No todos los procesos judiciales requieren una evaluación forense, pero cuando sí la necesitas, contar con un equipo profesional especializado puede ser determinante. Estas evaluaciones pueden servir como prueba en juicios de custodia, violencia, daño psicológico, credibilidad o capacidad.
Aquí te comparto cinco señales claras de que ha llegado el momento de dar ese paso.
1. Has denunciado violencia y tu palabra está siendo cuestionada
Si sientes que nadie te cree, que tu testimonio está siendo minimizado o que te están culpando, una evaluación forense puede ayudarte a acreditar el impacto psicológico del maltrato.
2. Estás en un proceso de custodia con conflictos graves
Cuando hay disputas intensas por la guarda y custodia, una evaluación forense puede valorar la idoneidad parental, el vínculo con los hijos y los posibles riesgos.
3. Te han hecho un informe psicológico que no refleja tu realidad
Si otro profesional ha emitido un informe que sientes injusto, sesgado o incorrecto, puedes solicitar un contrainforme psicológico técnico y objetivo.
4. Has vivido una experiencia médica o judicial que te dejó emocionalmente rota
Cuando hay trauma vinculado a negligencia médica, violencia obstétrica o exposición institucional, una evaluación puede ayudarte a nombrar el daño y defender tus derechos.
5. Tu abogado o abogada te ha sugerido una prueba pericial pero no sabes por dónde empezar
Este es el mejor momento para contactar con una psicóloga forense. No todas las evaluaciones valen lo mismo ante un juez. Busca profesionalidad, especialización y ética.
Si te has sentido reflejada en una o más de estas situaciones, es hora de actuar.
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