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Peritaje psicológico guardia y custodia

Un peritaje psicológico de guardia y custodia se lleva a cabo en el ámbito del derecho de familia. Actualmente es muy común que se pidan estos peritajes. Por ello, a continuación te hablamos de qué es un peritaje psicológico forense, qué es la guardia y custodia y sobre el proceso de evaluación en estos casos. 

¿Qué es un peritaje psicológico forense?

Un peritaje psicológico forense es un proceso de evaluación psicológica que se lleva a cabo en el ámbito judicial. De esta evaluación se obtiene un informe pericial, que, si está realizado correctamente, sirve como prueba jurídica y científica. Si quieres saber más sobre esto, pincha aquí.

Además, los peritajes psicológicos pueden llevarse a cabo en multitud de situaciones. Por ejemplo, en el derecho penal, se suelen pedir peritajes para determinar daño psicológico, imputabilidad, credibilidad del testimonio, etc. Se pueden realizar peritajes psicológicos por ejemplo en casos de acoso laboral (si quieres saber más pincha aquí) o en casos de acoso escolar (si quieres saber más pincha aquí). 

Hecha esta introducción, vamos a hablar de lo que nos concierne en este artículo: El peritaje psicológico de guardia y custodia. 

Peritaje psicológico guardia y custodia

La guardia y custodia se define como el derecho a cuidar y asistir a los hijos. Esta puede ser compartida, pueden tenerla alguno de los progenitores, o que la tenga otra persona. 

En los peritajes psicológicos de guardia y custodia, el objetivo fundamental es conseguir el bienestar de los menores, es decir, en todo momento se ha de pensar en el interés del menor. Esto es superior a cualquier cosa, y siempre se hará lo mejor para ellos. 

¿Qué cosas evalúa el psicólogo forense para decidir (y recomendar al juez) qué tipo de guardia y custodia es mejor para el menor?

De forma general, lo que se busca evaluar son las competencias parentales. Sin embargo, siendo más específicos, podemos decir que se evalúan multitud de cosas en un peritaje psicológico de guardia y custodia:

  • Rasgos de personalidad que pueden afectar al cuidado de los hijos, como la adaptación al cambio, impulsividad, tolerancia a la frustración, etc. También se puede detectar trastornos psicológicos. 
  • El estilo educativo y de crianza, es decir, cómo cada progenitor educa a sus hijos. También es importante ver si hay muchas diferencias en el estilo de crianza entre ambos progenitores. 
  • Las habilidades comunicativas entre los progenitores, y también con sus hijos. 
  • Adaptación de los hijos a la situación de divorcio y a todos los cambios que conlleva, para poder hacernos una idea del nivel de bienestar que tiene el menor. 
  • La dinámica familiar, es decir, el grado de conflictividad entre los progenitores y también hasta qué punto eso está influyendo (o podría influir) en el bienestar del menor. 
  • Contexto socioambiental, es decir, aspectos que no son psicológicos, como por ejemplo, dónde va a vivir cada progenitor y a qué distancia está del centro educativo del menor, la disponibilidad horaria que tendría cada progenitor para el cuidado, recursos económicos, etc. Estos aspectos son importantes a la hora de recomendar un tipo de custodia u otro. 

Pero, ¿Y cómo es el proceso de evaluación? Te lo contamos a continuación. 

En principio, en un peritaje psicológico de guardia y custodia, ha de evaluarse todo el núcleo familiar, y por lo tanto, a ambos progenitores. No obstante, se puede dar el caso de que uno de los dos no quiera someterse a evaluación.

 En esa situación, la evaluación seguiría su curso, evaluando sólo al otro progenitor, aunque sin llegar a poder determinar con certeza qué custodia es mejor, sólo se hablaría de las competencias parentales del progenitor evaluado. Además de evaluar a los progenitores y los familiares que sean necesarios en cada caso, también se ha de evaluar al menor siempre que sea posible. 

Todas las personas evaluadas serán entrevistadas y tendrán que contestar una serie de test. Además, el psicólogo también evaluará las competencias de los progenitores a través de la observación. Juntando lo encontrado en la entrevista, en los tests y en la observación, el psicólogo habrá de llegar a una conclusión. 

Finalmente, el/la psicólogo/a redactará el informe, en el reflejará todo el proceso de evaluación, y será entregado a quien le ha pedido que lo haga (juez/a, abogado/a, etc).

Conclusión

Pasar por un proceso de divorcio es algo muy complicado y en muchas ocasiones los progenitores no llegan a un acuerdo en cuanto a la custodia.

 Los psicólogos forenses pueden ayudar en esta situación siempre desde una actuación profesional y científica, evaluando multitud de cosas y recomendando una opción al juez, que es la persona que finalmente decide. 

Los psicólogos forenses en estos casos, siempre han de actuar buscando lo mejor para los menores, que son aquellos que, con demasiada frecuencia, sufren las consecuencias del divorcio. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y atención victimológica online. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas en nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.