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EXCITACIÓN INCONGRUENTE

excitación incongruente

Los abusos y agresiones sexuales son sucesos que generalmente causan un gran daño psicológico en la víctima. Puede causar consecuencias a corto, a medio y largo plazo en el plano psicológico, social y sexual. Respecto a lo sexual, hay un fenómeno que puede ocurrir mientras ocurre el abuso o la agresión y sobre el que normalmente no se habla por sentimientos de vergüenza, culpabilidad y por las repercusiones que conlleva contarlo. Este fenómeno es la excitación incongruente.

¿QUÉ ES LA EXCITACIÓN INCONGRUENTE?

Wendy Maltz, terapeuta sexual, escribió el libro “El El viaje para sanar la sexualidad: Un guía para sobrevivientes de abuso sexual” (Maltz, 2012). En este libro habla, entre otras cosas, sobre la excitación sexual durante un abuso. Esto nos sorprende y podemos llegar a “¿Excitación? Sí se excita entonces no es abuso, porque significa que estaba disfrutando”. 

La realidad, como de costumbre, no es tan simple. La excitación sexual/genital ocurre como respuesta a un proceso fisiológico que no podemos controlar y no siempre va de la mano del placer sexual. En el caso de que la excitación genital no concuerde con la excitación subjetiva y consciente, hablamos de excitación incongruente.

El placer y el deseo son fenómenos complejos que involucran muchos aspectos, no sólo el fisiológico. ¿Hay evidencias sobre ello?

EVIDENCIAS SOBRE LA EXCITACIÓN INCONGRUENTE

Ya en 2003 se hizo una revisión sobre la excitación sexual y orgasmos en personas que habían sido estimulados sexualmente de forma forzada. En esta publicación se concluyó que la excitación incongruente puede ocurrir y que haya habido lubricación/erección o incluso un orgasmo no significa consentimiento. (Levin y van Berlo, 2004)

Algunos estudios revisados eran sobre mujeres que habían visto vídeos sexuales explícitos. En estos estudios, mientras las mujeres visualizaban esos vídeos se evaluó el flujo sanguíneo en sus vaginas, lo cual es un indicador de excitación genital. Se veía que estos flujos aumentaban con la visualización de los vídeos y que en muchos casos no concordaba con la excitación subjetiva que las mujeres informaban. (Levin y van Berlo, 2004)

Pero, ¿Qué sentido tiene eso?

En un estudio de 2011, 15 hombres y 15 mujeres escucharon narraciones de interacciones entre hombres y mujeres. Estas narraciones sexuales variaban en el nivel de violencia y consentimiento que relataban. Se vio que en los hombres había una concordancia entre la excitación genital y la excitación subjetiva que informaban y que ambas ocurrían en narraciones de sexo consensuado y no violento. En cambio, las mujeres mostraban excitación fisiológica de forma inespecífica a lo largo de las narraciones y no concordaba con la excitación informada. (Suschinsky y Lalumière, 2011)

De aquí se plantea la hipótesis de la preparación. Esta hipótesis defiende que el patrón de excitación fisiológica de las mujeres ocurre para preparar al cuerpo para una actividad sexual, para proteger los órganos genitales. Lo cual significa que no importa lo que la mujer desee conscientemente. Hay mecanismos inconscientes de evaluación del entorno y si hay un estímulo potencial sexual en el entorno, el cuerpo se va a preparar para evitar lesiones genitales. (Suschinsky y Lalumière, 2011)

En 2019 se revisó la evidencia empírica sobre la hipótesis de la preparación y se concluyó que: la respuestas genitales a estímulos visuales como auditivos en las mujeres estaba muy influenciada por señales sexuales y que éstas sean específicas no tiene importancia. Es decir, que independientemente de las preferencias sexuales de las mujeres y de la excitación subjetiva y consciente, se veía una respuesta de excitación genital. (Lalumière et al., 2022)

Además, sorprendía advertir que en los hombres no pasaba así, porque las respuestas genitales de ellos sí que concordaban con sus preferencias y su excitación consciente. Toda esta información apoyó la idea de que la excitación genital en las mujeres realmente tiene una función protectora y no depende totalmente del deseo consciente de la mujer. (Lalumière et al., 2022)

Yendo por otra línea, pero no excluyendo los hallazgos de la hipótesis de la preparación, Emily Nagoski (2018) habla sobre el cerebro y la excitación incongruente. Emily Nagoski es una neuropsicóloga clínica y educadora sexual que explica en una charla que en nuestro cerebro tenemos un centro de recompensa formado por 3 sistemas, relacionados pero separados:

  • El primer sistema hace una evaluación de lo hedónico que es un estímulo, es decir, si nos hace sentir bien, si nos gusta. De forma coloquial, es el sistema que dice lo que nos gusta y lo que no. 
  • El segundo sistema, hace que nos acerquemos o nos alejemos de un estímulo. Este sistema es el de deseo. 
  • El tercer sistema es el del aprendizaje, por ejemplo, tiene un papel importante en el Condicionamiento Clásico. Esto es que un estímulo que produce una respuesta fisiológica si se presenta de forma repetitiva con un estímulo neutro, este segundo estímulo termina produciendo la respuesta fisiológica del primer estímulo, por aprendizaje, por asociación. 

Por ejemplo, el C. Clásico se vio con los perros de Pavlov. A estos perros se les presentaba un sonido a la misma vez que comida de forma repetida, y los perros aprendieron a salivar cuando sonaba la campana. Emily usa este ejemplo y pregunta “¿Esto significa que el perro quiere comer la campana o que la campana está buena?” No, significa que ha aprendido a responder fisiológicamente a un estímulo. De igual forma, la respuesta genital ocurre ante un estímulo que está relacionado de alguna forma con el sexo, pero no significa que sea deseado. (Nagoski, 2018)

Este hallazgo, va en la línea de la hipótesis de la preparación. Si nos vemos en una situación en la que se percibe la amenaza de una penetración sexual nuestro cuerpo responderá a esas señales (señales probablemente aprendidas). De hecho, Nagoski afirma que la excitación genital puede predecir entre 10-50% la probabilidad de la experiencia subjetiva de excitación. (Nagoski, 2018)

¿Entonces cómo puedo saber si mi novia/mujer está excitada? La solución que ella da a esto es la comunicación. 

Por ahora, toda la información ha sido relativa a las mujeres. ¿Eso significa que un hombre siempre que tiene una erección tiene deseo? ¿Y un niño también?

¿QUÉ PASA CON LOS HOMBRES Y NIÑOS ABUSADOS?

Aunque el abuso sexual infantil es más frecuente en niñas que en niños (Save the Children, 2021, pp.3), hay muchos niños que son abusados en la infancia o adolescencia.

De hecho, parece que en el ámbito religioso es más frecuente el abuso a niños, siendo un 53,8 el porcentaje de niños abusados y un 64,6% de los agredidos sexualmente por un religioso católico, según el Informe sobre abusos sexuales en la Iglesia Católica del Defensor del Pueblo. (Defensor del Pueblo, 2023, pp. 182-183)

La cuestión es que en este informe, se plantea que algunas víctimas sienten vergüenza o culpa por haber sentido excitación sexual durante los abusos. Eso les hace pensar que consintieron o que participaron en la relación, ya que tenían sentimientos contradictorios y confusos hacia el abusador. No hay que olvidar que el 84% aproximadamente de los abusadores son conocidos, e incluso ser personas de confianza, como puede pasar en el ámbito religioso. (Defensor del Pueblo, 2023, pp. 288)

¿CÓMO SE DA LA EXCITACIÓN INCONGRUENTE EN HOMBRES?

En la revisión nombrada anteriormente de 2003 también habla sobre los hombres. Explica que el mecanismo de la erección se crea pronto, en el feto. Por lo que, cuando son bebés, niños o preadolescentes, la erección y el orgasmo ocurre muy fácilmente. Con una leve estimulación física en los genitales, estrés, tensión o ciertas emociones, lo pueden provocar. (Levin y van Berlo, 2004)

Además, si el abuso sexual de un niño se lleva a cabo por una persona de confianza, que el niño quiere y valora, se sentirá tremendamente confuso.

Pero, si antes hemos dicho que los hombres tienen una respuesta concordante y específica a sus preferencias (Suschinsky y Lalumière, 2011; Lalumière et al., 2022) ¿Cómo puede ser esto?

Por aprendizaje. 

Durante la adolescencia, tanto chicos como chicas, se ven expuestos a muchos estímulos. Eso lleva al aprendizaje de qué es erótico, sexual y qué no lo es. Por lo que al final, en los hombres, esas respuestas inespecíficas de la infancia y preadolescencia, cuando llega a la adultez, se han condicionado por aprendizaje y se vuelven específicas a esos estímulos aprendidos como sexuales. (Levin & van Berlo, 2004)

En las mujeres también se produce este aprendizaje. Y, aunque la excitación subjetiva y consciente sí va a depender de ese aprendizaje, la respuesta de excitación genital no llega a especificarse sólo a esos estímulos aprendidos, según la evidencia, por la hipótesis de la preparación. 

La sexualidad y todo lo relacionado con ello (lo que está bien y mal) se aprende. Durante la infancia, los niños van descubriendo que su cuerpo se estimula, porque es algo natural, pero, si no se les enseña, no saben lo que está bien y mal. (The National Child Traumatic Stress Network y National Center on the Sexual Behavior of Youth (NCSBY), 2009,)

 Esto puede contribuir a que un niño se excite y no sea consciente de un abuso, porque lo único que sabe (también dependiendo de la edad) es que su cuerpo siente cosas. Y si encima, como ya se ha dicho, esto ocurre por parte una persona de confianza, más inconsciencia y confusión sentirá el niño. 

Por lo que, una forma de prevenir estas situaciones, es que desde pequeños se les eduque sobre la sexualidad y se hable con naturalidad de lo que está bien y lo que está mal (para saber más pinche aquí). Eso hará que el niño, independientemente de lo que sienta su cuerpo, perciba que, si una persona intenta o abusa de él, algo no va bien.  

CONCLUSIÓN SOBRE LA EXCITACIÓN INCONGRUENTE

En conclusión, las personas son más que un cuerpo. Hay evidencia de que la lubricación en mujeres y niñas no es argumento de consentimiento, al igual que la erección en niños y en adolescentes.  Sobre hombres adultos abusados o agredidos sexualmente es complicado conseguir información actualizada ya que, además de que son pocos, se denuncia muy poco y no suelen pedir ayuda. (Shepherd et al., 2023)

Aún así, independientemente de la edad y el género, la única forma correcta de saber si la persona desea mantener una relación sexual es mediante la comunicación respetuosa y clara. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

BIBLIOGRAFÍA

Defensor del Pueblo. (2023). Informe sobre los abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos. Defensor del Pueblo. https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/uploads/2023/10/INFORME_abusos_Iglesia_catolica.pdf

Lalumière, M. L., Sawatsky, M. L., Dawson, S. J., y Suschinsky, K. D. (2022). The Empirical Status of the Preparation Hypothesis: Explicating Women’s Genital Responses to Sexual Stimuli in the Laboratory. Archives of Sexual Behaviour, 51(2), 709-728. PubMed. 10.1007/s10508-019-01599-5

Levin, R., y van Berlo, W. (2004). Sexual arousal and orgasm in subjects who experience forced or non-consensual sexual stimulation — a review. Journal of Clinic Forensic Medicine, 11(2), 82-88. PubMed. 10.1016/j.jcfm.2003.10.008

Maltz, W. (2012). The Sexual Healing Journey: A Guide for Survivors of Sexual Abuse. (3rd ed.). William Morrow Paperbacks.

Nagoski, E. (2018, abril). La verdad sobre la excitación sexual no deseada. TED. https://www.ted.com/talks/emily_nagoski_the_truth_about_unwanted_arousal/transcript?language=es

The National Child Traumatic Stress Network y National Center on the Sexual Behavior of Youth (NCSBY). (2009). Desarrollo Sexual y Conducta en los Niños. https://www.ncsby.org/sites/default/files/NCSBY-osb-behavior-2009_span%5B1%5D.pdf

Save the Children. (2021). Los abusos sexuales hacia la infancia en España. Save the Children. https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2021-11/Los_abusos_sexuales_hacia_la_infancia_en_ESP.pdf

Shepherd, G., Astbury, E., Cooper, A., Dobrzynska, W., Goddard, E., Murphy, H., y Whitley, A. (2023). The challenges preventing men from seeking counselling or psychotherapy. Mental Health and Prevention, 31. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.mhp.2023.200287

Suschinsky, K. D., y Lalumière, M. L. (2011). Prepared for anything?: an investigation of female genital arousal in response to rape cues. Psychological Science, 22(2), 159-165. PubMed. 10.1177/0956797610394660

LAS VÍCTIMAS DE LAS PSEUDOTERAPIAS

Víctimas de las pseudoterapias

Explorando el Impacto de las Pseudoterapias en sus Víctimas

A priori, las pseudoterapias pueden parecer un asunto con poca relevancia que no conlleva un peligro intrínseco. Si alguien cree que un diluido de flores en alcohol (o Flores de Bach, como se conocen en el mundillo alternativo) le puede ayudar a tratar la ansiedad, ¿Qué tiene de malo?, no hace daño a nadie, ¿cierto? Bueno, lo cierto es que las pseudoterapias sí conllevan un importante riesgo para la salud de las personas y hay víctimas de estas pseudoterapias. A pesar de la postura defendida por la mayoría de terapeutas alternativos, es importante destacar que el empleo de tales técnicas conlleva riesgos significativos que no deberían ser obviados.

Investigaciones recientes, como la llevada a cabo por Segovia y Sanz-Barbero (2022), han asociado el uso de terapias alternativas con un deterioro en la relación médico-paciente. Además, se ha evidenciado que estas prácticas pueden tener efectos negativos en la salud de quienes las utilizan, ya sea al prolongar ciertas dolencias, inducir otras nuevas o aumentar el riesgo de mortalidad.

Esto se debe a que su adopción a menudo conlleva la demora o la sustitución de tratamientos probados en términos de eficacia y seguridad. Esto, puede disminuir la efectividad de estos últimos, según se constata en un informe de los Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y de Ciencia, Innovación y Universidades (2018).

De hecho, según datos recabados por la Asociación Para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) en su Primer Informe Sobre Fallecidos a Causa de Pseudoterapias en España (2019) se estima que, presuntamente, entre 1210 y 1460 personas víctimas de las pseudoterapias fallecen anualmente en nuestro país debido al uso de pseudoterapias.

Heridas Invisibles: Impacto Psicológico en las Víctimas de Pseudoterapias

Pese a todo, no nos pararemos aquí a hablar sobre las víctimas mortales de las pseudoterapias (pese a su gran importancia). Vamos a poner el foco en las víctimas silenciadas de las pseudoterapias, aquellas que acuden a pseudoterapeutas para solventar un problema de salud física o mental y que terminan peor de lo que estaban y, evidentemente, con mucho menos dinero en sus bolsillos.

Sin embargo, para entender este fenómeno en su globalidad es necesario aclarar antes ciertos conceptos de especial relevancia.

Pseudociencia y Pseudocientífico

Antes de continuar, es preciso que aclaremos los conceptos de pseudociencia y pseudocientífico para aquellas personas que tal vez tengan dudas al respecto.

La pseudociencia es como ese amigo que siempre llega tarde a la fiesta de la evidencia científica. Si bien sus explicaciones pueden parecer legítimas a simple vista, lo cierto es que carecen de rigurosidad y se encuentran totalmente alejadas de la metodología científica. Así pues, las pseudociencias se apoyan en afirmaciones sin bases sólidas y se aferran a creencias infundadas en lugar de a datos verificables.

Por su lado, los pseudocientíficos son los artífices que llevan a cabo esta clase de prácticas mágico-espirituales. Desde vendedores de pócimas milagrosas hasta gurús de la nueva era que afirman que la tierra es plana. Estos individuos a menudo se “disfrazan” de científicos y, tal y como comentan Moriana y Gálvez (2020), se amparan en teorías aparentemente basadas en la ciencia y la lógica, haciendo uso de explicaciones sencillas que parecen ser coherentes para explicar teorías que carecen de fundamento científico. Del mismo modo, se sirven de su carisma y amabilidad y del superficial éxito terapéutico que les proporciona el efecto placebo para avalar esta clase de prácticas.

La clave para distinguir entre la ciencia y la pseudociencia radica en la evidencia. La ciencia se basa en pruebas sólidas respaldadas por investigación revisada por pares y publicadas en revistas de prestigio. Sin embargo, la pseudociencia se apoya en afirmaciones sin respaldo alguno, así de simple. Los científicos actúan como investigadores escrupulosos, mientras que los pseudocientíficos son narradores de historias fantásticas.

Pseudoterapia: Definición

Llegados a este punto quizá te preguntes: entonces, ¿qué son las pseudoterapias?

No obstante, encontrar una descripción aceptada universalmente de las pseudoterapias resulta ser un desafío. Esto se debe, en parte, a que la ciencia se fundamenta en un principio fundamental conocido como falsabilidad o refutabilidad, que significa que cualquier teoría o hipótesis debe estar abierta a pruebas que puedan contradecirla. Lógicamente, esto implica que lo que la comunidad científica consideraba válido en el pasado podría no serlo en el futuro, y viceversa.

En resumen, podemos categorizar como pseudoterapia cualquier producto o proceso supuestamente terapéutico que carezca de un respaldo científico en su desarrollo y validación de “resultados”, o aquellos que, habiendo seguido el método científico, hayan sido posteriormente desacreditados o no sean susceptibles de ser replicados, lo cual supone otro de los principios fundamentales de la investigación científica.

Así mismo, si quieres una descripción más sencilla y “de diccionario”, a continuación, encontrarás la definición elaborada por los Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y de Ciencia, Innovación y Universidades (2018):

Sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad.

Ejemplos de pseudoterapia

Ahora bien, si todavía quieres ahondar un poco más en el tema, es posible que los siguientes ejemplos de pseudoterapia te hagan entender un poco mejor de qué clase de prácticas estamos hablando:

  • Constelaciones Sistemáticas.
  • Digitopuntura.
  • Feng Shui.
  • Grafoterapia.
  • Masaje en la Energía de los Chacras.
  • Medicina Ortomolecular.
  • Oligoterapia.
  • Rebirthing.
  • Terapia Floral de California.
  • Terapia Regresiva.
  • Y un largo etcétera.

De hecho, estas son tan solo algunas de las presuntas técnicas terapéuticas que los Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y de Ciencia, Innovación y Universidades (2018) del Gobierno de España ha catalogado como pseudoterapias, pero la lista consta de un total de 73 pseudoterapias confirmadas y otras 66 que todavía se encuentran en proceso de revisión.

Finalmente, si quieres revisar la lista completa de presuntas pseudoterapias junto con algunas más que todavía no han sido incluidas a la lista (pero que a todas luces se podrían incluir), te recomiendo que le des un vistazo a la Lista de Pseudoterapias de PsicoStasis.

¿Qué es la victimización? Víctimas de las pseudoterapias

Y bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de victimización? Cuando hablamos de victimización, estamos haciendo alusión al proceso por el cual una persona experimenta las secuelas o el impacto psicológico de un evento traumático.

Este impacto psicológico ha sido objeto de estudio científico y ha dado lugar, en parte, a la clasificación psiquiátrica del Trastorno por Estrés Postraumático. Esto, a su vez, ha posibilitado la evaluación científica de dicho impacto en la salud mental de las personas. Esto tiene importantes implicaciones legales, ya que abre la puerta al reconocimiento de derechos, la valoración de los daños que pueden considerarse indemnizables y, en caso de aplicarse, la determinación de la pena para la persona responsable del evento traumático (Tamarit, 2006).

Sin embargo, debido a la complejidad inherente al proceso de victimización, es necesario distinguir entre tres formas distintas de victimización, tal y como señalan Albertín (2006) y Tamarit (2006):

  • Victimización Primaria: Se refiere a la experiencia a través de la cual una persona sufre las consecuencias físicas, psicológicas, económicas o sociales que resultan de un acto delictivo o traumático.
  • Victimización Secundaria: Implica los costos personales que conlleva para la víctima su participación en el proceso judicial, lo cual puede incluir los efectos traumáticos de los interrogatorios, el contacto con el agresor durante el juicio oral o el examen médico forense, entre otros.
  • Victimización Terciaria: Se refiere a las vivencias que surgen como consecuencia de la victimización primaria y secundaria una vez que la víctima ha superado los procesos previos. En esta etapa, la víctima puede experimentar sentimientos de desamparo por parte de su entorno social debido a las secuelas de su experiencia traumática.

Victimización en el ámbito de las pseudoterapias

Ahora que comprendes la victimización y sus distintas formas, es crucial explorar cómo esta se manifiesta en el contexto de las pseudoterapias. Es decir, el impacto psicológico que experimentan las personas que, en busca de soluciones para problemas de salud física o mental, recurren a terapias alternativas y terminan en una situación más vulnerable y con menos recursos económicos.

En este sentido, varios investigadores coinciden en señalar que las personas que recurren a terapias alternativas suelen encontrarse en estados de debilidad o vulnerabilidad y en busca de solución a problemas que no han sido resueltos a través de la atención médica o psicológica respaldada en las evidencias científicas.

Esto, generalmente está acompañado de experiencias previas de desilusión y sufrimiento, lo que les predispone a depositar una gran esperanza en cualquier oferta de curación, incluso si es vaga, como lo han destacado Celis (2019), Moriana y Gálvez (2020), y Tomás (2021).

En este contexto, es crucial comprender que las pseudoterapias, al carecer de base científica sólida, pueden empeorar la situación de las víctimas en lugar de mejorarla. La ausencia de tratamiento adecuado puede prolongar sus dolencias, generar nuevas enfermedades o aumentar el riesgo de mortalidad. Además, la inversión de tiempo y dinero en pseudoterapias puede dejar a las víctimas en una situación económica precaria, ya que en muchos casos es justamente eso lo que se busca, lucrarse con el sufrimiento ajeno.

Por tanto, debemos prestar atención a esta forma de victimización, que afecta a quienes buscan alivio en pseudoterapias y terminan en una situación más frágil. Es fundamental educar y concienciar sobre los riesgos de las pseudoterapias y promover el acceso a tratamientos médicos y psicológicos basados en la evidencia científica para evitar que más personas caigan en esta forma de victimización silenciosa.

Denunciar pseudoterapias

Con todo, queda claro que las pseudoterapias no son cosa de broma. De hecho, en una gran cantidad de casos se tratan de formas de estafa que tan solo buscan vaciar los bolsillos a personas especialmente vulnerables, lo que empeora drásticamente su situación tanto en lo que a su salud se refiere, como económicamente.

En PsicoStasis, ya son muchas las personas que han acudido a pedir ayuda para denunciar esta clase de prácticas y los organismos oficiales ya han tomado acciones legales contra diversos/as pseudoterapeutas gracias a nuestra acción. Así pues, si sospechas que tú o alguien a quien conoces ha sido o está siendo víctima de pseudoterapias, ¡es el momento de que pases a la acción y lo denuncies!

Para obtener más información puedes visitar la página de PsicoStasis: “CONTRA LAS PSEUDOTERAPIAS…¡NO TE CALLES!” y, si ya lo tienes claro y deseas reportar un/a pseudoterapeuta directamente, puedes hacerlo desde nuestro Formulario de Denuncias.

¡Cada acción cuenta!

Bibliografía

Albertín, P. (2006). Psicología de la victimización criminal. En M. A. Soria y D. Sáiz (Coord.), Psicología Criminal (pp. 245-274). Pearson Educación.

Celis, M. (2019). De qué hablamos cuando hablamos de pseudoterapias. Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias. Clínica Contemporánea, 10(1). https://doi.org/10.5093/cc2019a7

Cervera, F., Gómez, J. M. y Frías, F. (2018) Primer Informe Sobre Fallecidos a Causa de Pseudoterapias en España. Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP). https://www.apetp.com/wp-content/uploads/2019/03/Informe-pseudociencias-2018-2.pdf

Moriana, J. A. y Gálvez, M. (2020). Psicoterapias y pseudoterapias en búsqueda de la evidencia científica. La ciencia y la práctica profesional en Psicología Cínica. Papeles del Psicólogo, 41(3), 201-210. https://doi.org/10.23923/pap.psicol2020.2946

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. (noviembre, 2018). Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias. https://www.sanidad.gob.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/20181141 118135247771.pdf

Segovia, G. y Sanz-Barbero, B. (2022). “It Works for Me”: Pseudotherapy Use is Associated With Trust in Their Efficacy Rather Than Belief in Their Scientific Validity. International Journal of Public Health, 67, 1-6. https://doi.org/10.3389/ijph.2022.1604594

Tamarit, J. M. (2006). La victimología: cuestiones conceptuales y metodológicas. En E. Baca, E. Echeburúa y J. M. Tamarit (Coord.), Manual de Victimología (pp. 17-50). Tirant lo Blanch.

Tomás, C. (2021). La intervención de los poderes públicos frente a las pseudoterapias: posibilidades y límites. Academic Journal of Health Sciences: Medicina Balear, 36(3), 64-71. https://doi.org/10.3306/AJHS.2021.36.03.64

Autor: Marc Dalmau

Fundador de PsicoStasis

Psicólogo Colegiado nº 31760, defensor de la psicología basada en evidencias científicas, especialista en marketing digital y escéptico por naturaleza.

Editora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Influencia indirecta de la violencia

Dos mujeres abrazándose tristes

Casi todo el mundo estaría de acuerdo en que la violencia no es la respuesta adecuada en ninguna situación, racionalmente, se rechaza la violencia. Pero entre la población no hay demasiado conocimiento de la influencia real de la violencia. Por ello, la pregunta de hoy es: ¿La violencia afecta sólo a quién la sufre directamente o va más allá? ¿Puede haber una influencia indirecta de la violencia? A continuación se va a hablar de esta influencia en diferentes contextos.

Exposición a violencia

Se hizo un estudio longitudinal con 528 participantes en los que se evaluó la influencia indirecta a violencia severa comunitaria la y su relación con el control percibido y otras consecuencias negativas. La violencia severa comunitaria se definió como haber visto a alguien ser disparado, apuñalado o matado. Se vio que haber sido expuesto a esta violencia aumentaba de forma significativa las probabilidades de tener un control percibido bajo (esto significa que no te sientes con capacidad para cambiar, controlar las cosas que te pasan a ti o a tu entorno) . A la misma vez, esto se relacionaba con un mayor riesgo de depresión mayor, problemas de drogas, trastorno antisocial de la personalidad y problemas con la justicia. (Musci et al., 2018)

Por otra parte, en otro estudio, se vieron resultados parecidos. Con 3936 adolescentes, se advirtió que presenciar violencia escolar produce consecuencias negativas con posterioridad. De hecho se vio que el daño en la persona expuesta de forma indirecta era comparable con haberlo experimentado de forma directa. Además, se relacionó esta exposición indirecta con ansiedad social, drogas, síntomas depresivos y delincuencia entre otras cosas. (Janosz et al., 2018)

También en otro estudio, con 3917 adolescentes se observó que haber estado expuesto de forma indirecta a la violencia interpersonal aumentaba las posibilidades de tener un estado de ánimo deprimido. Además, también eran altas y significativas las probabilidades en consumo de sustancias. (Mitchell et al., 2023)

Influencia indirecta de la violencia en familiares de víctimas

Cuando ocurre un suceso violento, la víctima pasa por un proceso muchas veces complicado pero ¿Y las familias y los seres queridos? En diversos estudios se ha visto que, en general, sufren una fuerte influencia indirecta de la violencia.

En una revisión sistemática sobre la psicopatología en personas pasando un duelo por homicidios, la psicopatología observada era trastorno por estrés postraumático, depresión, duelo complicado y problemas con sustancias. (van Denderen et al., 2015)

Por otra parte, en un estudio con familiares de personas desaparecidas y personas en duelo por homicidio se vio, en familiares de personas desaparecidas, que el 47% tenía síntomas de trastorno de duelo prolongado y el 23.1% de trastorno por estrés postraumático (TEPT). Mientras tanto, en familiares de víctimas de homicidio, el 83.1% tenía síntomas de duelo prolongado y un 31.4% de TEPT. (Lenferink et al., 2017)

Influencia indirecta de la violencia: Afectación a todas las facetas

Por último, en una revisión sistemática de 2015 se puede observar muy bien cómo se ven afectadas muchas facetas en la vida de las familias de víctimas de homicidios. Psicológicamente se vio con frecuencia ansiedad, depresión y TEPT. Dentro de TEPT destacaba el síntoma de reexperimentación. También se veía pérdidas de memoria, problemas de atención, problemas con el sueño, anhedonia e incluso disociación. (Connolly y Gordon, 2015)

También se observaban cambios en el comportamiento de niños y adolescentes. Mostraban agresividad y comportamientos desadaptativos. En adición, se observaba tristeza y distanciamiento del resto, incluso en niños preescolares se veían efectos como ansiedad, comportamientos reservados, dificultad para concentrarse o pesadillas. (Connolly y Gordon, 2015)

Además, también eran muy frecuentes los sentimientos de culpabilidad y rabia por el homicidio. También perdían confianza en la sociedad y sus creencias sobre el mundo cambiaban drásticamente, sintiendo que el mundo no es un sitio seguro. (Connolly y Gordon, 2015)

Por otra parte, también se observaban efectos en el ámbito académico, social y laboral. Los niños y adolescentes tenían problemas para hacer sus tareas diarias y las notas bajaban mucho. Mientras tanto, los padres también notaban dificultad para volver a trabajar, tenían problemas o incluso llegaron a perder sus trabajos. (Connolly y Gordon, 2015)

Influencia indirecta de la violencia en trabajadores

¿Qué pasa con las personas que en su trabajo se exponen diariamente a situaciones donde está presente la violencia? Han habido muchos estudios que evalúan el estrés traumático secundario en trabajadores expuestos a situaciones o a relatos de violencia.

En un estudio con 578 profesionales forenses relacionados con maltrato infantil, se evaluó la influencia indirecta de la violencia en relación con la vida familiar del forense y sus relaciones sociales. Para empezar se vio que ser mujer, haber pasado por alguna situación personal traumática en el pasado, exposiciones directas e indirectas al maltrato infantil, entre otras cosas más, se vio asociado con mayor puntuación en estrés traumático secundario. (Brady et al., 2019) 

Respecto al tema de las relaciones con las personas, se vio como efectos negativos principales, tener poca confianza en los demás, ser paranoicos y muy protectores con sus hijos. También informaron distanciamiento emocional de las situaciones de los demás, pensamientos intrusivos y volverse más irritable. Además también notificaron que las relaciones con los demás podían ser tensas debido a la naturaleza de su trabajo, es decir, evitaban hablar de su trabajo a las personas. Del mismo modo, informaron dificultades en sus matrimonio y distancia física ya que el trabajo les absorbía mucho. (Brady et al., 2019)

Empatía, afrontamiento y resiliencia ¿Qué papel tienen?

Por otra parte, se hizo un estudio con 154 mujeres que trabajaban con víctimas de violencia y se evaluó la relación entre el procesamiento cognitivo del trauma y la empatía con los síntomas de estrés traumático secundario. Lo que se vio es que a mayor empatía, mayor la intensidad de los síntomas del estrés traumático secundario. También mostraban relación con algunos aspectos de afrontamiento negativos como la negación y el remordimiento. (Oginska-Bulik et al., 2022)

Por último, en un estudio con 147 enfermeras de cuidados intensivos, hubo presencia de estrés traumático secundario. Y además, tenía una relación significativa con el “burnout” (cronificación de estrés laboral). Un aspecto positivo observado es que la resiliencia mediaba en parte esta relación. (Jeong y Shin, 2023)

Repercusiones

Esta información muestra que los actos violentos producen un gasto y daño social muy grande. Aunque teóricamente nadie defiende la violencia, la realidad es que la sociedad actual es violenta. Por lo que, el primer paso para cambiar esta situación es ser consciente de que las consecuencias de cualquier acto violento las pagamos todos de una forma u otra.

EPERIT

EPERIT es un equipo actualizado de psicología jurídica y forense y especializado en victimología, compuesto por psicólogos con una gran vocación. Ofrecen servicios de peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. También hacen formación, a través de diferentes cursos y también de prácticas. Además, hace divulgación a través de este blog y de redes sociales. Si estás interesado en algún servicio, no dudes en pedir información.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Brady, P. Q., Fansher, A. K., y Zedaker, S. B. (2019). Are parents at a higher risk for secondary traumatic stress?: How interviewing child victims impacts relationships with forensic interviewer’s friends and family. Child Abuse and Neglect, 88, 275-287. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2018.11.017 

Connolly, J., y Gordon, R. (2015). Co-victims of Homicide: A Systematic Review of the Literature. Trauma, violence and abuse, 16(4), 494-505. PubMed. 10.1177/1524838014557285

Janosz, M., Brière, F. N., Pascal, S., Archambault, I., Brault, M. C., Moltrecht, B., y Pagani, L. S. (2018). Witnessing violence in early secondary school predicts subsequent student impairment. Journal of epidemiology and community health, 72(12), 1117-1123. PubMed. 10.1136/jech-2018-211203

Jeong, J. Y., y Shin, S. (2023). The relationship between secondary traumatic stress and burnout in critical care nurses: The mediating effect of resilience. Intensive and Critical Care Nursing, 74, 1-8. APA PsycInfo. https://doi.org/10.1016/j.iccn.2022.103327 

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Lenferink, L. I. M., van Denderen, M. Y., de Keijser, J., Wessel, I., y Boelen, P. A. (2017). Prolonged grief and post-traumatic stress among relatives of missing persons and homicidally bereaved individuals: A comparative study. Journal of affective disorders, 209, 1-2. PubMed. 10.1016/j.jad.2016.11.012

Mitchell, K. J., Banyard, V., y Ybarra, M. (2023). Overlap Between Exposure to Suicidal Behavior and Indirect Interpersonal Violence: Evidence for a More Integrated Approach to Violence Research. Journal of Interpersonal Violence, 38(15-16), 9189-9214. PubMed. 10.1177/08862605231163238

Musci, R. J., Bettencourt, A. F., Rabinowitz, J., Ialongo, N. S., y Lambert, S. F. (2018). Negative Consequences Associated with Witnessing Severe Violent Events: The Role of Control-Related Beliefs. Journal of Adolescent Health, 63(6), 739-744. PubMed. 10.1016/j.jadohealth.2018.07.001 

Oginska-Bulik, N., Juczynski, Z., y Michalska, P. (2022). The mediating role of cognitive trauma processing in the relationship between empathy and secondary traumatic stress symptoms among female professionals working with victims of violence. Journal of Interpersonal Violence, 37(3-4), 1-29. APA PsycInfo. 10.1177/0886260520976211van Denderen, M., de Keijser, J., Kleen, M., y Boelen, P. A. (2015). Psychopathology among homicidally bereaved individuals: a systematic review. Trauma, violence and abuse, 16(1), 70-80. PubMed. 10.1177/1524838013515757

TRATA Y PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA:

TRATA Y PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA: UNA APROXIMACION LEGAL, FORENSE Y VICTIMOLÓGICA

Curso de especialidad

Profesora: Esther Veiga

Es Psicóloga General Sanitaria por la Universidad de Santiago de Compostela y Psicóloga Jurídica y Forense por la Universidad Complutense de Madrid.

Como investigadora, sus áreas más habituales han sido la victimología y la promoción de la salud. Es autora de varias publicaciones centradas en el ámbito de la prostitución y de la trata de mujeres con fines de explotación sexual:

  • Perfil de acusado
  • Proceso de victimización
  •  Repercusiones psicopatológicas

Ha sido ponente en el XIII Congreso (Inter)Nacional de Psicología Jurídica y Forense.

FORMACIÓN ONLINE ESPECIALIZADA

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Contenido:

-Conceptualización teórica: prostitución, trata sexual e inmigración ilegal
-Datos de la prevalencia actuales de prostitución y trata sexual
-Perspectivas legales de la prostitución en el mundo
-Debate sobre la legalización o abolición de la prostitución
-¿En qué situación legal se encuentra España?

-Análisis de sentencias judiciales en España
-Características de los acusados por delitos de proxenetismo y trata
-Características de las mujeres que ejercen la prostitución

-Factores de riesgo
-¿Qué hace que una persona llegue a ejercer la prostitución?
-¿Qué convierte a una persona en víctima de una red de trata?
-Proceso de victimización
-Repercusiones psicopatológicas

-Intervención con víctimas
-TEPT-C y comórbidos
-Juicio social
-Entrevista psicológico-victimológica
-Entrevista clínico-forense
-Role playing


Víctima-agresor: Intercambio de roles

agresor con pistola visto de forma desenfocada

Sufrir victimización a lo largo de la vida puede generar consecuencias negativas y más si ocurre en la infancia y/o adolescencia. Es demasiada amplia la evidencia que hay sobre ello y entre los daños que genera la victimización se encuentra una paradoja: Intercambio de roles víctima-agresor. ¿Qué significa esto? 

Víctima agresiva

Ya en 1947, Hans Von Hentig, en su libro Crime: Causes and Conditions nombró el rol de víctima agresiva. Este tipo de víctima se caracterizaba por cambiar de víctima a victimario, generando un daño a su familia, personas cercanas..etc. (Hentig, 1947)

Ciertamente, parece ser contradictorio y extraño, pero se van a exponer a continuación datos sobre este fenómeno en diferentes tipos de situaciones y delitos. 

Víctima agresor: Intercambio de roles en delitos sexuales

En un estudio de 2008, con una muestra de 629 delincuentes sexuales se observó que respecto a los abusadores sexuales de niños, el 73% había sido abusado sexualmente de niño, además de que habían sido expuestos a pornografía de forma precoz, el 65% antes de los 10 años. Por otra parte, los violadores parece que sufrieron de forma más frecuente en su infancia abuso físico (68%), abuso emocional (70%) y violencia parental (78%). De hecho, ambos tipos de delincuentes, el 93% aproximadamente, dijeron haber sido expuestos a violencia en la infancia con frecuencia. (Simons et al., 2008)

También en 2014, con una muestra 679 delincuentes sexuales hombres, se vio que triplicaban las probabilidades de haber sufrido abuso sexual infantil y duplicaban las probabilidades de abuso físico. Además, las probabilidades de sufrir abuso verbal se multiplicaban por trece y por cuatro las posibilidades de haber sufrido abuso emocional. El porcentaje de delincuentes que informaban no haber sufrido ninguna experiencia así era bajo (16%). (Levenson et al., 2014)

Estudios un poco más recientes de igual forma apoyan estos datos. En 2017, con una muestra de 654 delincuentes sexuales se vio que haber sufrido abuso sexual o una violación antes de los 16 años aumentaba las probabilidades de ser delincuente sexual en algún momento de la vida. (Jennings y Meade, 2017)

Por otra parte, en 2019, con 529 delincuentes sexuales hombres se encontraron muchos datos: Respecto al abuso sexual severo, el 40% aproximadamente comunicaron haberlo sufrido. El 50% aproximadamente habían sufrido abuso físico y también casi la mitad informó de negligencia grave. Por último, el 36.8% informó abuso emocional severo. (Davis y Knight, 2019)

Especificidad de victimización y delito

Un estudio curioso se realizó en 2020, con una muestra de 64329 delincuentes juveniles. Este estudio pretendía saber si el tipo específico de victimización aumentaba las posibilidades del delito correspondiente específico. Es decir, si el abuso físico, el abuso sexual y el abuso de sustancias en el hogar, aumentaba las probabilidades de delitos violentos, delitos sexual y abuso y delito de drogas respectivamente. (Miley et al., 2020)

Aunque había ciertos porcentajes de polivictimización en la muestra, estos eran bajos. Los resultados confirmaron las hipótesis: Haber sufrido abuso físico aumentaba un 55% las probabilidades de delitos violentos, siendo el predictor más significativo. Haber sufrido abuso sexual aumentó aproximadamente un 350% el riesgo de ser un delincuente sexual en el futuro, siendo también el mayor predictor. Y por último, el abuso de sustancias en el hogar incrementó un 66% las posibilidades de delitos con drogas. (Miley et al., 2020)

Todos estos datos podrían demostrar la idea del intercambio de roles entre víctima-agresor.

Intercambio de roles ¿Por qué?

Se han propuesto diferentes hipótesis y explicaciones a esto. Una explicación propuesta es que realmente la experiencia de maltrato no afecta directamente en el futuro a que la persona se convierta en victimario, sino más bien de forma indirecta. (Morton y Browne, 1998)

¿Qué significa eso? La experiencia de maltrato, negligencia, abuso, etc, sí que produce consecuencias directas en el apego que establece con sus progenitores y figuras cercanas y de confianza, es decir, produce déficits en la habilidades para relacionarse y establecer relaciones adecuadas. La figura de apego con la madre y con los progenitores es muy importante y si un niño crece rodeado de violencia o abandono, esa relación de apego no será adecuada. Esto queda internalizado por el menor y afecta a su percepción de cómo hay que relacionarse con las personas y cómo son las relaciones  “normales”. Por lo que, finalmente, a través de relacionarse de forma desadaptativa, se da el intercambio de roles de víctima-agresor. (Morton y Browne, 1998)

De hecho, hay datos que confirman esta hipótesis. En un estudio antes mencionado sobre violadores y abusadores de niños, también se estudió el apego. El 94% mostraron vinculación de apego con sus progenitores insegura, es decir, que no tenían un buen apego. (Simons et al., 2008)

En un estudio de violencia filioparental que se comentará más adelante también se estudió esto. Se vio que aquellos agresores que habían sido victimizados mostraban peor vínculo de apego con sus padres. Se destacaba también que aquellos que habían sido polivictimizados mostraban peores resultados aún. (Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022)

Intercambio de roles en bullying

Este intercambio de roles de víctima-agresor no ocurre sólo en delitos sexuales. También está muy documentado en el bullying y acoso entre pares. En una revisión sistemática de 2020 se concluyó que sí que existe un intercambio y superposición de roles entre víctima y agresor en ciertos contextos. (Estévez et al., 2020)

También en 2021 se encontraron resultados similares con la victimización entre pares y su relación con la futura agresión relacional. Se encuestaron a 2152 adolescentes y se vio que haber informado victimización entre pares predecía la agresión relacional tras un año, de forma positiva y significativa. Esto estaba fuertemente mediado por la rumiación de la tristeza y la ira. (Li et al., 2021)

Además, estas conclusiones se ven de forma semejante en un estudio de este mismo año, en el que usaron de muestra 1650 adolescentes. Estudiaron un modelo de mediación que se confirmó: Sufrir acoso se relacionaba de forma indirecta con convertirse en acosador. El sufrir acoso aumentaba la hostilidad, ésta incrementaba las relaciones con personas delictivas que servían como modelos, generando actitudes a favor del acoso y favoreciendo éstas, conductas de bullying. (Walters y Espelage, 2023)

Violencia filio-parental

También se ha observado el fenómeno en la violencia filioparental. Este tipo de violencia se caracteriza porque el hijo genera un daño a algunos de los padres. Esta violencia puede ser reactiva, que significa que se da en respuesta a una amenaza, o instrumental, que significa que lo hace para ganar algún beneficio, como el poder por ejemplo. (Ford et al., 2012 citado por Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022)

En un estudio de 2022, con una muestra de 1559 adolescentes quisieron estudiar el perfil de agresor en este tipo de violencia, teniendo en cuenta diferentes aspectos, como la victimización previa. Se obtuvo como resultado que el agresor que había sido víctima en el pasado realizaba más violencia filioparental de ambos tipos. (Navas-Martínez y Cano-Lozano, 2022). Por lo que en este tipo de violencia también se ha avistado el intercambio de roles de víctima-agresor

Repercusiones

Tras toda esta información podría ser tentador preguntarse: si las personas que cometen delitos lo hacen porque antes han sido víctimas, ¿Realmente son responsables de las agresiones? Toda esta información no pretende demostrar que el agresor/a no es responsable de lo que hace. Como se ha mencionado hay muchas hipótesis explicativas y la mayoría no postulan una relación causal directa, sino indirecta. Es decir, que sí que afecta pero hay muchas otras variables que influyen. De hecho, el porcentaje de agresores que fueron victimizados no es 100%, hay un porcentaje de agresores que no han sido victimizados al igual que hay personas que son víctimas y nunca llegan a convertirse en agresores. 

Pero lo que sí que muestra esta humilde recogida de datos, es que si se quiere prevenir la violencia, hay que empezar desde muy pronto y muestra que se necesita dar soporte y opciones a los niños victimizados ya que hay bastantes datos que respaldan el fenómeno de intercambio de roles entre víctima-agresor.

Estos datos invitan a la reflexión de que, en muchos casos, el “monstruo” que es capaz de realizar actos tan dañinos e incomprensibles, realmente es una persona que en su momento fue una víctima, por lo que ¿Se podría haber evitado que se convirtiera en agresor/a?

EPERIT

EPERIT es un equipo joven de psicología forense y victimología con mucha vocación y formación que realiza diversas funciones: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia, divulgación por redes sociales y el blog y formación a través de prácticas y cursos. 

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

BIBLIOGRAFÍA

Davis, K. A., y Knight, R. A. (2019). Childhood maltreatment experiences and problematic sexual outcomes in adult males who have sexually offended: Further evidence of the potency of male caregiver psychological abuse. Child Abuse & Neglect, 96. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2019.104097 

Estévez, E., Cañas, E., Estévez, J. F., y Povedano, A. (2020). Continuity and Overlap of Roles in Victims and Aggressors of Bullying and Cyberbullying in Adolescence: A Systematic Review. International journal of environmental research and public health, 17(20). PubMed. 10.3390/ijerph17207452

Ford, J. D., Chapman, J., Connor, D. F., y Cruise, K. R. (2012). Complex Trauma and Aggression in Secure Juvenile Justice Settings. Criminal Justice and Behavior, 39(6), 694-724. Scopus. 10.1177/0093854812436957

Hentig, H. H. (1947). Crime: Causes and Conditions. McGraw-Hill.

Jennings, W. G., y Meade, C. (2017). Victim–offender overlap among sex offenders. Teela Sanders. 10.1093/oxfordhb/9780190213633.013.4

Levenson, J., Willis, G., y Prescott, D. (2014). Adverse Childhood Experiences in the Lives of Male Sex Offenders: Implications for Trauma-Informed Care. Sexual abuse: a journal of research and treatment., 28(4), 340-359. PubMed. 10.1177/1079063214535819

Li, C., Zhao, Q., Dai, W., y Zhang, Y. (2021). Victims Become Covert Aggressors: Gender Differences in the Mediating Effects of Rumination on Anger and Sadness. The Journal of psychology, 155(4), 441-456. PubMed. 10.1080/00223980.2021.1901254

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Miley, L. N., Fox, B., Muniz, C. N., Perkins, R., y DeLisi, M. (2020). Does childhood victimization predict specific adolescent offending? An analysis of generality versus specificity in the victim offender overlap. Child Abuse & Neglect, 101. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2019.104328

Morton, N., y Browne, K. D. (1998). Theory and observation of attachment and its relation to child maltreatment: a review. Child Abuse & Neglect, 22(11), 1093-1104. 10.1016/s0145-2134(98)00088-x

Navas-Martínez, M. J., y Cano-Lozano, M. C. (2022). Profile of the Victimized Aggressor in Child-to-Parent Violence: Differences According to the Type of Victimization. International Journal of Clinical and Health Psychology, 22(1). Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.ijchp.2022.100302

Simons, D. A., Wurtele, S. K., y Durham, R. L. (2008). Developmental experiences of child sexual abusers and rapists. Child Abuse & Neglect, 32(5), 549-560. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2007.03.027


Walters, G. D., y Espelage, D. L. (2023). Mediating the pathway from bullying victimization to bullying perpetration with hostility, peer delinquency, and pro-bullying attitudes: Transforming victims into aggressors.. Psychology of Violence, 13(3), 194-204. APA PsycInfo. https://doi.org/10.1037/vio0000435

Conductas regresivas en abuso infantil

Niño con juguetes sentado apenado al lado de la ventana

La regresión en niños consiste en “regresar” a una etapa posterior, actuar como antes. Por ejemplo, un niño puede haber aprendido a gestionar mejor su ira y no tener tantas rabietas pero de repente comienza de nuevo una etapa de rabietas, o había aprendido a dormir solo y ahora se ha vuelto más dependiente, dificultades para comer….etc. También puede haber aprendido a vestirse y de repente pierde habilidades en ello por ejemplo. En general implica que el niño muestra cambios en el comportamiento y parece que haya retrocedido ¿Por qué ocurre? ¿Estas conductas regresivas tienen relación con el abuso infantil?

¿Por qué ocurren las conductas regresivas?

Principalmente esto se debe al estrés infantil. Es muy común la regresión infantil y no tiene por qué ser un problema. El estrés infantil puede deberse a que va a comenzar por primera vez el colegio, o que va a tener un hermano pequeño…etc. Pero también puede ser estrés generado por discusiones que percibe en sus cuidadores, o situaciones de violencia. Por ello es importante indagar en la causa del estrés para poder evaluar si la situación es preocupante o no. Sobre lo que más conocimiento hay actualmente es sobre la encopresis y enuresis

Conductas regresivas y abuso infantil

En el manual formativo para profesionales del sector educativo en detección y notificación de la violencia sexual contra la infancia de Save the Children aparecen diferentes indicadores de violencia sexual. Dentro de los indicadores físicos inespecíficos se encuentran las conductas regresivas como la enuresis, encopresis de niños que ya habían conseguido el control de esfínteres, chuparse el dedo…etc. La enuresis secundaria se define como la emisión involuntaria e inconsciente de orina después de que ya se haya conseguido su control, normalmente nocturna y la encopresis secundaria como la incontinencia de materia fecal después de haber aprendido su control. 

De hecho, ya en 1993 en un estudio sobre abuso sexual materno a niños se nombraba que una característica típica de niños que habían sido abusados era cambios físicos y conductuales, incluidos la enuresis y encopresis secundaria. También conductas regresivas en general.  Pese al tiempo que ha pasado desde 1993, se ha observado y recogido en diferentes artículos. 

Evidencias

En diferentes guías para la atención del abuso sexual infantil, aparecen como manifestaciones a corto y mediano plazo del abuso sexual infantil en niños y adolescentes la enuresis y encopresis. De hecho, en un estudio de 2014, se vio que la enuresis aumentó en niños con denuncias de abuso sexual en comparación con la población general y normativa de niños. La encopresis también se vio presente pero no se vio mucha diferencia respecto a la población general. 

También, en tiempos de confinamiento por la pandemia en los que se dejó en segundo plano y agravó las situaciones de violencia en el hogar, se habla de conductas regresivas y dificultad para el control de esfínteres cuando ya se había logrado en el pasado, como señales de abuso sexual infantil. 

Pese a toda esta información cabe decir que esta relación con la enuresis y encopresis no tiene por qué darse con el abuso sexual específico. en 2022 se hizo un estudio que obtuvo como resultados que la encopresis era siete veces más alta en niños maltratados y abandonados psicológicamente, mientras que la enuresis se encontraba asociada con el abuso sexual y físico

Conductas regresivas en abuso infantil más allá de la encopresis y enuresis

Es difícil operacionalizar las conductas regresivas de forma estricta ya que va a depender de cada caso personal cómo se van a manifestar, ya que son cambios y retrocesos de niños particulares. Por lo que en muchos casos, lo que ocurren son consecuencias negativas, que llevan a retroceder a los niños. Por ejemplo, en una revisión sistemática de 2022 sobre el sueño y abuso sexual, la mayoría de los estudios (88%) obtuvieron que había una asociación importante entre abuso sexual infantil y el sueño; dificultad para dormir, pesadillas…etc. Esta problemática en un niño se puede traducir en un retroceso a “dormir con mamá” por las pesadillas.

De hecho, las consecuencias respecto al sueño es algo muy frecuente. También pueden darse cambios en la alimentación, problemas en habilidades sociales y cambios conductuales en general que, como consecuencia, producen un retroceso.

¿Para qué hablar de ello?

Como ya he dicho al inicio, las conductas regresivas no tienen por qué implicar un problema, pero sí es recomendable profundizar y observar para, en el caso de que esté ocurriendo una situación de abuso infantil, poder ver las señales e intervenir. 

Es importante hablar e informar sobre temáticas más invisibles de la victimología tanto a personas que no se dedican a la psicología, como a los psicólogos educativos, sanitarios/clínicos y forenses para poder dar una respuesta mucho más rápida y efectiva a situaciones de violencia. En EPERIT hay un esfuerzo constante por estar actualizado, lo que lleva a una mejor calidad de trabajo en los peritajes, supervisiones, contraperitajes y terapia. También se hace formación y prácticas

Si quieres saber más sobre temáticas de victimología y forense, en redes sociales y en el blog siempre estamos activos. 

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación, con formación especializada en violencia de género y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Anderson, B., Thimmesch, I., Aardsma, N., Terrell, M., Carstater, S., y Schober, J. (2014, diciembre). The prevalence of abnormal genital findings, vulvovaginitis, enuresis and encopresis in children who present with allegations of sexual abuse. Journal of Pediatric Urology, 10(6), 1216-1221. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.jpurol.2014.06.011

Dayan, J., Creveuil, C., y Bapt-Cazalets, N. (2022, septiembre). Enuresis and encopresis: Association with child abuse and neglect. L’Encéphale, 48(1), 30-33. https://doi.org/10.1016/j.encep.2022.08.005

Elliott, Andrew J. y Peterson, Linda W. (1993). Abuso sexual materno de hijos varones. Medicina de posgrado, 94(1), 169–180. doi:10.1080/00325481.1993.11945686  

García-Piña, C. A., Loredo-Abdalá, A., y Gómez-Jiménez, M. (2009, marzo-abril). Guía para la atención del abuso sexual infantil. Acta Pediátrica de México, 30(2), 94-103. Redalyc.

Langevin, R., Kenny, S., Kern, A., Kingslandc, E., y Pennestri, M. H. (2022, agosto). Sexual abuse and sleep in children and adolescents: A systematic review. Sleep Medicine Reviews, 64. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2022.101628

Morales, J. (2020). Maltrato infantil: una mirada al interior de la familia en tiempos de confinamiento social. Interamerican Journal of Medicine and Health. Redalyc. https://doi.org/10.31005/iajmh.v4i.177

Rich, M. (2022, March 9). Regresión infantil: qué es y cómo puedes apoyar a tu hija o hijo pequeño. UNICEF. Retrieved September 14, 2023, from https://www.unicef.org/lac/historias/crianza/la-regresion-infantil-que-es-y-como-puedes-apoyar-tu-pequeno
Save the Children. (2020). Módulo 2: Indicadores de violencia sexual contra la infancia. Save the Children. https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2020-09/ManualFormativo_Modulo2.pdf

Qué es la disociación en psicología

Enchufe de una lámpara con forma de corazón que simboliza la conexión con las emociones

La disociación es un fenómeno complejo y curioso en psicología sobre el que se ha investigado mucho. No tiene por qué ser un problema, la disociación puede ser experimentada por cualquiera y no tiene por qué ser patológico, pero puede llegar a serlo, además de que sí se ha visto relacionado con ciertas situaciones características.

La disociación, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5 se define como interrupción o falta de continuidad en la integración de la conciencia, la memoria, la identidad, la percepción, la emoción, la identidad corporal y el comportamiento. Esta definición puede parecer ambigua o extraña para personas no familiarizadas con la psicología o que no han experimentado la disociación. Por ello vamos a profundizar más sobre el tema. 

Disociación y conversión

En la literatura científica se ve relacionado la disociación con la conversión. Según el DSM-5, el trastorno de conversión pertenece a la categoría de trastornos de síntomas somáticos. El fenómeno de la conversión ocurre cuando hay alguna alteración neurológica (motora o sensitiva) que no se explica por pruebas médicas, sino que debe haber una causa psicológica subyacente. Ocurre lo mismo con la somatización; síntomas físicos que no tienen una explicación “médica” sino psicológica”. 

¿Para qué toda esta información? Para entender que hay dos tipos de disociación; disociación psicoforme (es decir disociación más psicológica) y la disociación somatomorfa (más relacionado con la somatización y conversión). La disociación más psicológica se compone por la alteración de la identidad, amnesia, despersonalización y desrealización. Y el otro tipo de disociación se refiere a la alteración de la experiencia más física como analgesia visual, síntomas de dolor o pérdida de conocimiento que no puede explicarse médicamente. La más común y los síntomas más comunes son los síntomas psicológicos. Dicho esto, pasemos a más conceptos. 

Trastornos disociativos

La disociación en la mayoría de los casos es transitoria, pero en ciertos casos puede mantenerse constante respecto a un suceso o una época del pasado y/o genera un malestar importante y afecta a la vida de las personas. En ese caso hablamos de trastorno, porque se ha vuelto algo problemático:

  • Despersonalización: Esto se caracteriza por experiencias de irrealidad, distanciamiento de sí mismo o de ser un observador externo respecto a los pensamientos, sentimientos, el cuerpo, acciones de uno mismo… Es decir, sentirse ajeno a uno mismo, verse a uno mismo como si fuera otra persona, como verse en tercera persona. De nuevo esto puede darse de forma transitoria y no ser problemático o puede considerarse un trastorno y ser más problemático. 
  • Desrealización: Experiencias de irrealidad o distanciamiento respecto al entorno. Lo mismo que la despersonalización pero con el entorno. Personas que han pasado por esto lo reflejan diciendo “Es como que lo veía como si fuera una película, como si no fuera real”, como si la persona estuviera al otro lado de un cristal, distanciada de la realidad. Pese a esto, tanto en despersonalización como desrealización, la persona es consciente de la realidad, o sea la persona “siente como si no fuera real” pero sabe que es real.
  • Amnesia disociativa: Es la incapacidad de recordar información autobiográfica importante, normalmente de naturaleza traumática o estresante. No hay una razón biológica para esa falta de memoria y tampoco se corresponde con el olvido normal. Hay diferentes tipos de amnesia. 
  • Trastorno de identidad disociativo: Es un trastorno muy poco común y es lo que se conoce coloquialmente como “Trastorno de personalidad múltiple”. La alteración de la identidad se vuelve muy significativa llegando a crearse dos o más estados de personalidad bien definidos.  La identidad unitaria se rompe y en la persona conviven dos o más “personalidades” y mientras está presente una, luego hay lapsus de memoria. Se podría entender este trastorno como que seguramente empezó como despersonalización y se fue agravando hasta llegar a fragmentarse del todo la identidad unitaria de la persona. 

¿Por qué ocurre la disociación?

La disociación, somatización y conversión tienen orígenes del psicoanálisis. Esta corriente sugería que los síntomas físicos que no se atribuían a una causa orgánica tenían su origen en emociones y traumas reprimidos. Janet (1886) habló de la disociación como un mecanismo de defensa para afrontar situaciones muy traumáticas. 

Actualmente, las investigaciones muestran que los sucesos traumáticos al inicio causan fuertes sensaciones negativas y dolor que cuando superan cierto umbral, provocan disociación. Y conforme aumenta la intensidad de la disociación, alcanza a la misma vez un umbral y las sensaciones negativas disminuyen. Por lo que la disociación facilita la supervivencia y sí se podría entender como un mecanismo de defensa. 

Como dijo Anabel González, psiquiatra y psicoterapeuta, doctora en Medicina y especialista en Criminología por sus redes sociales, la disociación se puede entender como cuando saltan los plomos. Se produce una sobrecarga y para evitar un incendio y un accidente, saltan los plomos para reiniciar de nuevo sin peligro. La disociación en una situación ocurre de forma similar, cuando una persona se encuentra frente a una situación fuertemente traumática y abrumadora complicada de procesar, se disocia, se separa, “se apaga”. Idealmente esto debe ocurrir temporalmente, para luego volver a reconectar y procesar la situación. 

Sin embargo, aunque el trauma está fuertemente relacionado con la disociación, muchas personas víctimas de situaciones traumáticas no experimentan disociación. Siempre hay diferentes variables que influyen.

Consecuencias de la disociación

La disociación, aunque es un mecanismo de protección e involuntario, también puede producir consecuencias negativas, a medio y a largo plazo. 

Se ha visto que mientras hay disociación, las capacidades cognitivas se ven alteradas, ya que interrumpe el procesamiento de la información, el aprendizaje y la memoria. Por lo que si la disociación es transitoria, el deterioro de éstas será transitorio pero si se persiste, el deterioro cognitivo también.

 La disociación también se ha visto asociada con conductas de violencia autodirigidas, es decir, autolesiones y comportamiento suicida. 

Además, la disociación, ante un fuerte malestar, no permite el funcionamiento de los sistemas que regulan el estrés y las emociones, por lo que resulta incapacitante. La persona en este caso no sabría gestionar las emociones intensas ni distinguir situaciones amenazantes de las seguras. La desconexión con uno mismo en muchos casos genera confusión y agitación.

Por otra parte, los síntomas disociativos afectan a la gravedad de diferentes trastornos. Se ha visto asociado negativamente con:

  • El funcionamiento ejecutivo en el Trastorno Límite de la Personalidad. 
  • El desempeño neurológico en la depresión.
  • El número de atracones en trastornos alimentarios.
  • La alexitimia en trastornos de pánico.
  • La ansiedad y depresión en el TOC. 
  • El estrés crónico agudo. 
  • Procesos fisiológicos como el sueño. 

Además, también afecta a los resultados terapéuticos. La disociación se ha visto relacionada con la falta de respuesta en los tratamientos psicológicos del TEPT, TOC y Trastornos de pánico. Esto posiblemente se deba a la desconexión que hay con las emociones y los pensamientos que impiden procesar debidamente la información en terapia. 

Disociación y ámbito forense

En el ámbito forense una demanda habitual por parte del juez al perito es que se evalúe la credibilidad de testimonio de la víctima, o también secuelas. Puede ocurrir que al acudir a la entrevista, la víctima no muestre el comportamiento “habitual” o “prototípico” de una víctima. Por ejemplo, que cuente lo ocurrido con indiferencia, incluso riéndose o de forma extraña. También puede ser que no se acuerde o que muestre mucha confusión al respecto. 

Esta situación puede hacer creer al juez, abogados e incluso al propio perito de que está mintiendo, pero cabe la posibilidad de que la víctima esté disociada. Por lo que es necesario que el perito tenga una gran formación y amplios conocimientos sobre disociación, TEPT, TEPT complejo.. etc, para evaluar el estado psicológico de la víctima. Porque posiblemente esa persona sí está contando la verdad, pero está siendo cuestionada sin fundamento debido a la incompetencia de los profesionales. 

EPERIT

La disociación es un tema complejo y amplio y toda esta información no es toda la que se tiene. Los profesionales de EPERIT están formados en psicología forense y victimología, además de en trauma. De hecho, en la academia de EPERIT, hay un curso de acceso restringido a estudiantes de psicología y profesionales sobre el TEPT complejo. También hay más cursos de temática forense de acceso libre. El equipo EPERIT está conformado por profesionales muy formados en victimología y psicología jurídica y forense y que además de la formación, hacen peritajes, supervisiones, contrainformes y terapia. Podemos ayudarte.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

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Anderson, K., Hillman, S., Zhong, W., y Cross, R. (2023, septiembre). Exploring looked-after adolescents’ reports of their dissociative experiences. European Journal of Trauma and Dissociation, 7(3). Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.ejtd.2023.100334 

Danböck, S. K., Franke, L. K., Miedl, S. F., Liedlgruber, M., Bürkner, P. C., y Wilhelm, F. H. (2023, mayo). Experimental induction of peritraumatic dissociation: The role of negative affect and pain and their psychophysiological and neural correlates. Behaviour Research and Therapy, 164. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.brat.2023.104289

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Lyssenko, L., Schmahl, C., Bockhacker, L., Vonderlin, R., Bohus, M., y Kleindienst, N. (2017, septiembre). Dissociation in Psychiatric Disorders: A Meta-Analysis of Studies Using the Dissociative Experiences Scale. The American journal of psychiatry, 175(1), 37-46. Pubmed. 10.1176/appi.ajp.2017.17010025 

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Inmovilidad tónica

Mujer intenta salir de su situación metáfora

Hay diferentes factores que influyen en el desarrollo de trauma y del trastorno por estrés postraumático. Uno de esos factores son las reacciones defensivas. De hecho, en animales hay mucha literatura científica sobre todo el proceso defensivo que incluye diferentes acciones, la inmovilidad tónica es una de las reacciones defensivas. Sin embargo, el estudio de las reacciones defensivas ante eventos traumáticos en humanos no es muy amplio.

¿Qué es la inmovilidad tónica?

La inmovilidad tónica es una respuesta de defensa que se ve en todas las especies. Es una respuesta adaptativa e involuntaria que se basa en una fuerte inhibición motora aunque reversible con rigidez muscular, vocalización suprimida, temblores y momentos con cierre de ojos de forma intermitente. También se caracteriza por la analgesia (desaparición del dolor) pero con la conciencia del entorno intacta.

Se diferencia de la congelación en que en la congelación, ocurre al principio del peligro, el animal está vigilante y receptivo, preparándose para la acción. En cambio, en la inmovilidad tónica ocurre cuando no hay ninguna otra opción, no hay respuesta al estímulo y se observa flexibilidad cérea (síntoma de la catatonia, los miembros del cuerpo se mantienen en posturas forzadas) y analgesia como se ha dicho anteriormente.

¿Cuándo ocurre?

Ante una situación de peligro con un depredador, si es posible escapar, el animal huirá. Pero si el depredador se acerca, se pasa al ataque defensivo. En cambio, cuando no hay ruta de escape y el depredador está muy cerca la mejor opción es la inmovilidad tónica.

Es por ello que la inmovilidad tónica aparece ante situaciones de miedo extremo que se perciben como inevitables y donde ya no hay más opciones de defensa. 

De hecho, tanto en vertebrados como en invertebrados, en interacciones de presa y depredador la inmovilidad tónica ayuda a la supervivencia porque el depredador pierde el interés. Y también ayuda a reducir la violencia continúa.

Inmovilidad tónica en humanos.

A finales de la década de los 70 se habló por primera vez de que la parálisis y supresión de la vocalización que transmitían las víctimas de agresiones sexuales eran inmovilidad tónica en humanos. Datos no muy actualizados muestran que la prevalencia de inmovilidad tónica en víctimas de agresiones sexuales se encuentra entre un 37-52%. Es un síntoma frecuente en agresiones sexuales pero actualmente se ha encontrado que no sólo ocurre en esas agresiones sino también en otras formas de violencia interpersonal.

Inmovilidad tónica y estrés postraumático

Los elementos peritraumáticos son los eventos que pasan antes, durante o después de un acontecimiento traumático y que influyen en el procesamiento del trauma, en el desarrollo de TEPT y en la recuperación. De hecho, la inmovilidad tónica es un factor peritraumático que influye fuertemente en el desarrollo del estrés postraumático.

Además, la inmovilidad tónica se ha visto asociada con el abuso sexual infantil y a la misma vez con la gravedad del trastorno de estrés postraumático desarrollado. De igual forma, también se ha visto asociado con la violencia en la pareja.

Además, no sólo influye en el desarrollo del TEPT sino en la recuperación de éste, es un elemento importante a tener en cuenta en la terapia.

Evidencia neurológica en humanos.

¿Realmente está demostrado neurológicamente que la inmovilidad tónica ocurre en humanos de igual forma que ocurre en animales o todo lo dicho son teorías sin fundamento? La percepción de amenaza inminente y el terror en algunos casos bloquea los circuitos neuronales corticales para el control de la acción, lo que conduce a la inmovilidad tónica, una inmovilidad involuntaria. Esto se ha conseguido demostrar este mismo año y es la evidencia clave para rechazar el mito en las violaciones de que si una mujer no lucha, no grita, no se opone y “no hay violencia” es que no ha habido agresión y realmente ha consentido.

Responsabilidad profesional

 La inmovilidad tónica genera una culpabilidad posterior en la víctima sobre por qué no luchó que afecta a su recuperación, la cual se ve agravada si además, su testimonio es cuestionado sin fundamento, por no haberse “defendido”. Todos aquellos profesionales que trabajen de manera cercana con víctimas de situaciones traumáticas tienen la responsabilidad de estar muy formados y también actualizados para poder ejercer de forma ética y adecuada. 

En EPERIT hay un esfuerzo por formarse de forma continua y estar actualizados. Eso permite dar el mejor servicio posible a aquellas personas que por desgracia se encuentran en situaciones complicadas y de victimización. De hecho, en EPERIT se realizan informes periciales, contrainformes, supervisiones periciales, terapia, formaciones y prácticas formativas por parte de profesionales con vocación y mucha formación.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Bibliografía

Bøgelund Dokkedahl, S., Louison Vang, M., & Elkit, A. (2022, noviembre). Does tonic immobility mediate the effects of psychological violence on PTSD and complex PTSD? European Journal of Trauma and Dissociation, 6(4). Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.ejtd.2022.100297 

Carli, G., & Farabollini, F. (2022). Tonic immobility as a survival, adaptative response and as a recovery mechanism. Progress in brain research, 271(1), 305-329. PubMed. 10.1016/bs.pbr.2022.02.012 

Coimbra, B. M., Hoeboer, C. M., van Zuidenc, M., Williamson, R. E., D’Elia, A. T., Feijó Mello, A., Feijó Mello, M., & Off, M. (2023, junio). The relationship between tonic immobility and the development, severity, and course of posttraumatic stress disorder: Systematic and meta-analytic literature review. Journal of Anxiety Disordes, 97. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.janxdis.2023.102730 

de Kleine, R. A., Hagenaars, M. A., & van Minnen, A. (2018, diciembre). Tonic immobility during re-experiencing the traumatic event in posttraumatic stress disorder. Psychiatry Research, 270, 1105-1109. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2018.06.051 

Dhawan, E., & Haggard, P. (2023, mayo). Neuroscience evidence counters a rape myth. Nature human behaviour, 7, 835-838. https://doi.org/10.1038/s41562-023-01598-6 

Hagenaars, M. A., & Hagenaars, J. A.P. (2020, marzo). Tonic immobility predicts poorer recovery from posttraumatic stress disorder. Journal of Affective Disorders, 264, 365-369. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.jad.2019.11.027 

Volchan, E., Rocha-Rego, V., Bastos, A. F., Oliveira, J. M., Franklin, C., Gleiser, S., Berger, W., Souza, G. G.L., Oliveira, L., David, I. A., Erthal, F. S., Pereira, M. G., & Figueira, I. (2017, mayo). Immobility reactions under threat: A contribution to human defensive cascade and PTSD. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 76, 29-38. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2017.01.025 

Curso de violencia de género

Poster con toda la información del curso de violencia de género

La violencia de género por desgracia es un fenómeno aún vigente alrededor del mundo. De hecho, este tipo de violencia es muy compleja y no se sabe lo suficiente sobre ello. Por lo que si te interesa el tema y quieres formarte, desde EPERIT se ofrece un curso de violencia de género: Evaluación e intervención psicológica en casos de violencia de género. Quédate para saber los detalles.

Horario del curso en violencia de género

El curso se hará de forma remota los días 15 y 22 de septiembre desde las 15:30 hasta las 20:30h. Se grabará y se podrá ver en diferido durante una semana. 

Profesorado

El curso lo impartirán tres grandes profesionales:

En primer lugar, Laura F. Asensi. Es psicóloga forense con una amplia experiencia, es profesora en la Universidad de Alicante y directora de Psicojurix. Además, es perito de oficio y privado y autora de diversas publicaciones sobre psicología jurídica y forense en violencia de género. 

En segundo lugar, Elena Flores. Es psicóloga forense, perito de oficio y privado y directora d’EPERIT. Además es investigadora predoctoral en la Universidad Miguel Hernández, tutora de prácticas y es psicóloga sanitaria especializada en victimología desde el modelo traumatogénico. 

Por último, Silvia P. Aguilar. Es psicóloga forense, perito privado y de oficio y tutora de prácticas. También es miembro de la sección de psicología jurídica del Colegio Oficial de Psicólogos y es coordinadora de programas reeducativos para penados por violencia de género. 

Contenido del curso de violencia de género

  • Conceptualizando la violencia de género. 
  • Evaluación psicológica clínico-forense.
  • Intervención con mujeres víctimas de VioGén. 
  • VioGén en adolescencia, adultez y tercera edad. 
  • Consecuencias de la violencia de género. 
  • Evaluación pericial del daño psíquico. 
  • Protocolos psicológicos forenses válidos para la evaluación de la VioGén. 
  • Pruebas psicométricas con mayor validez y fiabilidad en evaluación clínica y forense. 
  • Análisis de casos prácticos. 

Acceso e inscripción

El precio del curso es de 83 euros y son 15 horas de formación certificada en Violencia de Género. Por otra parte, al curso pueden acceder profesionales y estudiantes. Por último, para inscribirse se debe ir a al perfil de EPERIT, Laura Asensi o Silvia. Aunque por ahora hay 150 plazas para el curso, cabe la posibilidad de ampliar unas pocas si así es necesario. 

Además, en EPERIT hay más cursos certificados sobre diferentes temáticas con precios asequibles, si te interesa saber más pincha aquí. Por otra parte, también se ofrecen programas de prácticas formativas para estudiantes, que permiten conocer de primera mano cómo es trabajar en el contexto forense.

Editora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación responsable de comunicación científica en EPERIT.

Técnicas y frases en maltrato psicológico

Mujer sufriendo tapándose la boca con las manos delante de un cristal roto

El maltrato psicológico es un tipo de violencia que hace daño a la autoestima de las personas que lo sufren y afecta negativamente, generando muchas consecuencias tanto a corto plazo como a largo plazo. Por desgracia, actualmente está muy normalizado este tipo de violencia ya que muchas veces se piensa que el único maltrato es el físico. Por eso es importante conocer diferentes estrategias o frases que están muy relacionadas con el maltrato psicológico. 

Estrategias y frases de maltrato psicológico

  • Degradación: La persona trata de disminuir tu valor como persona. Ejemplos de estos puede ser tratarte como inferior, insultar, tratarte como inútil, ridiculizar o humillar, en resumen, hacerte sentir que eres menos de lo que realmente eres. 
  • Estrategias defensivas: La persona no asume su responsabilidad y tras hacer algo incorrecto/violento, lo minimiza o te responsabiliza a ti, aún incluso cuando pida disculpas, como por ejemplo con la frase: “Lo siento pero es que tu sabes ya como soy y tú aún así…” Es una frase en maltrato psicológico muy típica ya que aunque ilustra “unas disculpas” realmente está responsabilizando a la otra persona de su comportamiento, cuando realmente debería decir algo así: “Lo siento, ha estado mal cómo me he comportado, no debería haber reaccionado así”.
  • Sobrecarga de responsabilidad: Puede ocurrir en relaciones de pareja, o bien de padres a hijos o en diversas situaciones que una persona exija que otra persona se haga cargo por completo de más cosas de las que debería, como responsabilidades compartidas, o problemas que no le corresponden o que no los puede solucionar una persona solo. 
  • Distorsión de la realidad subjetiva: Se trata de distorsionar la percepción de la otra persona sobre la realidad, su juicio o incluso su memoria. Se hace tergiversando conversaciones, mentir, negar obviedades…etc. Por ejemplo: “Estás loca, estás paranoica, yo nunca dije eso, eso no pasó así, ¿En serio me estás diciendo eso?, no sé en qué mundo vives…” Estas frases en maltrato psicológico también son muy típicas. Puede tener diferentes apariencias pero el resultado es hacer dudar por completo y genera una confusión a la persona sobre diferentes aspectos que no debería dudar o son obvios. 
  • Privación: Implica disminuir la posibilidad de cumplir las necesidades básicas. Estas no son solo la alimentación o la seguridad, sino necesidades personales, sociales y laborales. Las personas somos seres sociales que necesitamos relacionarnos con personas y eso es una necesidad básica. Ejemplos de esto puede ser: Restringir las salidas, prohibir relaciones, retener en el hogar, no permitir acceso a cuentas bancarias…
  • Intimidación: Esto consiste en causar miedo, terror. Esto puede crearse a través de maltrato físico o sexual (cuando hay maltrato físico y sexual también hay psicológico) pero no solo se infunde miedo a través de lo físico, también a través de amenazas, gestos, miradas, gritos…etc. 
  • Cosificación: Esto ocurre en mujeres, y se basa en convertir a la mujer en un objeto, en una “cosa”. Básicamente es deshumanizar ya que implica una percepción de la mujer sin necesidades, sin deseos, sin capacidad para elegir. Esto es muy peligroso y aunque dicho así suena obvio, las manifestaciones de esto no son siempre tan obvias. Por ejemplo, en una relación de pareja en la que ocurre esto, tomar las decisiones de forma unilateral, ignorar lo que la mujer quiere puede ser cosificación, ya que no se percibe sus deseos o su capacidad para elegir. 

Castigos en la familia

En el contexto familiar, muchas veces está el debate de los castigos. Ya está muy comprobado que el castigo físico no es beneficioso a largo plazo ¿Pero y el resto de castigos? Es un tema amplio y controvertido, para que funcione tiene que cumplir ciertas características como que siga un programa planificado, que sea proporcionado a la conducta que se dirige el castigo y que ambas personas, la castigada como la que castiga, sepan cuál conducta es la que se pretenda cambiar…etc. La cuestión es que un castigo fruto de un momento de rabia y frustración es abuso y puede considerarse maltrato psicológico. El castigo no debería ser una forma de desahogarse, sino una opción muy planificada para cambiar ciertas conductas perjudiciales. 

Opciones para salir del maltrato psicológico

El maltrato psicológico puede ocurrir en el contexto de una relación, en familia, en el trabajo…etc. Y aunque he hablado sobre diferentes estrategias de maltrato, éstas se van a adaptar a cada contexto. Si estás pasando por una situación complicada, te recomendamos sin duda acudir a terapia, En EPERIT hacemos terapia a personas que han pasado por situaciones duras, aquí hay más información sobre ello. Pero si además se plantea la posibilidad de denunciar y de atravesar un proceso judicial, te contamos que mediante un informe forense se puede demostrar judicialmente el maltrato psicológico, en EPERIT también nos dedicamos a ello, si quieres saber más sobre ello pincha aquí. Nadie debería pasar por una situación de maltrato y el maltrato psicológico no es menos grave que el físico.

Bibliografía

Domjan, M. (2010). Principios de aprendizaje y conducta (6th ed.). WADSWORTH Cengage Learning. Capítulo 10.

Gámez-Guadix, M., Carrobles, J. A., Almendros, C., & Fernández-Alcaraz, C. (2010). Physical punishment and long term consequences: the moderating role of parental context. Procedia – Social and Behavioral Sciences, 5, 2093-2097. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.sbspro.2010.07.419

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Vera Sánchez, L. J., & Alay Giler, A. (2021, abril). El maltrato en la familia como factor de riesgo de conducta antisocial en adolescentes. Revista de Ciencias Humanísticas y Sociales, 6(1). Scielo. https://doi.org/10.5281/zenodo.5512717

Wilson, R. F., Afifi, T. O., Yuan, K., Lyons, B. H., Fortson, B. L., Oliver, C., Watson, A., & Self-Brown, S. (2023, enero). Child abuse-related homicides precipitated by caregiver use of harsh physical punishment. Child Abuse & Neglect, 135. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2022.105953

Curso de Intervención Psicológica en víctimas de Violencia de Género AEPSIS. Tema 1: Introducción a la violencia de género. 

Autora: Celia Gavilán Puche, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.