría de los casos).

Sin embargo, si es el niño/a el que se ve a sí mismo como el malo, culpable de lo que ha ocurrido, esa visión se va a incorporar a su autoconcepto y con el tiempo va a expresar esa “maldad” percibida de sí mismo mediante una especie de recreación de lo ocurrido. (compulsividad sexual)

El autor lo explica con una metáfora que lo ejemplifica muy bien.

Si una araña muerde a alguien, y la araña es vista como una criatura repulsiva por la sociedad, la gente y por la víctima de la mordedura, esta persona mordida pondrá el foco de “esto está mal” en la araña, ya que la araña es una criatura vista como mala. De esta forma, la persona desarrollará miedo a las arañas, pero porque la visión que se tiene de la araña es que es una criatura mala y temible. (Aaron, 2012)

Sin embargo, si viviéramos en una sociedad y en un entorno en el que las arañas fueran criaturas queridas, valoradas, amadas y vistas como criaturas maravillosas, si una araña muerde a una persona, el razonamiento más probable de la persona sería: “Pues si la araña es tan buena y me ha mordido, será porque hay algo malo en mí que ha hecho que me muerda”, de manera que el foco de “maldad” ya no está en la araña, sino en la visión de uno mismo, en el autoconcepto. En este segundo caso, la consecuencia a largo plazo no sería la fobia, puesto que la araña no es vista como algo que temer, sino la recreación de la situación vivida para expresar esa visión de uno mismo, para tratar de obtener dominio sobre lo ocurrido y reducir esa sensación de “hay algo malo en mí”. (Aaron, 2012)

Pues si sustituimos la araña por un/a abusador/a, tendríamos lo que ocurre, según esta hipótesis, en las víctimas de ASI. Por ejemplo, en niños muy pequeños, abusados por una persona muy querida tanto por la víctima como por el entorno, que no aparenta ser una mala persona, puede pasar lo descrito en el segundo caso. En este ejemplo, el niño seguramente no piense que el abusador es mala persona, sino lo más probable es que piense que si lo que está pasando (el abuso) le resulta molesto, incómodo y desagradable es porque hay algo malo en él mismo (Aaron, 2012).

Sin embargo, en adolescentes, que tienen un nivel madurativo más alto, es menos probable que ocurra ese razonamiento (aunque no imposible), ya que la persona es un poco más madura como para percibir que realmente la culpa la tiene el abusador. Sin embargo, no sólo depende de la edad, sino también de los mensajes que reciben las víctimas de la sociedad y de su entorno: Si a un víctima no se la cree, se la culpabiliza, se minimiza o niega lo que le ha ocurrido, también es más probable que esa víctima piense “hay algo malo en mí” (Aaron, 2012).

Conclusiones

La hipótesis manejada, es compatible con los otros hallazgos, ya que la hipótesis plantea que el origen de las alteraciones sexuales está en la visión (alterada) de la realidad y eso encaja con los factores traumáticos del ASI explicados anteriormente. También encaja con el hecho de que esa distorsión puede llevar a alteraciones emocionales, y estas a la misma vez a conductas sexuales disfuncionales. 

Este artículo pone de manifiesto la complejidad que conlleva en muchos casos sufrir abusos, entre ellos abuso sexual. En estos asuntos, no debemos dejarnos llevar por el “sentido común” y la “lógica” ya que eso puede llevar a creencias erróneas. Y estas creencias erróneas, estigmatizan y revictimizan a aquellas víctimas que no encajan en el prototipo de víctima en el que pensamos por sentido “común”, como por ejemplo aquella víctima que se hipersexualiza.

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y también formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Referencias

Aaron, M. (2012). The Pathways of Problematic Sexual Behavior: A Literature Review of Factors Affecting Adult Sexual Behavior in Survivors of Childhood Sexual Abuse. Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention, 19(3), 199-218. http://dx.doi.org/10.1080/10720162.2012.690678 

Abajobir, A. A., Kisely, S., Maravilla, J. C., Williams, G., y Najman, J. M. (2017). Gender differences in the association between childhood sexual abuse and risky sexual behaviours: A systematic review and meta-analysis. Child Abuse & Neglect, 63, 249-260. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2016.11.023

Collin-Vézina, D., Daigneault, I., y Hébert, M. (2013). Lessons learned from child sexual abuse research: prevalence, outcomes, and preventive strategies. Child & Adolescent Psychiatry & Mental Health, 7(22), 1-9. PubMed. 10.1186/1753-2000-7-22

Fontanesi, L., Marchetti, D., Limoncin, E., Rossi, R., Nimbi, F. M., Mollaioli, D., Sansone, A., Colonnello, E., Simonelli, C., Di Lorenzo, G., Jannini, E. A., y Ciocca, G. (2021). Hypersexuality and Trauma: a mediation and moderation model from psychopathology to problematic sexual behavior. Journal of Affective Disorders, 281, 631-637. Scopus. 10.1016/j.jad.2020.11.100

Fundación ANAR. (2020). Abuso Sexual en la Infancia y la Adolescencia según los afectados y su evolución en España (2008-2019). https://acortar.link/JkVoX7 

Gewirtz-Meydan, A. (2022). Traumatized Sexuality: Understanding and Predicting Profiles of Sexual Behaviors Using Childhood Abuse and Trauma Measures. Child Maltreatment. Scopus. 10.1177/10775595221148425

.

Gewirtz-Meydan, A., y Godbout, N. (2023). Between pleasure, guilt, and dissociation: How trauma unfolds in the sexuality of childhood sexual abuse survivors. Child Abuse & Neglect, 141. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2023.106195

Marshall, E. (2023). Sexual Victimization and Hypersexuality in College Women: Examining Alcohol Use as a Potential Mediator. Social Sciences-Basel, 12(12), 1-13. Web of Science. https://doi.org/10.3390/socsci12120654 

Messman-Moore, T. L., Walsh, K. L., y DiLillo, D. (2010). Emotion dysregulation and risky sexual behavior in revictimization. Child Abuse & Neglect, 34(12), 967-976. PubMed. 10.1016/j.chiabu.2010.06.004

Organización Mundial de la Salud (OMS). (2022). Maltrato infantil. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/child-maltreatment 

Pereda, N. (2016). ¿Uno de cada cinco?: Victimización sexual infantil en España. Papeles del Psicólogo, 37(2), 126-133.

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Reis, S. C., Park, K. E., Dionne, M. M., Kim, H. S., y Scanavino, M. D.T. (2023). Symptoms of depression (not anxiety) mediate the relationship between childhood sexual abuse and compulsive sexual behaviors in men. Brazilian Journal of Psychiatry, 45(1). Web of Science. 10.47626/1516-4446-2022-2584

Save The Children. (2021). Los abusos sexuales hacia la infancia en España.

Slavin, M. N., Blycker, G. R., Potenza, M. N., Böthe, B., Demetrovics, Z., y Kraus, S. W. (2020). Gender-related differences in associations between sexual abuse and hypersexuality. Journal of Sexual Medicine, 17(10), 2029-2038. APA PsycInfo. https://doi.org/10.1016/j.jsxm.2020.07.008 

Vaillancourt-Morel, M. P., Godbout, N., Labadie, C., Runtz, M., Lussier, Y., y Sabourin, S. (2015). Avoidant and compulsive sexual behaviours in male and female survivors of childhood sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 40, 48-59. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2014.10.024 

TRATA Y PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA:

TRATA Y PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA: UNA APROXIMACION LEGAL, FORENSE Y VICTIMOLÓGICA

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Profesora: Esther Veiga

Es Psicóloga General Sanitaria por la Universidad de Santiago de Compostela y Psicóloga Jurídica y Forense por la Universidad Complutense de Madrid.

Como investigadora, sus áreas más habituales han sido la victimología y la promoción de la salud. Es autora de varias publicaciones centradas en el ámbito de la prostitución y de la trata de mujeres con fines de explotación sexual:

  • Perfil de acusado
  • Proceso de victimización
  •  Repercusiones psicopatológicas

Ha sido ponente en el XIII Congreso (Inter)Nacional de Psicología Jurídica y Forense.

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