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Psicopatía y amor

Psicopatía y amor

La psicopatía siempre ha sido un tema que ha llamado la atención de la gente. Y, aunque siempre lo hemos asociado a personas violentas destacadas (como asesinos en serie), la realidad es que simplemente es un rasgo de personalidad más. De esa forma, la población “normal” también puede ser en cierta parte psicópata. En este artículo vamos a hablar sobre la combinación de la psicopatía y amor, es decir: ¿Las relaciones amorosas con psicópatas son viables? ¿Funcionan?

Psicopatía y amor: ¿Qué dicen los estudios?

Antes de pasar a hablar sobre la relación entre psicopatía y amor, vamos a establecer cómo se entiende y se ha evaluado el amor en los estudios que se van a mencionar. Se han basado en la teoría triangular del amor de Sternberg, en el que se plantea que son tres los elementos que conforman una relación: intimidad, pasión y compromiso

Dicho esto, se ha encontrado que a cuanto mayor rasgo de psicopatía subclínica (esto es una psicopatía que no llega a ser algo totalmente “patológico”), menor es la intimidad y el compromiso sobre todo, y en menor medida, también pasión (Guerrero-Molina et al., 2023). 

Sin embargo, no es tan fácil como parece ya que, dentro de la psicopatía hay diversos rasgos, hay tipologías de psicopatía, etc. Entonces ¿Qué rasgos o qué tipo de psicopatía se relaciona más con malas relaciones amorosas? 

En el estudio de Mejia et al., 2019 vieron que la psicopatía también estaba relacionada con los tres elementos del amor (intimidad, pasión y compromiso). Sin embargo, en este estudio se conceptualizó la psicopatía como tres rasgos conjuntos que forman parte de ella: audacia (confianza en uno mismo, tolerancia a la incertidumbre), mezquindad (poca empatía, explotar a los demás) y desinhibición (dificultad para controlar los impulsos).  

Teniendo en cuenta estos rasgos, el único rasgo que se vio relacionado en este estudio de forma consistente con los elementos del amor fue la mezquindad. Es decir, a mayor mezquindad, menor intimidad, pasión y compromiso. 

Relacionado con esto, en otro estudio se observó que la parte emocional de la psicopatía, es decir, rasgos insensibles (falta de remordimientos/culpa, falta de empatía y prosocialidad, etc), estaban relacionados con las agresiones físicas a la pareja, un forma de relacionarse caracterizado por la dominación y una menor satisfacción con la relación (Golmaryami et al., 2021). 

Ahora, vamos a pasar a otra conceptualización de la psicopatía que también ha sido usada en algún que otro estudio: Psicopatía primaria y secundaria

Hablamos de psicopatía primaria cuando hablamos de un déficit afectivo (falta de empatía, que es lo que caracteriza a la psicopatía), con un origen genético. Sin embargo, en la psicopatía secundaria este déficit afectivo viene dado por experiencias adversas que la persona ha sufrido principalmente en la infancia (Luján Martínez et al., 2023). 

Entonces si en ambos casos hay un déficit afectivo ¿Qué diferencias hay? Pues en la psicopatía secundaria hay menores rasgos de psicopatía (dentro de que está presente el rasgo central de la psicopatía, que es la falta de empatía) y sobre todo se destaca que tienen altos niveles de ansiedad. Es decir, en la psicopatía primaria las personas no tienen ansiedad por lo que socialmente pueden funcionar muy bien, mientras que en la psicopatía secundaria, debido a estos niveles de ansiedad, suelen tener peor comportamiento (Luján Martínez et al., 2023; Skeem et al., 2007) . Además, muestran rasgos parecidos al trastorno límite de la personalidad, en contra de lo que ocurre en la psicopatía primaria (Skeem et al., 2007). 

Dicho esto, en un estudio se vio que los rasgos de la psicopatía secundaria, tenían relación con una peor calidad en la relación, entre otras cosas, pero no los primarios (Unrau y Morry, 2019)

Ahora vamos a hablar de otro aspecto que está presente en las relaciones románticas: la infidelidad ¿Hay relación entre psicopatía e infidelidad?

Psicopatía y amor: ¿Infidelidad?

Efectivamente parece haber una relación entre psicopatía e infidelidad de manera que a más psicopatía mayores tendencias a la infidelidad. Además, no solo la infidelidad física, sino también la emocional y la malévola (aquella infidelidad que se hace para hacer daño a tu pareja) (March et al., 2023). De esa forma, la psicopatía tiene relación con actitudes “a favor” de la infidelidad y también con comportamientos infieles (Sevi et al., 2020).

Además, parece ser que la relación entre psicopatía e infidelidad está mediada parcialmente por la justificación moral de los actos de infidelidad (Lisman y Holman, 2023). Es decir, que parece que aquellas personas con rasgos psicopáticos podrían justificar en mayor o menor medida la infidelidad. 

Para finalizar con este apartado, vamos a hablar de un último estudio curioso. Es un estudio sobre Tinder, sobre aquellos usuarios que no están solteros pero que usan Tinder. Uno de sus resultados fue que aquellos usuarios de Tinder que no estaban solteros (es decir que tienen pareja), puntuaban más alto en psicopatía que aquellas personas con pareja que no tenían Tinder (Timmermans et al., 2018)

Conclusión

Parece ser que aquellas personas que tienen ciertos rasgos psicopáticos tienen menos probabilidad de que sus relaciones funcionen, ya sea por la falta de intimidad y compromiso, o por tendencias hacia la infidelidad. 

Aún así, la psicopatía es un concepto que está formado por varios aspectos y puede ser que no todos de estos aspectos estén relacionados con el fracaso en las relaciones románticas. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Golmaryami, F. N., Vaughan, E. P., y Frick, P. J. (2021). Callous-unemotional traits and romantic relationships. Personality and Individual Differences, 168, 1-6. Scopus. 10.1016/j.paid.2020.110408

Guerrero-Molina, M., Barbosa-Torres, C., y Moreno-Manso, J. M. (2023). Subclinical psychopathy and styles of intimate relationships. Behavioral Psychology Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 31(1), 77-91. Web of Science. https://doi.org/10.51668/bp.8323105n

Lisman, C. G., y Holman, A. C. (2023). Dark, dissatisfied and disengaged: Propensity towards marital infidelity, the dark triad, marital satisfaction and the mediating role of moral disengagement. Psihologija, 56(2), 163-177. https://doi.org/10.2298/PSI220410003L

Luján Martínez, A., Alvárez López, J. A., Pérez López, M. L., y Ostrosky Shejet, F. (2023). Aspectos distintivos de los rasgos de psicopatía primaria y secundaria: revisión actualizada. Edupsykhé. Revista de Psicología y Educación, 20(1), 5-21. https://doi.org/10.57087/edupsykhe.v20i1.4531

March, E., Antunovic, J., Poll, A., Dye, J., y Van Doorn, G. (2023). High (in)fidelity: gender, the Dark Tetrad and infidelity. Sexual and Relationship Therapy, 1-18. https://doi.org/10.1080/14681994.2023.2220279

Mejia, C. Y., Donahue, J. J., y Farley, S. D. (2019). Mean, uncommitted, and aggressive: Divergent associations between triarchic psychopathy, elements of love, and caustic relationship behaviors. Journal of Social and Personal Relationships, 37(4), 1193-1215. Web of Science. 10.1177/0265407519890414

Sevi, B., Urganci, B., y Sakman, E. (2020). Who cheats? An examination of light and dark personality traits as predictors of infidelity. Personality and Individual Differences, 164, 1-6. Scopus. 10.1016/j.paid.2020.110126

Skeem, J., Kerr, M., Johansson, P., Andershed, H., y Louden, J. E. (2007). Two Subtypes of Psychopathic Violent Offenders That Parallel Primary and Secondary Variants. Journal of Abnormal Psychology, 116(2), 395-409. 10.1037/0021-843X.116.2.395

Timmermans, E., De Caluwé, E., y Alexopoulos, C. (2018). Why are you cheating on tinder? Exploring users’ motives and (dark) personality traits. Computers in Human Behavior, 89, 129-139. Web of Science. https://doi.org/10.1016/j.chb.2018.07.040

Unrau, A. M., & Morry, M. M. (2019). The subclinical psychopath in love: Mediating effects of attachment styles. Journal of Social and Personal Relationships, 36(2), 421-449. Scopus. 10.1177/0265407517734068

Formación online de victimología

Formación online de victimología

¿Quieres formarte en victimología? Desde EPERIT traemos la segunda edición de las Jornadas Virtual de Victimología. En la edición pasada la temática fue en violencia de género, mientras que este año, la formación es acerca de la victimización en la infancia. Si te interesa esta formación online de victimología, a continuación te contamos más detalles. 

Aspectos importantes

Esta formación online de victimología con plazas limitadas se llevará a cabo los días 12 y 13 de abril y son 15 horas de formación certificadas. 

En estas jornadas virtuales, habrán once ponencias, a continuación te dejamos la imagen con el horario. 

En el caso de que no puedas conectarte en directo a las jornadas, tendrás un mes para verlas en diferido

Formación online de victimología: Ponencias

Como ya hemos mencionado, en esta formación online de victimología habrá once ponencias. Como se puede observar en la foto del programa estas jornadas se van a abarcar desde muchas perspectivas y abarcando la victimización de forma integral. 

Vamos a tener ponencias respecto a la prevención del abuso sexual, de la victimización secundaria, así como el papel de las tecnologías, relación entre victimización y autismo, bullying, pornografía,Modelo Barnahus etc. 

En estas ponencias van a participar grandes profesionales que, si queréis saber más acerca de ellos, a continuación os dejamos breve información sobre cada uno de ellos. 

Cabe destacar que contamos con el grupo de referencia en España de Investigación en Victimización Infantil de la Universidad de Barcelona, el grupo GReVIA. 

EPERIT House

Algo característico de esta formación de victimología online, es que tienes preferencia y descuento si formas parte de EPERIT HOUSE.

EPERIT HOUSE, es la comunidad virtual de EPERIT, donde, si te suscribes, puedes acceder a diverso contenido útil, actualizado y necesario para los profesionales de la psicología jurídica y forense. Hay 3 suscripciones, una de las cuáles es gratuita, y las otras dos son de pago. Clicando aquí accedes a toda la información respecto al origen de nuestra comunidad y el contenido al que se accede desde cada tipo de suscripción.

La cuestión es que si estás suscrito a la suscripción de “Especialidad”, que es la máxima suscripción, tienes preferencia, en el caso de que quieras inscribirte en las jornadas, frente a otras personas que no están suscritas. Además, si ya llevas suscrito/a tres meses, tienes un descuento del 10% en el precio de las Jornadas. 

Formación online de victimología: Últimos detalles.

El precio de estas jornadas de formación es de 43 euros. Si estás interesado/a en inscribirte, clicando aquí, puedes acceder directamente al formulario de inscripción.

Cabe mencionar que tras la inscripción, no hay una confirmación automatizada. Por ello, si queréis aseguraros de la confirmación podéis contactar a info@eperit.es 

Además, el enlace para conectarse a las jornadas virtuales se enviará el día de antes al 12 de abril. Una vez terminadas las jornadas, se enviarán los diplomas en las próximas dos semanas.

Importancia de la formación en victimización de la infancia.

Actualmente es de suma importancia en el ámbito de la psicología jurídica, forense y victimología, estar formado en la victimización de la infancia por varias razones. Algunas de estas razones son:

  • Las nuevas leyes de infancia darán valor a la formación específica en prevención de las violencias en la infancia. 
  • Los tratamientos sanitarios psicológicos cada vez demandan más psicólogas/os informadas en violencia de la infancia. 
  • La prevención de la violencia por la pornografía es prioridad del estado actualmente. 
  • La intervención con las casas Barnahus son el futuro. 

Si tienes interés en formarte en victimización en la infancia está es una oportunidad para escuchar y aprender sobre conocimiento actualizado de la mano de grandes profesionales. ¡Estamos a tu disposición si necesitas saber algo más!

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Ley “Solo Sí es Sí” y presunción de inocencia

Ley "Solo Sí es Sí" y presunción de inocencia

La ley Orgánica 10/2022, también llamada la Ley “solo Sí es Sí” causó revuelo por varias razones, mucha gente ha hablado de esta ley. Algo que se suele decir, es que vulnera el derecho a la presunción de inocencia, ya que con que sólo las supuestas víctimas digan que no han consentido, el acusado entra a la cárcel. ¿Es esto verdad? A continuación lo analizamos, la Ley “Solo Sí es Sí” y la presunción de inocencia.

Definición de consentimiento: Fuera del ámbito jurídico

El consentimiento, de forma demasiado simple, se puede definir como el hecho que ocurre cuando dos o más personas están de acuerdo en llevar a cabo una práctica sexual de cierto modo y en cierto momento. Cuando se fuerza a una persona para llevarla a cabo no hay consentimiento. (Pérez Hernández, 2016)

Esta es la definición básica que le falta información, ya que la realidad no es tan simple. Por ello, a continuación damos más características esenciales para que se dé el consentimiento. Si no están presentes, no hay un consentimiento real (Planned Parenthood). 

  • Se tiene que estar activamente de acuerdo con esa práctica. La persona ha mostrado que claramente quiere realizar esa actividad. No se ha limitado a aceptar pasivamente lo que se le ha ofrecido.
  • Hay libertad. Si la persona está aceptando por miedo a decir que no, realmente no está consintiendo. Si hay presiones, al igual que si la persona está bajo influencias de drogas, no está eligiendo con total libertad. 
  • Hay entusiasmo, en el sentido de que hay deseo. Es decir, la persona está consintiendo algo porque realmente le gusta, lo desea, no porque “es lo que hay que hacer”. 
  • Es específico. Sí la persona ha dicho que sí a cierta actividad, no significa que quiera hacer otras cosas. 
  • Se está informado. Si para mantener una relación con una persona, o para llevarla a cabo de cierto modo, le estás ocultando información o engañando, esa persona no está consintiendo la relación. 
  • Es reversible. En todo momento puedes rectificar. 

Por otra parte, también hay que tener en cuenta factores sociales en la percepción de este consentimiento. De forma general, incluso sin darnos cuenta, al hablar de consentimiento, nos viene a la cabeza la idea de un relación heterosexual, en la que es la mujer la que debe frenar y poner límites a todo lo que los hombres quieren. De esta forma, se entiende de forma implícita que es responsabilidad de las mujeres, de manera que si como mujer no tienes fuerza de voluntad para negarte cuando no quieres algo, es tu culpa. (Pérez Hernández, 2016).

Esta concepción, claramente sexista, debe cambiar. En una relación, ambas personas tienen ciertos deseos. Y estos deberían llegar hasta lo que la otra persona quiera: “Yo deseo algo en la medida en que tú lo deseas, porque si algo a ti te produce malestar, a mi ya no me genera placer”. De esa forma, tanto hombres como mujeres deberían aceptar aquellas prácticas que ambos desean libremente. 

Siendo algo tan complejo, debería estar conceptualizado en la ley ¿No es así? A continuación pasamos a ver cómo es conceptualizado el consentimiento judicialmente.

Definición jurídica de consentimiento

No hay una definición de consentimiento en el Código Penal. Ni siquiera en la Ley “solo Sí es Sí”. Puede parecer sorprendente ¿No? 

La única definición que hay de consentimiento es en el Código Civil, haciendo referencia al acuerdo de contratos. 

En el artículo 1262 se conceptualiza de la siguiente forma: “El consentimiento se manifiesta por el concurso de la oferta y de la aceptación sobre la cosa y la causa que han de constituir el contrato.” Es decir, el consentimiento entendido como que ante un contrato, estás de acuerdo con las condiciones y con lo que se te ofrece. 

Además, es importante este otro artículo:

Artículo 1265: “Será nulo el consentimiento prestado por error, violencia, intimidación o dolo.”

De esta forma, hay ciertos aspectos que invalidan el consentimiento. 

Pese a esta conceptualización de consentimiento para el derecho Civil, no hay ninguna conceptualización de consentimiento para los delitos contra la libertad sexual. Entonces, si en la Ley del “solo Sí es Sí” el consentimiento es tan central,  incluso algunas personas afirman que “demasiado” ¿Cómo es posible, sin ni siquiera una definición de consentimiento?

Después solucionaremos esta cuestión, pero antes de ello vamos a pasar a hablar del derecho a la presunción de inocencia. 

Derecho a la presunción de inocencia

El derecho a la presunción de inocencia queda recogido en el artículo 24.2 de la Constitución Española, es un derecho fundamental. Este derecho consiste en que ningún procesado puede ser considerado culpable a no ser que se demuestre en el juicio. Tiene que ser tratado como inocente hasta que se demuestre lo contrario. Puedes acceder al artículo de la Constitución clicando aquí. 

Hemos dicho que es un derecho fundamental, pero ¿Qué significa esto? Que son derechos inviolables, de una gran importancia. Y para garantizar esto, los derechos fundamentales del 14 al 29 (Se incluye el de presunción de inocencia) están protegidos. 

El hecho de que estén protegidos hace referencia a que, en el supuesto caso de que en un juicio se vulnere o se viole, puedes denunciarlo y puedes acudir al ámbito nacional, a los tribunales ordinarios y al Tribunal Constitucional. Y además, en el ámbito Internacional también puedes acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Comisión Europea y al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. 

Es decir, este derecho resulta muy importante y está protegido en el ámbito nacional como internacional. Posteriormente vamos a mostrar una sentencia del Tribunal Supremo de un caso, que resulta pertinente a este artículo.

Pero antes, vamos a pasar al “groso” de este artículo: El consentimiento conceptualizado en la Ley “solo Sí es Sí” y la presunción de inocencia. 

Consentimiento: Ley “solo Sí es Sí” y presunción de inocencia

El capítulo 1 de esta ley es el de agresiones sexuales. En el artículo 178.1 habla de consentimiento, sin llegar a definirlo, de la siguiente forma:

“Será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años, como responsable de agresión sexual, el que realice cualquier acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento. Sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona

Es decir, dice que para poder decir que ha habido consentimiento en una relación sexual, hay que valorar las acciones y las circunstancias de cada caso. De esa forma, ante un caso en el que la supuesta víctima dice que no ha consentido, y el supuesto agresor dice que sí, los jueces deberán recopilar información sobre las circunstancias del caso. Es decir, todo lo que pasó, así como valorar la credibilidad de la víctima entre otras cosas, para deducir si hubo consentimiento o no. 

Vamos a poner otro ejemplo. Imagina que han entrado a tu casa a robar. Tras denunciarlo, consiguen identificar al supuesto ladrón. Pero este afirma que tú le dejaste entrar. Ante este conflicto, los jueces deben recopilar toda la información sobre la casa, sobre lo que tenías antes y lo que tienes ahora, sobre la coartada del ladrón, etc. De esa forma, a partir de la valoración del caso individual, se podrá decir si efectivamente ha entrado en contra de tu voluntad, o le has dejado pasar.

Sería algo muy injusto que, como tú dices una cosa, y el ladrón dice otra, el juez decida archivar el caso, porque bueno, “no está esclarecido”. 

Pues esto era lo que pasaba antes en los casos denunciados de agresión sexual. Si la denunciante dice que fue agredida sexualmente, y el acusado dice que no, que fue consentido, los casos eran archivados. ¿Por qué? Porque normalmente no hay mucha más pruebas que los testimonios: Normalmente no hay testigos y no tienen por qué haber lesiones físicas/genitales. El hecho de no tener necesariamente lesiones físicas lo expliqué en un artículo (accede clicando aquí), y lo mismo pero de lesiones genitales en otro (accede clicando aquí). 

Es decir, normalmente lo que hay en esos casos son dos testimonios, el de la supuesta víctima y del agresor. Entonces, ¿Cómo podemos saber quién tiene razón? Pues lo podemos llegar a saber, si analizamos todo lo que envolvió el caso para que los jueces deduzcan si ha habido consentimiento o no.

En resumen, lo que quiere decir esta ley respecto al consentimiento es que para poder establecer si ha habido agresión sexual o no, los jueces tienen que evaluar todo los factores del caso para deducir si ha habido o no consentimiento. No dice que si la víctima dice que ha sido agredida ya el supuesto agresor es culpable sin darle el derecho a la presunción de inocencia. Lo que hace es garantizar que en los supuestos casos de agresión sexual, el procedimiento sea exactamente igual al resto de otros delitos, sin archivarlo directamente cuando hay dos testimonios contradictorios. 

A continuación vamos a analizar la sentencia que hemos mencionado anteriormente del Tribunal Supremo en un caso de este tipo, para cogerlo como ejemplo.

Ley “solo Sí es Sí y presunción de inocencia: ¿Qué dice el Tribunal Supremo

La sentencia de la que se va a hablar es la 1400/2023, a la cual se puede acceder aquí. A continuación se va a resumir la información más importante. 

El caso de esta sentencia es el siguiente: 

Una mujer, con nombre falso Fermina, se fue a Madrid desde Barcelona por cuestiones laborales junto con otros compañeros. Entre ellos estaba el procesado, Don Baltasar (nombre falso). 

En Madrid, se alojaron las mujeres en una habitación, y los hombres en otra. En una noche, salieron de fiesta algunos de estos compañeros, estando entre ellos Fermina y Baltasar. De madrugada volvieron a los alojamientos. Fermina habiendo bebido en exceso, decidió dormir junto con otros compañeros y compañeras en la habitación destinada a sus compañeros hombres porque no tenía las llaves del otro alojamiento.

Fermina se acostó a dormir en un sofá cama junto con otro compañero. Cuando Fermina estaba dormida, Baltasar decidió meterse entre ella y el otro compañero. Ese otro compañero, debido a que estaba incómodo porque eran muchos, decidió seguir durmiendo en el suelo. De esta forma Baltasar y Fermina quedaron juntos en el sofá cama, estando ella dormida. 

Baltasar le bajó los pantalones a Fermina y realizó actos sexuales estando ella semiconsciente por el sueño y por el alcohol ingerido. Ella al despertarse, se levantó, cogió un cuchillo y muy nerviosa empezó a gritarle diversas cosas, mientras él mostraba una actitud sorprendida por su reacción. El otro compañero durmiendo en el suelo fue testigo de esta fuerte reacción y los otros dos compañeros también se despertaron. Once horas después, Fermina presentaba una tasa de alcohol de 0.92 gramos de alcohol por aire espirado. 

Tras todo el proceso, Baltasar fue condenado a cuatro años y seis meses, con una orden de alejamiento y con prohibición de comunicación. Además, con seis años de libertad vigilada después de prisión y una indemnización de 6000 euros a Fermina. 

Tras esto, Baltasar recurrió al Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Es decir, queriendo que se revisara lo que se decidió para él con el fin de que lo cambiaran. Este recurso fue desestimado. 

Después, pidió recurso de casación al Tribunal Supremo, con el mismo fin. ¿Por qué? Porque desde la defensa de Baltasar consideraron que hubo diferentes infracciones y que se vulneró el derecho fundamental de presunción de inocencia. Argumentaban que la declaración de la denunciante, Fermina, no es prueba suficiente. Además, decían que por las circunstancias del caso, ella tenía que haberse dado cuenta de que Baltasar estaba en el sofá y ser consciente de lo que él estaba haciendo.

De esta manera, el Tribunal tenía que verificar si se había respetado este derecho fundamental o no. 

¿Qué “contestó” el Tribunal Supremo a esto último?

Para empezar, dijeron lo que yo ya he dicho previamente:

El consentimiento no se ha definido nunca en nuestra legislación histórica relativa a los delitos sexuales, pero, como declara la STS 23/2023, de 20 de enero, sabido es que la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual, ha definido el consentimiento en el art. 178 del Código Penal, bajo la siguiente fórmula legal: “Sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona”.

“Por actos, se han de entender todo tipo de manifestaciones o señales de la persona que va a consentir, sea verbales o no, gestuales o situacionales, pero deben de ser considerados como explícitos.”

“Aunque no se definiera el consentimiento, no significaba que, desde siempre, la jurisprudencia no entendiese que tal consentimiento era sustancial…”

“…siempre era necesaria la concurrencia de esa ausencia de consentimiento que impregna el título que abraza estos delitos, pues lo son contra la libertad sexual, que se basan naturalmente en la inexistencia de consentimiento en la prestación del mismo para llevar a cabo acciones con contenido sexual.”

“De modo que siempre se partió -y ahora también- de una inferencia: el Tribunal sentenciador extrae “en atención a las circunstancias del caso”, la existencia o no de consentimiento conforme a los elementos probatorios que “expresen de manera clara la voluntad de la persona”.

Es decir, afirman que aunque no hay una definición de consentimiento, el consentimiento es un elemento fundamental en los delitos contra la libertad sexual, ya que es lo que determina si es delito o no. Y para poder decir si hay consentimiento o no, hay que atender a los actos y circunstancias de cada caso (como dice la ley “solo sí es sí”). Y de estos actos y circunstancias, el tribunal deduce si ha habido o no consentimiento o no. 

Respecto al caso de Fermina, teniendo en cuenta todo esto, el Tribunal consideró que la declaración de Fermina era creíble, sin móviles que pudieran motivar una denuncia falsa, y siendo su versión de la historia consistente a lo largo de todo el proceso. Las declaraciones de los testigos también se tuvieron en cuenta. 

Además la reacción de la denunciante es considerada como adecuada y propia a lo ocurrido, y que la denunciante se encontraba en una situación vulnerable por el estado de alcoholemia en el que se encontraba. Por todo ello, a partir de toda la valoración de todo lo que envuelve el caso, se consideró que no había dado, ni estaba en situación, de dar un consentimiento válido. 

Ley “solo Sí es Sí” y presunción de inocencia: Conclusión

La ley “solo Sí es Sí” no vulnera el derecho a la presunción de inocencia. Lo que hace es impulsar a que desde los tribunales se esfuercen por valorar aspectos más allá de las posibles lesiones físicas, las cuáles no están casi nunca presente en los casos de agresiones sexuales. 

Las agresiones sexuales no son como popularmente se piensa. La mayoría no son hombres que fuerzan de forma muy clara a mujeres desconocidas por la calle de noche, con mucha violencia y esta se opone claramente a este hombre, lo cual le deja secuelas físicas. La mayoría de las agresiones son más complejas que eso, y lo que hace que una relación sexual sea eso y no una agresión, es que todas las personas involucradas deseen hacerla. 

Ser inocente y ser tratado como culpable es algo horrible para quien lo sufre y que no debe pasar, para ello está el derecho a la presunción de inocencia. Pero ¿Cómo tiene que ser que alguien te haya forzado a mantener una relación sexual, que te hayan tratado como un objeto y que, por no tener lesiones físicas ni testigos, nadie te crea ni se haga nada? El poner el foco en el consentimiento permite que se tengan más en cuenta a las víctimas, y que su sufrimiento no aumente más de lo inevitable y necesario. 

No hay que firmar ningún contrato para mantener una relación sexual. Sólo se debe ser respetuoso con la persona con la que quieres mantener la relación. No es complicado percibir si una persona quiere tener relaciones sexuales contigo, y en el caso de que haya dudas, siempre se puede preguntar, (sin presionar, intimidar o insistir) para saber lo que desea la otra persona. 

Los psicólogos forenses, desde esta conceptualización podemos aportar grandes cosas. Mediante los procedimientos científicos que nacen de la investigación, se puede llegar a comprobar la credibilidad de los testimonios, madurez, secuelas psicológicas, etc. Y poder así colaborar en el esclarecimiento de si ha habido o no consentimiento. Lo único que hace falta es que desde el ámbito judicial, se valore nuestra figura.

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Ley “solo Sí es Sí” y presunción de inocencia: Referencias

Pérez Hernández, Y. (2016). Consentimiento sexual: un análisis con perspectiva de género. Revista Mexicana de Sociología, 78(4), 741-767. sciELO.

Peritaje psicológico en acoso escolar

Peritaje psicológico en acoso escolar

El acoso escolar o “bullying” es una problemática de la que cada vez las personas son más conscientes de su magnitud y gravedad, así como de las consecuencias desastrosas para las víctimas. Un caso de acoso escolar se puede llevar ante la ley, pero ¿Cómo se puede demostrar? A continuación te hablamos del peritaje psicológico en acoso escolar, algo fundamental en estos casos.

Acoso escolar

Antes de hablar del peritaje psicológico en el contexto judicial de estos casos, primero vamos a hablar sobre qué es el acoso escolar, cifras y consecuencias que produce. 

Según el Ministerio de Educación y FP, un 9,53% de alumnos de Primaria han sufrido acoso escolar, y un 9,2% ciberacoso. Por otra parte, según la UCM, un 6,2% de estudiantes entre cuarto de primaria y cuarto de secundaria han sido víctimas de bullying, aproximadamente 2 víctimas en cada aula de 28 alumnos. Las cifras van variando en función del estudio, pero lo que parece estar claro es que en la mayoría de las aulas mínimo hay una víctima de acoso escolar. 

Hay diversas definiciones y no es objeto de este artículo profundizar en ello. El acoso escolar o bullying se puede entender como conductas desagradables llevadas a cabo por una o varias personas con la intención de hacer daño, que se dan de forma repetida en el tiempo y que ocurren desde una posición desigual de poder. Cuando hablamos de posición desigual de poder hablamos de que en algún aspecto, físico, psicológico o social se da un desequilibrio entre el/los agresor/es, que deja a la víctima indefensa (Inglés Saura et al., 2019).

Esto si se da en el contexto escolar, o relacionado con la escuela, hablamos de acoso escolar. Sin embargo, si se da por ejemplo en actividades extraescolares que nada tienen que ver con el colegio, se podría llamar acoso entre iguales. La única diferencia es que se da en un contexto u otro, pero es lo mismo. 

Además, hay diferentes tipos de conductas de acoso que se llevan a cabo (Inglés Saura et al., 2019):

  • Verbales: están las agresiones verbales directas, como pueden ser los insultos o chantajes, pero luego están las indirectas como por ejemplo, propagar rumores falsos, burlas, apodos desagradables, sarcasmos, etc. Con estas conductas el agresor intenta destruir la autoestima de la víctima. 
  • Sociales: Estas son menos conocidas y más difíciles de identificar pero igual de dolorosas. Con las agresiones sociales lo que se pretende es aislar a la víctima del grupo de compañeros y amigos. Tales conductas podrían ser negar la palabra, ignorar, no querer jugar con la víctima, etc. 
  • Físicas: Estas agresiones tienen como fin último intimidar a la víctima, y pueden consistir en perseguirla, golpearla, empujarla, etc. Otras agresiones físicas son las económicas. Estas consisten en romper, robar o destruir objetos de la víctima. Y también se encuentran en esta categoría las agresiones sexuales, como puede ser contacto no deseado, coacciones, etc. 

Por otra parte, cuando el acoso va más allá de la presencialidad y se traslada a las redes sociales, hablamos de ciberacoso. 

La consecuencias negativas que puede causar en la víctima sufrir acoso, son muchas y es un tema amplio y complejo. Por ello, sólo se van a nombrar brevemente algunas consecuencias. 

En primer lugar, pueden desarrollar problemas de ansiedad y depresivos, la autoestima y la visión que tienen de sí mismos también se ven afectados, pueden llegar a tener estrés postraumático, el rendimiento escolar baja y también pueden tener dificultades para relacionarse con la gente. Además, el impacto no es sólo a corto plazo, sino también a largo plazo. 

En ocasiones, el acoso escolar o ciberacoso puede llevar al suicidio o a su intento. 

Dicho todo esto, vamos a pasar al tema que nos ocupa en este artículo. 

Peritaje psicológico en acoso escolar ¿Es un delito?

El acoso escolar en sí mismo no está tipificado como delito en España. Sin embargo, el acoso consiste en un conjunto de conductas las cuáles sí pueden ser entendidas como delitos, y por lo tanto, es denunciable. Algunos de los delitos que pueden ser compatibles con el acoso escolar son: 

  • De lesiones (Artículo 147)
  • De amenazas (Artículo 169)
  • De coacciones (Artículo 172)
  • De calumnias (Artículo 205)
  • De injurias (Artículo 208)
  • De agresiones sexuales a menores (Artículo181)
  • Contra la integridad moral (Artículo 173)
  • Inducción al sucidio (Artículo 143)
  • De descubrimiento y revelación de secretos (Artículo 197)
  • De pornografía infantil (Artículo 189)

Respecto al delito de pornografía cabe explicar que se entiende como este delito la producción, venta, difusión o simplemente estar en posesión de material sexual en el que un menor de edad participa en una conducta sexual bien explícita y real, o simulada. 

Además, en el caso de que profesores o personas que estén en conocimiento de la situación, no intervengan también puede llegar a ser un delito tipificado como omisión de los deberes en el artículo 450. 

Depende de cada caso particular de acoso o ciberacoso, puede ser que hayan otras conductas que puedan ser otros delitos, para ello lo mejor es poder consultar con especialistas o mínimo el código penal, el cual está disponible aquí

En el caso de que haya éxito en la denuncia de un caso de acoso escolar, las consecuencias van a depender de la edad del acosador o acosadores. Si es menor de 14 años, es inimputable, pero los padres o cuidadores tendrán que responder a lo que el juez pida. 

Si tiene entre 14 y 18 años, no puede ir a la cárcel pero sí recibirá medidas correctoras. Y en el caso de que sea mayor de 18 años es un adulto que se le juzgaría como en el resto de delitos. 

Toda esta información está muy bien, pero nos podemos encontrar ante la situación de que no hay muchas pruebas, y se puede convertir en un caso de “mi palabra contra la suya”. ¿Con el testimonio de la víctima podemos hacer algo? Un peritaje psicológico.

Peritaje psicológico en acoso escolar

En un artículo anterior explicamos lo que era el peritaje psicológico. Para resumirlo brevemente, un peritaje psicológico es un proceso de evaluación psicológica en un contexto judicial, que da como resultado un informe pericial psicológico y que sirve como prueba legal y científica. 

El peritaje psicológico sirve para hacer visible y tangible aspectos psicológicos que no lo son. El objetivo que se persigue con la evaluación pericial va a depender de lo que pida el juez, abogado, fiscal, etc. Aun así, normalmente lo que se suele perseguir con la evaluación psicológica es:

  • El estado psicológico de la víctima, es decir, si hay daño psicológico o no. 
  • Explicar su estado psicológico a partir de su historia de vida y ver si hay un nexo causal con las agresiones que relata. Es decir, poder establecer si el daño psicológico que pueda tener se debe al acoso sufrido. 
  • Credibilidad del testimonio. Esto significa evaluar si el testimonio es creíble o no. 

El peritaje psicológico debe llevarse a cabo por un psicólogo forense. El proceso de evaluación va a consistir en una entrevista, que va a ser diferente en función del aspecto a evaluar. Posteriormente, se deberían aplicar pruebas psicométricas (cuestionarios), primero de psicopatología general (como el SENA), después pruebas más específicas si lo consideramos necesario o incluso propias del acoso escolar para detectarlo. Aquí te dejo un artículo que trata sobre pruebas psicométricas del acoso escolar. 

Peritaje psicológico en acoso escolar: Conclusión

Muchas víctimas no cuentan lo que les está pasando, e incluso si lo cuentan, los progenitores es posible que no sepan qué hacer. Una opción, si el acoso está yendo demasiado lejos y nadie está actuando es denunciarlo. Es posible hacerlo y mediante un peritaje psicológico se puede demostrar ese acoso. 

Aunque popularmente se ha pensado que el acoso escolar no era algo serio, lo es, y debe ser penado, está pasada de moda la idea de que es cosa de niños. De igual forma, también está pasada la moda la idea de que eso de que el daño psicológico no es real, la evaluación psicológica permite refutar esa idea. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación y terapia. Además, ofrecemos formación a través de cursos y prácticas y nuestra plataforma de formación especializada en Patreon. También hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Inglés Saura, C. J., Ruiz-Esteban, C., y Torregrosa, M. S. (Eds.). (2019). Manual para psicólogos educativos. Pirámide.

Revelación de Abuso Sexual Infantil

Relevación de abuso sexual infantil

Como ya dijimos en otro post sobre abuso sexual infantil, esta problemática está bastante presente en el mundo y en España. Entre un 10-20% de la población lo ha sufrido (Save the Children, 2021; Pereda, 2016). Pero, ¿Todas las víctimas lo cuentan? A continuación hablamos sobre la revelación del abuso sexual infantil, y los factores que influyen. 

Revelación del abuso sexual infantil ¿Cómo es?

La realidad es que el porcentaje de víctimas de ASI está infraestimado, porque hay víctimas que no se conocen, que no lo cuentan. Los porcentajes de víctimas que lo revelan y las que no, varía entre estudios. En un estudio el 80% de las víctimas lo habían revelado (Lahtinen et al., 2018), mientras que en una revisión sistemática, entre 12-52% de las víctimas no lo habían contado nunca (Manay y Collin- Vézina, 2019). Por lo que algo seguro es que hay más casos de los que se denuncian, aunque la magnitud varíe entre estudios. 

En contra de lo que se podría pensar, la revelación del ASI por parte de las víctimas es un proceso continuo, progresivo e interactivo y no un simple suceso en el que la víctima lo cuenta todo de golpe en una única ocasión (Manay y Collin- Vézina, 2019; Alaggia et al., 2019). En este proceso, interactúan factores internos y externos que hacen que de forma progresiva la víctima pase de la contención a la revelación total (Alaggia et al., 2019).

¿Y cuáles son estos factores? ¿Qué puede hacer que una víctima de ASI lo revele antes o más tarde? ¿Que lo cuente o no lo cuente?

Vamos a empezar hablando de las personas a las que la víctima suele revelarles el abuso. 

Personas destinatarias de la revelación del abuso sexual infantil

Las personas más frecuentes a la que las víctimas les cuenta lo ocurrido son sus amigos, después a los padres, sobre todo a la madre y finalmente a las autoridades, que son a quienes se cuenta con menos frecuencia (Lahtinen et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019). Además, hay diferencias en función de la edad de la víctima, si es un niño/a, es más frecuente que lo cuente a los padres, mientras que en la adolescencia, se revela más a amigos (Lahtinen et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019).

Normalmente, aquellas víctimas que no tienen confianza en sus padres, suelen contarlo a sus amigos (Lahtinen et al., 2018). Con frecuencia el proceso de revelación ocurre así, primero lo cuentan a amigos, y posteriormente a los padres, para finalmente ponerlo a disposición de las autoridades. Cabe destacar que contarlo pronto a los padres, está relacionado con una menor revictimización (Manay y Collin- Vézina, 2019)

Dicho esto, vamos a pasar a otra cuestión: ¿Hay ciertos factores del abuso y del agresor que afectan a la revelación?

Factores del abuso y el agresor

Un factor encontrado en un estudio respecto al agresor es la diferencia de edad. Cuanto más diferencia de edad, mayor probabilidad de revelarlo (Lahtinen et al., 2018). Esto puede estar relacionado con algo de lo que hablaremos más adelante, respecto a la consciencia del abuso. 

Otro factor, de suma importancia, es la relación que tenía la víctima con el abusador. Cuando el abusador es alguien que cuida de la víctima en el hogar (como algún familiar), alguien cercano a la familia, o cuando se tiene una relación afectiva/romántica con la víctima hay menor probabilidad de que la víctima lo revele (Hemanth et al., 2024; Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Morrison et al., 2018).

Y por último, el poder ejercido por el abusador. Es decir, a mayor manipulación y amenazas, menor probabilidad de revelación (Collin-Vézina et al., 2015).

Ahora, vamos a ir más allá. ¿Hay factores sociales que también afectan?

Factores sociales en la revelación del abuso sexual infantil

A nivel familiar, sí que se ha observado una relación entre una familia disfuncional, violencia familiar y mala comunicación, con la no revelación (Abdul Latiff et al., 2024; Collin-Vézina et al., 2015; Alaggia et al., 2019). También el no tener una red de apoyo, ya sea familiar, comunitario o de cualquier tipo (Collin-Vézina et al., 2015; (Alaggia et al., 2019).

A nivel un poco más amplio, también se ha visto que el estigma social, la etiqueta de “víctima” y todas las connotaciones que lleva también dificulta la revelación (Alaggia et al., 2019). Relacionado con esto, la educación sexual, en el sentido de la falta de conocimiento sobre lo que “es normal” o no en la sexualidad, también se ha visto relacionada (Alaggia et al., 2019). De esta forma, los valores tradicionales, los roles de género muy rígidos y actitudes machistas, también se relacionan con no revelar el ASI (Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024).

Y por último, la falta de servicios, es decir, que la víctima no conozca que hay servicios de ayuda, ni que tampoco haya recibido información sobre el tema (Alaggia et al., 2019).

Hasta ahora, hemos hablado de aspectos más contextuales, pero ¿Qué pasa con los factores internos? ¿Hay relación?

Factores internos y personales

Empezando por la edad, hay evidencia de que a mayor edad, mayor probabilidad de revelar (Hemanth et al., 2024; Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Yurteri et al., 2022). Aunque en algún estudio se ha encontrado justo lo contrario (Lahtinen et al., 2018), hay más evidencia de lo primero. 

Respecto al sexo, también parece que ser una víctima varón es un factor que dificulta la revelación (Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Manay y Collin- Vézina, 2019). Y, aunque también hay estudios que dicen no encontrar diferencias (Lahtinen et al., 2018), o que encuentran justo lo contrario (Hemanth et al., 2024), parece ser bastante claro que sí es un factor que lo dificulta. Esto podría ser por los roles de género machistas aprendidos, mencionados anteriormente, en los que los hombres no pueden ser víctimas ni mostrarse vulnerables. 

Por otra parte, son muy importantes las cogniciones de la víctima. El miedo a lo que pasará si lo cuenta, preocupación por la seguridad de uno mismo y de su familia (Morrison et al., 2018) y miedo a las reacciones de los otros, a que no les crean (Morrison et al., 2018; Alaggia et al., 2019) son factores que impiden la revelación. 

También es un aspecto importante las emociones que el abuso despierta en la víctima. Es decir, la vergüenza y  la culpa también dificultan la revelación del ASI (Alaggia et al., 2019; Morrison et al., 2018). Además, el nivel madurativo que la víctima pudiera tener en el momento del abuso también puede dificultarlo, si la víctima no podía comprender muy bien lo que está pasando y sentir confusión (Alaggia et al., 2019). 

Otro aspecto encontrado es el tipo de afrontamiento. Un afrontamiento evitativo se relaciona negativamente con contar el abuso (Abdul Latiff et al., 2024). 

Y finalmente, cabe destacar un factor que resulta muy interesante. Esta es la percepción que tiene la víctima sobre lo ocurrido y aunque esto es una cognición interna, se ve afectada por los valores culturales y la educación sexual. Cuando hablo de la percepción que tiene la víctima sobre lo ocurrido me refiero a la consciencia de la víctima sobre el abuso. Si la víctima etiqueta lo ocurrido como algo negativo y como un abuso, hay más probabilidad de revelación. Sin embargo, si no sabe qué sentir sobre lo ocurrido, porque está confundida o cree que no es lo suficientemente importante o grave para contarlo, claramente la revelación se va a ver suprimida o retrasada (Lahtinen et al., 2018). 

Ahora vamos a coger un enfoque más positivo ¿Qué cosas pueden favorecer la revelación del abuso sexual infantil?

Facilitadores de la revelación de abuso sexual infantil

Algo que está relacionado y que es muy importante para que se de una revelación temprana, es que la víctima tenga la oportunidad para contarlo (Morrison et al., 2018). Eso suena muy obvio pero, ¿A qué me refiero exactamente con eso?

Pues se ha visto que las víctimas en muchas ocasiones necesitan precipitantes externos para iniciar la revelación, por ejemplo, una charla sobre sexualidad en la que se habla de ASI, una película en la que se habla de ello, etc (Morrison et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019; Alaggia et al., 2019). De esta forma, hablar sobre el tema con la intención de divulgar y de prevenir puede tener muy buen impacto en la concienciación, y revelación del ASI. 

También relacionado con la oportunidad para contarlo, hay dos factores más. En primer lugar, que haya un sitio en el que la víctima se sienta segura, con privacidad y con tiempo suficiente para contarlo (Morrison et al., 2018). 

Y en segundo lugar, tener alguien en quien confiar y que se preocupe por la víctima. Esto es fundamental, sentir que tienes alguien que te va apoyar y escuchar, porque se va a preocupar por ti (Morrison et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019; Abdul Latiff et al., 2024).

Conclusión

No se conocen todos los casos de abuso sexual infantil, ya que no todos lo revelan. Cabe destacar que aquí no se han recogido cada uno de los predictores de revelación o no, y que también van a depender del contexto que envuelve a la víctima (Abdul Latiff et al., 2024).

Creo que es importante destacar la importancia de visibilizar y hablar sobre esta violencia, para facilitar la revelación. Es un factor que se ha encontrado en diversos artículos y, aunque popularmente hayan personas que piensen que no se debe hablar de sexualidad a niños/adolescentes, porque los “pervierte”, es justo lo contrario. Permite el aprendizaje y la creación de más consciencia sobre la sexualidad. Y ello puede permitir que los niños y adolescentes ejerzan sus derechos, pongan límites y hablen cuando alguien les hace daño. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y también formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Abdul Latiff, M., Fang, L., Goh, D. A., y Tan, L. J. (2024). A systematic review of factors associated with disclosure of child sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 147. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2023.106564

Alaggia, R., Collin-Vézina, D., y Lateef, R. (2019). Facilitators and Barriers to Child Sexual Abuse (CSA) Disclosures: A Research Update (2000–2016). Trauma, Violence, and Abuse, 20(2), 260-283. Scopus. 10.1177/1524838017697312

Collin-Vézina, D., De La Sablonnière-Griffin, M., Palmer, A. M., y Milne, L. (2015). A preliminary mapping of individual, relational, and social factors that impede disclosure of childhood sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 43, 123-134. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2015.03.010

Hemanth, P., Fang, L., Chong, S., y Tan, L. J. (2024). Factors related to delayed disclosure among victims of child sexual abuse in Singapore. Child Abuse & Neglect, 149. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2024.106647

Lahtinen, H. M., Laitila, A., Korkman, J., y Ellonen, N. (2018). Children’s disclosures of sexual abuse in a population-based sample. Child Abuse & Neglect, 76, 84-94. PubMed. 10.1016/j.chiabu.2017.10.011

Manay, N., y Collin- Vézina, D. (2019). Recipients of children’s and adolescents’ disclosures of childhood sexual abuse: A systematic review. Child Abuse & Neglect, 1-19. PubMed. 10.1016/j.chiabu.2019.104192

Morrison, S. E., Bruce, C., y Wilson, S. (2018). Children’s Disclosure of Sexual Abuse: A Systematic Review of Qualitative Research Exploring Barriers and Facilitators. Journal of Child Sexual Abuse, 27(2), 176-194. PubMed. 10.1080/10538712.2018.1425943

Pereda, N. (2016). ¿Uno de cada cinco?: Victimización sexual infantil en España. Papeles del Psicólogo, 37(2), 126-133. 

Save The Children. (2021). Los abusos sexuales hacia la infancia en España.

Yurteri, N., Erdogan, A., Büken, B., Yektas, Ç., y Çelik, M. S. (2022). Factors affecting disclosure time of sexual abuse in children and adolescents. Pediatric International: Official Journal of the Japan Pediatric Society, 64(1). PubMed. 10.1111/ped.14881

Peritaje psicológico en acoso laboral

peritaje psicológico en acoso laboral

Los peritajes psicológicos son evaluaciones psicológicas que se realizan en un contexto judicial. Además, se redacta un informe que refleja todo el proceso de evaluación, y que sirve como prueba. En el blog de EPERIT ya hablamos sobre ello anteriormente, si quieres leerlo completo sólo tienes que pinchar aquí. Los peritajes psicológicos se pueden realizar en multitud de casos, entre ellos, en casos de acoso laboral. Por ello, en el siguiente artículo, vamos a hablar del peritaje psicológico en acoso laboral. 

Acoso laboral: ¿Qué es?

El acoso laboral se define como los sucesos que ocurren de forma sistemática y continuada, en los que una persona experimenta diversos ataques por parte de otros en circunstancias de trabajo y que ponen en riesgo la salud de la persona que lo sufre. (Alcover, 2015)

Dentro del acoso laboral, pueden darse diversas formas de ataque, como medidas organizacionales, entre ellas está el no asignarle tareas, asignarle tareas que no le corresponden, o sobrecarga de trabajo, etc. También puede ser ataques a su interacción con sus compañeros, generando aislamiento por ejemplo. Ataques a la vida personal de la víctima, juzgando aspectos personales. Y otra forma de ataque puede ser la difusión de rumores, u otras más “graves” como agresiones verbales (insultos), físicas o acoso sexual. (Alcover, 2015)

El acoso laboral puede darse por parte de superiores, o por parte de compañeros. De igual forma, el acoso laboral suele tener consecuencias negativas en la víctima:

  • Físicas: problemas gastrointestinales, dolores y tensión muscular, dolores de cabeza, insomnio, etc. 
  • Psicológicas: Menor bienestar, pérdida de concentración, reducción de confianza y autoestima, ansiedad, depresión, síntomas de estrés postraumático, etc. 
  • Relaciones sociales: Las relaciones en el trabajo pueden empeorar, pero no sólo en ese ámbito, sino que en la vida personal de la víctima también pueden verse deterioradas. 
  • Laborales: Reducción de la satisfacción en el trabajo y rendimiento, abandono en la empresa e incluso retirada permanente de la actividad laboral. 

Peritaje psicológico en acoso laboral

Como ya se ha visto, el acoso laboral es algo serio, y denunciable. En muchas ocasiones las víctimas no denuncian por diversos motivos. Puede ser por miedo a las represalias, por miedo a iniciar un procedimiento judicial, por el miedo a que no salga bien, etc. 

Desde la psicología forense, podemos eliminar uno de esos miedos: “¿Y cómo voy a demostrarlo?” Esto suele ser una preocupación frecuente. Sin embargo, los peritajes psicológicos sirven para ello, para hacer visible lo invisible, para mostrar algo intangible, como es el daño psicológico. 

De esa forma, un psicólogo perito forense puede evaluar al denunciante, mediante un peritaje psicológico, el daño psicológico y si este daño es compatible y plausible con el acoso laboral que el denunciante refiere. Y como ya se ha dicho al inicio, un buen informe pericial sirve como prueba de igual forma que cualquier otra. De hecho, a la hora de tomar decisiones judiciales, se suele tener bastante en cuenta, sobre todo si no hay muchas más pruebas. 

Peritaje psicológico en acoso laboral: Conclusión

Es complicado para las víctimas, en la mayoría de los casos, denunciar la situación injusta por la que están pasando. Intervienen muchos factores, siendo uno de ellos el mito de que el daño psicológico no sirve para probar nada, minimizando el daño psicológico. 

Sin embargo, mediante los peritajes psicológicos, la psicología forense lucha contra ese mito, intentando que cada vez se tenga más en cuenta el papel de la psicología en el contexto judicial. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y también formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Alcover, C.M (2015) Introducción a la Psicología del Trabajo.
McGraw Hill. España. 468-479

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI

Alteraciones sexuales en víctimas de abuso sexual infantil

El abuso sexual infantil (ASI) ha sido, y sigue siendo un tema tabú. Sin embargo, afecta a una gran proporción de niñas y niños. A nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres afirman haber sido abusados sexualmente cuando eran menores de edad (OMS, 2022). En España, el porcentaje de víctimas ronda entre el 10-20% de la población, porcentajes parecidos alrededor del mundo (Pereda, 2016). En la mayoría de los casos, estos abusos suelen conllevar consecuencias negativas en la víctima, a corto, medio y largo plazo. Sin embargo, hay un tipo de consecuencias de la que no se habla mucho por la estigmatización que conlleva: las sexuales. Por lo tanto, ¿Hay alteraciones sexuales en víctimas de ASI?

Hablamos brevemente de ello a continuación. 

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Evitación y fobia

Por sentido común se podría intuir que, como consecuencia de una experiencia de abuso sexual, la víctima adquiera una fobia al sexo, no tenga deseo sexual y que, en resumen, evite lo relacionado con el sexo. Pues la verdad es que sí que hay una relación entre ASI y evitación sexual en la adultez (Vaillancourt-Morel et al., 2015) y también con dificultades sexuales (Gewirtz-Meydan y Godbout, 2023).

Sin embargo, el tema es más complejo, ya que no sólo está relacionado con la evitación sexual, sino con la hipersexualidad. ¿De verdad pasa esto? ¿Cómo puede ser? Puede sonar poco lógico, pero a continuación te respondemos a esas preguntas. 

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Hipersexualidad

A corto plazo, los niños/as abusados/as pueden mostrar conductas sexualizadas que no son normales para su edad y etapa evolutiva (Pereda, 2023; Fundación ANAR, 2020, 82-86). También masturbación compulsiva (Fundación ANAR, 2020, 82-86).

Por otro lado, a largo plazo también se ha visto una asociación entre ser víctima de ASI y compulsividad sexual (Vaillancourt-Morel et al., 2015; Reis et al., 2023; Slavin et al., 2020).

Relacionado con eso, también hay una relación con las conductas sexuales de riesgo (Messman-Moore et al., 2010; Abajobir et al., 2017).Estas conductas son definidas como mantener relaciones con alguien que no conoces apenas, bajo la influencia de drogas, sin protección frente al embarazo, sin protección frente a las ETS, etc. Estas conductas sexuales de riesgo a la misma vez, aumentan la probabilidad de volver a sufrir victimización en la adultez (Messman-Moore et al., 2010).

Además, la hipersexualidad no sólo está relacionada con el abuso y trauma sexual, sino también se ha visto asociada con el trauma en general (Fontanesi et al., 2021; Gewirtz-Meydan, 2022).

¿Y por qué? Esta es la pregunta que nos podemos plantear. Esa pregunta en psicología no suele tener una única y fácil respuesta. Aún así, vamos a intentarlo, hablando sobre las variables moderadoras que hay entre medias de la relación de alteraciones sexuales en víctimas de ASI. 

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Variables mediadoras

Se han encontrado multitud de variables moderadoras en esa relación. Por ejemplo, en un estudio se encontró que la depresión actuaba como variable mediadora entre la victimización por ASI y la compulsividad sexual en hombres (Reis et al., 2023), aunque también en mujeres (Fontanesi et al., 2021). También la culpa se ha visto como variable mediadora entre trauma en general e hipersexualidad (Fontanesi et al., 2021).

Además, el consumo de alcohol se ha encontrado que media en parte esta relación (Marshall, 2023). Siguiendo en esta línea, parece que la desregulación emocional es un importante factor mediador de la relación entre ASI e hipersexualidad, aunque no se limita sólo a este tipo de abuso (Messman-Moore et al., 2010). La desregulación emocional puede llevar a conductas sexuales de riesgo, o conductas poco insalubres como el consumo de alcohol y estas a la misma vez, llevar a la hipersexualidad. 

Entonces, dicho esto, parece que lo que hay entre medias de sufrir abusos y mostrar hipersexualidad a largo plazo son problemas emocionales, que impactan tanto de forma directa en las conductas hipersexuales, como de forma indirecta a través de conductas de riesgo. 

Sin embargo, podemos ir más allá ¿Por qué unas personas desarrollan aversión al sexo y otras hipersexualidad? ¿Qué pasa en la mente para que se tome un camino u otro? Vamos a hablar de ello a continuación.  

Visión de la realidad y autoconcepto

Lo que se ha encontrado es que sufrir abusos sexuales en la infancia distorsiona la visión que tienes de la realidad, el autoconcepto (visión de uno mismo) y las capacidades afectivas. ¿Cómo? Pues el sufrir ASI conlleva 4 factores que podrían causar esa distorsión y daño traumático (Finkelhor y Browne, 1985, citado en Collin-Vézina et al., 2013):

  • Sexualización traumática: La sexualidad de las víctimas se ve distorsionada por una experiencia que no debería haber pasado; el abuso sexual. 
  • Traición: Esto es la pérdida de confianza en el abusador, ya que el 84% de los abusadores son conocidos por la víctima (Save The Children, 2021). También se puede sentir la traición debido a que la gente en quién la víctima confiaba, no le han protegido del abuso o apoyado en el momento de la revelación. 
  • Falta de control/poder: La víctima en el momento del abuso experimenta una falta de poder sobre la situación, de hecho, se pueden sentir dominados por el abusador. De esa manera, la víctima percibe que no puede hacer nada para evitar o salir de esa situación de daño y amenaza. 
  • Estigmatización: Se refiere a falsas creencias y percepciones que interioriza la víctima sobre sí misma y lo ocurrido, que son causadas por la manipulación del abusador o por la actitud negativa de la sociedad hacia estos hechos. De esta forma, la víctima termina percibiendo que es culpable o responsable de lo que le ha ocurrido. 

Esto es lo que pasa de forma interna en gran parte de las víctimas de ASI. Entonces, ¿Cómo puede llevar esto a las alteraciones sexuales? Y de nuevo está la pregunta de ¿Y por qué unas víctimas desarrollan aversión y otras todo lo contrario? Se va a explicar a continuación a través de una interesante hipótesis. 

Según Aaron, a partir de una revisión realizada en 2012, lo que va determinar si la problemática sexual en víctimas de ASI va a ser por aversión, o por compulsividad, va a ser la percepción de uno mismo, del suceso y del abusador. Antes de empezar a explicar esta hipótesis, cabe destacar que no todas las víctimas de ASI sufren alteraciones sexuales, esto depende de múltiples factores protectores y del abuso. 

Un niño/a abusado/a, una vez que ha sufrido el abuso, y que ha percibido lo que ha pasado como algo incómodo, desagradable o malo, puede ser que el foco de maldad percibida y culpabilidad se ponga o en el abusador, o en uno mismo. Y esto va a venir condicionado por los mensajes que la víctima recibe del entorno. De esa forma, si el menor percibe el acto sexual y al abusador como lo malo, va a desarrollar con el tiempo una “fobia”, aversión, evitación al sexo o a los hombres (en el caso de que el agresor sea hombre, que suele ser en la mayoría de los casos).

Sin embargo, si es el niño/a el que se ve a sí mismo como el malo, culpable de lo que ha ocurrido, esa visión se va a incorporar a su autoconcepto y con el tiempo va a expresar esa “maldad” percibida de sí mismo mediante una especie de recreación de lo ocurrido. (compulsividad sexual)

El autor lo explica con una metáfora que lo ejemplifica muy bien.

Si una araña muerde a alguien, y la araña es vista como una criatura repulsiva por la sociedad, la gente y por la víctima de la mordedura, esta persona mordida pondrá el foco de “esto está mal” en la araña, ya que la araña es una criatura vista como mala. De esta forma, la persona desarrollará miedo a las arañas, pero porque la visión que se tiene de la araña es que es una criatura mala y temible. (Aaron, 2012)

Sin embargo, si viviéramos en una sociedad y en un entorno en el que las arañas fueran criaturas queridas, valoradas, amadas y vistas como criaturas maravillosas, si una araña muerde a una persona, el razonamiento más probable de la persona sería: “Pues si la araña es tan buena y me ha mordido, será porque hay algo malo en mí que ha hecho que me muerda”, de manera que el foco de “maldad” ya no está en la araña, sino en la visión de uno mismo, en el autoconcepto. En este segundo caso, la consecuencia a largo plazo no sería la fobia, puesto que la araña no es vista como algo que temer, sino la recreación de la situación vivida para expresar esa visión de uno mismo, para tratar de obtener dominio sobre lo ocurrido y reducir esa sensación de “hay algo malo en mí”. (Aaron, 2012)

Pues si sustituimos la araña por un/a abusador/a, tendríamos lo que ocurre, según esta hipótesis, en las víctimas de ASI. Por ejemplo, en niños muy pequeños, abusados por una persona muy querida tanto por la víctima como por el entorno, que no aparenta ser una mala persona, puede pasar lo descrito en el segundo caso. En este ejemplo, el niño seguramente no piense que el abusador es mala persona, sino lo más probable es que piense que si lo que está pasando (el abuso) le resulta molesto, incómodo y desagradable es porque hay algo malo en él mismo (Aaron, 2012).

Sin embargo, en adolescentes, que tienen un nivel madurativo más alto, es menos probable que ocurra ese razonamiento (aunque no imposible), ya que la persona es un poco más madura como para percibir que realmente la culpa la tiene el abusador. Sin embargo, no sólo depende de la edad, sino también de los mensajes que reciben las víctimas de la sociedad y de su entorno: Si a un víctima no se la cree, se la culpabiliza, se minimiza o niega lo que le ha ocurrido, también es más probable que esa víctima piense “hay algo malo en mí” (Aaron, 2012).

Conclusiones

La hipótesis manejada, es compatible con los otros hallazgos, ya que la hipótesis plantea que el origen de las alteraciones sexuales está en la visión (alterada) de la realidad y eso encaja con los factores traumáticos del ASI explicados anteriormente. También encaja con el hecho de que esa distorsión puede llevar a alteraciones emocionales, y estas a la misma vez a conductas sexuales disfuncionales. 

Este artículo pone de manifiesto la complejidad que conlleva en muchos casos sufrir abusos, entre ellos abuso sexual. En estos asuntos, no debemos dejarnos llevar por el “sentido común” y la “lógica” ya que eso puede llevar a creencias erróneas. Y estas creencias erróneas, estigmatizan y revictimizan a aquellas víctimas que no encajan en el prototipo de víctima en el que pensamos por sentido “común”, como por ejemplo aquella víctima que se hipersexualiza.

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y también formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Alteraciones sexuales en víctimas de ASI: Referencias

Aaron, M. (2012). The Pathways of Problematic Sexual Behavior: A Literature Review of Factors Affecting Adult Sexual Behavior in Survivors of Childhood Sexual Abuse. Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention, 19(3), 199-218. http://dx.doi.org/10.1080/10720162.2012.690678 

Abajobir, A. A., Kisely, S., Maravilla, J. C., Williams, G., y Najman, J. M. (2017). Gender differences in the association between childhood sexual abuse and risky sexual behaviours: A systematic review and meta-analysis. Child Abuse & Neglect, 63, 249-260. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2016.11.023

Collin-Vézina, D., Daigneault, I., y Hébert, M. (2013). Lessons learned from child sexual abuse research: prevalence, outcomes, and preventive strategies. Child & Adolescent Psychiatry & Mental Health, 7(22), 1-9. PubMed. 10.1186/1753-2000-7-22

Fontanesi, L., Marchetti, D., Limoncin, E., Rossi, R., Nimbi, F. M., Mollaioli, D., Sansone, A., Colonnello, E., Simonelli, C., Di Lorenzo, G., Jannini, E. A., y Ciocca, G. (2021). Hypersexuality and Trauma: a mediation and moderation model from psychopathology to problematic sexual behavior. Journal of Affective Disorders, 281, 631-637. Scopus. 10.1016/j.jad.2020.11.100

Fundación ANAR. (2020). Abuso Sexual en la Infancia y la Adolescencia según los afectados y su evolución en España (2008-2019). https://acortar.link/JkVoX7 

Gewirtz-Meydan, A. (2022). Traumatized Sexuality: Understanding and Predicting Profiles of Sexual Behaviors Using Childhood Abuse and Trauma Measures. Child Maltreatment. Scopus. 10.1177/10775595221148425

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Gewirtz-Meydan, A., y Godbout, N. (2023). Between pleasure, guilt, and dissociation: How trauma unfolds in the sexuality of childhood sexual abuse survivors. Child Abuse & Neglect, 141. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2023.106195

Marshall, E. (2023). Sexual Victimization and Hypersexuality in College Women: Examining Alcohol Use as a Potential Mediator. Social Sciences-Basel, 12(12), 1-13. Web of Science. https://doi.org/10.3390/socsci12120654 

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Organización Mundial de la Salud (OMS). (2022). Maltrato infantil. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/child-maltreatment 

Pereda, N. (2016). ¿Uno de cada cinco?: Victimización sexual infantil en España. Papeles del Psicólogo, 37(2), 126-133.

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Reis, S. C., Park, K. E., Dionne, M. M., Kim, H. S., y Scanavino, M. D.T. (2023). Symptoms of depression (not anxiety) mediate the relationship between childhood sexual abuse and compulsive sexual behaviors in men. Brazilian Journal of Psychiatry, 45(1). Web of Science. 10.47626/1516-4446-2022-2584

Save The Children. (2021). Los abusos sexuales hacia la infancia en España.

Slavin, M. N., Blycker, G. R., Potenza, M. N., Böthe, B., Demetrovics, Z., y Kraus, S. W. (2020). Gender-related differences in associations between sexual abuse and hypersexuality. Journal of Sexual Medicine, 17(10), 2029-2038. APA PsycInfo. https://doi.org/10.1016/j.jsxm.2020.07.008 

Vaillancourt-Morel, M. P., Godbout, N., Labadie, C., Runtz, M., Lussier, Y., y Sabourin, S. (2015). Avoidant and compulsive sexual behaviours in male and female survivors of childhood sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 40, 48-59. Elsevier. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2014.10.024 

Peritaje psicológico

peritaje psicológico EPERIT

En muchos casos judiciales nos vemos con la complicada situación de que no hay muchas pruebas que se hayan podido conseguir en el proceso de investigación. Y por desgracia, los aspectos psicológicos no se pueden usar como prueba, sobre todo porque no se pueden probar ¿O sí? Aunque suene complicado de creer, sí es posible. Para ello está el peritaje psicológico. 

Desde EPERIT, te hablamos a continuación sobre ello. 

¿Qué es un peritaje psicológico?

Un peritaje psicológico es un proceso de evaluación psicológica, y que tiene como objetivo examinar y llegar a una conclusión respecto a lo que el juez ha pedido: “El objeto pericial” (Aunque también pueden venir demandado por parte de seguros, o abogados privados)

Por ejemplo, en un caso de agresión, en el que una persona denuncia una agresión sufrida por el acusado, el juez puede pedir que se evalúe “las capacidades cognitivas y volitivas” del acusado en el momento de la agresión. Esto es evaluar si el agresor, en el momento de la agresión, tenía la capacidad de comprender lo que estaba haciendo y la capacidad de controlar sus actos. 

Cabe destacar que un peritaje psicológico, al ser un proceso de evaluación psicológica, sigue el método científico. Por lo tanto, el informe que se realiza explicando todo el proceso de evaluación, resultados y conclusiones, es una prueba científica en el contexto legal. 

Pero, ¿Todos los peritajes son iguales? Pues como en el derecho hay diferentes tipos de aplicaciones (menores, derecho civil, familiar, penal…etc.) los peritajes se van a adaptar a lo que el juez (o seguros, abogados, etc) exija en cada contexto. 

¿Qué tipos de peritajes psicológicos hay?

Aunque no vamos a profundizar sobre ello, sí que se va a mencionar de forma breve qué opciones de peritajes pueden haber. 

  • Con menores: Informes sobre características de menores, informe con alternativas para reeducación y tratamiento de menores delincuentes, etc. 
  • Derecho familiar: Informe sobre el régimen de visita y custodia más adecuado, informe sobre adopciones, sobre medidas a adoptar con los hijos, etc. 
  • Derecho civil: Evaluación para decidir sobre incapacitaciones, o sobre alteraciones y trastornos que merman la capacidad para tomar decisiones, etc. 
  • Derecho laboral: Evaluación e informe sobre secuelas psicológicas de accidentes laborales, evaluación de la simulación, etc. Con la simulación nos referimos a la “mentira” o exageración, ya que en algunos casos, desde seguros privados se contrata a un psicólogo forense para evaluar si cierto trabajador realmente necesita una baja o no.
  • Derecho penal: Evaluación del estado psicológico de las víctimas, imputabilidad, predicción del riesgo de los imputados, secuelas psicológicas etc. 

Peritaje psicológico: Conclusión

Un peritaje psicológico y el informe pericial que se redacta, es una prueba científica y de valor legal como cualquier otra. Es el juez quien tiene el poder para tomar la decisión final, pero en muchos casos el informe pericial psicológico es la única prueba de fuerza que hay y los jueces la tienen muy en cuenta. 

Es un mito la idea de que, por ejemplo, no se pueda probar el daño psicológico. Para ello están los psicólogos forenses, para conectar la psicología con el contexto judicial, y hacer de este sistema legal un lugar más científico y objetivo. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y también formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

¿Son los agresores enfermos mentales?

agresores enfermos mentales

En España, uno de los motivos principales que la gente piensa que podría estar detrás de que un hombre agreda sexualmente a una mujer es que tenga problemas mentales. (CIS, 2023) Entonces, ¿Son los agresores enfermos mentales? En este artículo intentaremos dar respuesta a esta pregunta. 

Trastornos: Agresores como enfermos mentales

Dentro de la delincuencia sexual, sí que se ha visto una mayor presencia de ciertos trastornos en estos delincuentes en comparación con la población normal. Pero, ¿Qué trastornos? Pues en agresiones sexuales a menores, trastornos parafílicos, y en agresiones sexuales a adultos, trastornos de personalidad, específicamente trastorno de personalidad antisocial. (Eher et al., 2019; Hoerburger y Habermeyer, 2020; Cardona et al., 2020)

Dentro de los trastornos parafílicos, se encuentra la pedofilia, que sí está bien establecido que es una desviación sexual y un trastorno mental (APA, 2013) Pero, ¿Qué es eso del trastorno de personalidad antisocial? 

Para empezar, un trastorno de personalidad se define como: “un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto; se trata de un fenómeno generalizado y poco flexible, estable en el tiempo, que tiene su inicio en la adolescencia o en la edad adulta temprana y que da lugar a un malestar o deterioro.” (APA, 2013). De esa manera, todos tenemos ciertas características de personalidad que si se llevan a un extremo, se puede considerar trastorno de personalidad. 

¿Y el trastorno de personalidad antisocial? Pues es un patrón de comportamientos irrespetuosos hacia los derechos de los demás. De esa forma, las personas con este trastorno pueden caracterizarse por incumplir las leyes, engañar repetidamente, impulsividad y agresividad, irresponsabilidad con sus acciones y no tener remordimientos de sus acciones, entre otras cosas (APA, 2013). 

El diagnóstico de este trastorno plantea problemas puesto que se solapa con la criminalidad común. (Frances, 2020) Por lo tanto, ¿Qué sentido tiene? ¿Qué información que no se sabía aporta a la persona cuando es diagnosticada? Además, un diagnóstico de este trastorno no impide la encarcelación (Frances, 2020) debido a que las personas con estos trastornos saben lo que están haciendo, están en contacto con la realidad.  

Por lo que la idea de que los agresores son enfermos mentales, entre ellos los sexuales, como si fueran personas idas de sí mismas y “extrañas”, se tambalea. ¿Qué argumentos hay en contra de esta idea?

Agresores como enfermos mentales: Qué dicen los expertos

El 5% de los maltratadores tienen enfermedades mentales. Respecto a agresiones sexuales sólo un 1% tienen alguna patología mental. Esto lo afirma la psiquiatra Josefina Pérez. Además, afirma que tener actitudes y formas de pensar pervertidas y crueles no tiene una relación con la biología de forma directa. (Pérez, 2023)

De hecho, según el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud (SEPSM), son las víctimas de la violencia las que desarrollan más frecuentemente diferentes trastornos mentales. (Carrasco, 2023)

¿Entonces qué hace que una persona actúe de forma horrible y violenta? Ciertamente, esa es la gran pregunta, a la que no hay una respuesta fácil. Hay muchos factores implicados, algunos de los cuáles vamos a mencionar. 

Personalidad

Antes de adentrarnos en la personalidad de agresores, cabe explicar previamente aquello de lo que se va a hablar, para que se pueda entender. 

¿Qué es la psicopatía? Pues no hay un concepto claro y con el consenso de todos los profesionales. A pesar de ello, sobre lo que sí hay consenso es en el hecho de que cuando hablamos de psicopatía hablamos de personalidad, no de trastorno, la psicopatía no es un trastorno.

Las características de la psicopatía son una baja empatía y ansiedad, frialdad afectiva, impulsividad y propensión al aburrimiento y falta de remordimientos. (Aguilar Cárceles, 2017; González, 2015) La gente tiene asociada la idea de una persona psicópata como una persona violenta y anormal que encajaría con la descripción que hemos hecho del TAP, pero la realidad va más allá de eso. (Barbosa-Torres et al., 2022) De hecho, es destacable que menos del 25% de las personas con TAP cumplen las características de la psicopatía. (Sarteschi, 2016 en Aguilar Cárceles, 2017)

La realidad es que existe lo que se llama psicopatía subclínica, es decir, personas que tienen rasgos psicopáticos y viven en la sociedad aparentemente adaptados (Aguilar Cárceles, 2017; González, 2015). También es súper importante entender que no todas las personas con rasgos psicopáticos serán delincuentes. (Dutton, 2012 en Aguilar Cárceles, 2017)

Si juntamos la psicopatía, con el narcisismo y el maquiavelismo, que son otros dos rasgos de personalidad, tenemos la Triada Oscura de la Personalidad (González, 2015). Asimismo, personas con estos rasgos tienden a ser insensibles, egoístas y maliciosos en sus relaciones con el resto (González, 2015). No se va ahondar en estas características pero para mejorar el entendimiento se va a hacer una pequeña definición: El narcisismo se caracteriza por la percepción de ser “superior”, de manera que se busca ser admirado. Por otra parte, el maquiavelismo se caracteriza más por ser cínico y manipulador, con el fin de conseguir el éxito. (González, 2015)

Además, de forma relativamente reciente, se incorporó a este conjunto, el rasgo de sadismo, pasando a llamarse Tétrada Oscura. Este rasgo de personalidad se basa en el disfrute del sufrimiento de otra persona. (Chabrol et al., 2015 en Tetreault et al., 2021)

La tétrada oscura está relacionada con cometer actos violentos en la pareja, y en general. Sobre todo la psicopatía subclínica. (Tetreault et al., 2021)

También los otros rasgos están relacionados con la agresión (Jain et al., 2022),  pero se destaca sobre todo la psicopatía subclínica. 

De esta forma, hay una relación clara entre cometer actos violentos y ciertos rasgos de personalidad que no llegan a considerarse trastornos. Aún así, que los agresores tengan cierta personalidad, no los convierte en enfermos mentales. Como ya se ha dicho, hay muchas personas con rasgos psicopáticos que no son delincuentes.

Otros aspectos implicados en las agresiones

Claramente, la personalidad no es lo único que afecta a que se den agresiones. El psiquiatra Manuel Martín Carrasco, presidente de la SEPSM mencionado anteriormente, habla de que hay otros factores que no tienen que ver con los mentales, que afectan profundamente. Estos factores son los sociales, como por ejemplo los valores en los que son educados las personas. (Carrasco, 2023)

Relacionado con esto, están las distorsiones cognitivas. 

Una distorsión cognitiva es un error en el razonamiento y pensamiento (Gilbert, 1998). 

Pues los agresores sexuales presentan distorsiones cognitivas contra las mujeres, entre ellas, echar la culpa a la víctima, evasión de la responsabilidad  y minimización. Además, estas distorsiones no son específicas de una cultura de ciertos países, sino que van más allá. (Hazama y Katsuta, 2019) 

Hemos hablado anteriormente de los rasgos de personalidad de la psicopatía, narcisismo, maquiavelismo y sadismo. Se puede llegar a pensar que las personas con estos rasgos, nacen así, son personas que “han nacido malas” y son “seres malignos de otro mundo”. 

La realidad es que la personalidad se construye durante la infancia sobre todo, y también durante la adolescencia. De esta manera, este proceso, se ve influido por factores biológicos, pero también influencias del entorno, como la crianza que se recibe. 

De hecho, hay una relación significativa entre sufrir rechazo parental de ambos padres, el castigo, el control y la sobreprotección, con el maquiavelismo, narcisismo y la psicopatía. (Yendell et al., 2023)

También relacionado con todo esto, cabe mencionar que la experiencia de sufrir violencia tiene una fuerte relación con realizar actos violentos en el futuro. De hecho, en EPERIT tenemos un artículo sobre ello, que si te interesa leer, puedes verlo pinchando aquí

Conclusiones ¿Son los agresores enfermos mentales?

Después de todo esto, se puede concluir que no, en líneas generales los agresores no son enfermos mentales. En el caso de que sean diagnosticados, la gran mayoría de diagnósticos que se reciben son de Trastorno de Personalidad Antisocial. Y como hemos visto, este trastorno muestra problemas a la hora de abordarlo conceptualmente y se solapa con la criminalidad común. 

Por lo que tiene mucho más sentido el hecho de que aquellas personas que agreden lo hagan porque se ha dado un cúmulo de influencias.  Entre ellas, factores de personalidad, aprendizajes, distorsiones cognitivas y experiencias de vida que han conducido a esa persona a actuar de esa forma. Y cabe recalcar que los rasgos de personalidad mencionados anteriormente, no sólo están presentes en personas que agreden y son delincuentes, también se encuentra en personas que pasan desapercibidas.

Claramente van a haber casos que sí que presenten otros trastornos. De hecho, como hemos mencionado anteriormente, en casos de abuso de menores, sí que se diagnostica frecuentemente la pedofilia, lo cual es un trastorno que puede ser objeto de debate en otro artículo. 

Después de toda esta información, cabría pensar que realmente la mayoría de personas que cometen actos horribles, son personas igual que el resto. No son “monstruos” o “seres enfermos”. Aunque es una idea complicada de procesar, así es la realidad.

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Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

¿Son los agresores enfermos mentales?

Aguilar Cárceles, M. M. (2017). La inadecuada identificación de la psicopatía con el trastorno antisocial de la personalidad. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, (19-13), 1-40.

American Psychiatric Association. (2013). Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (Quinta edición ed., Vol. 5). Editorial medica panamericana.

Barbosa-Torres, C., Guerrero-Molina, M., Moreno-Manso, J. M., Garcia-Baamonde, M. E., y Bueso-Izquierdo, N. (2022). Profile of Subclinical Psychopathy in Spanish University Students. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(13). Web of Science. 10.3390/ijerph19137607 

Cardona, N., Berman, A. K., Sims-Knight, J. E., y Knight, R. A. (2020). Covariates of the Severity of Aggression in Sexual Crimes: Psychopathy and Borderline Characteristics. Sexual Abuse – A Journal of Research and Treatment, 32(2), 154-178. Web of Science. 10.1177/1079063218807485 

Centro de Investigaciones Sociológicas. (2023). ENCUESTA SOBRE CUESTIONES DE ACTUALIDAD: LA VIOLENCIA SEXUAL CONTRA LAS MUJERES AVANCE DE RESULTADOS. https://datos.cis.es/pdf/Es3393marMT_A.pdf 

Eher, R., Rettenberger, M., y Turner, D. (2019). The prevalence of mental disorders in incarcerated contact sexual offenders. Acta Psychiatrica Scandinavica, 139(6), 572-581. Web of Science. 10.1111/acps.13024 

Frances, A. (2020). Misuse of Diagnostic and Statistical Manual Diagnosis in Sexually Violent Predator Cases. Journal of the American Academy of Psychiatry and the Law, 48(2), 191-194. Web of Science. 10.29158/JAAPL.200020-20 

Gilbert, P. (1998). The evolved basis and adaptive functions of cognitive distortions. British Journal of Medical Psychology, 71, 447-463.

González, F. R. (2015). La tríada oscura de la personalidad: maquiavelismo, narcisismo y psicopatía. Una mirada evolutiva. Revista Criminalidad, 57(2), 253-265.

Hazama, K., y Katsuta, S. (2019). Cognitive Distortions Among Sexual Offenders Against Women in Japan. Journal of Interpersonal Violence, 34(16), 3372-3391. PubMed. 10.1177/0886260516669544

Hoerburger, T. A., y Habermeyer, E. (2020). Connections between paraphilic disorders, personality disorders and sexual delinquency. Forensic Psychiatrie Psychologie Kriminologie, 14(2), 149-157. Web of Science. 10.1007/s11757-020-00597-x

Jain, N., Kowalski, C. M., Johnson, L. K., y Saklofske, D. H. (2022). Dark thoughts, dark deeds: An exploration of the relationship between the Dark Tetrad and aggression. Current Psychology, 42(21), 18017-18032. Web of Science. 10.1007/s12144-022-02993-4

Pérez, J., y Carrasco, M. M. (2023). Psiquiatría rebate al CIS: `El agresor sexual no es un enfermo mental. Psiquiatria.com. https://psiquiatria.com/psicologia-general/psiquiatria-rebate-al-cis-el-agresor-sexual-no-es-un-enfermo-mental/ 

Tetreault, C., Bates, E. A., y Bolam, L. T. (2021). How Dark Personalities Perpetrate Partner and General Aggression in Sweden and the United Kingdom. Journal of Interpersonal Violence, 36(9-10), 4743-4767. Web of Science. 10.1177/0886260518793992

Yendell, A., Clemens, V., Schuler, J., y Decker, O. (2023). What makes a violent mind? The interplay of parental rearing, dark triad personality traits and propensity for violence in a sample of German adolescents. PLoS ONE, 18(1). Scopus. 10.1371/journal.pone.0268992

Elaboración y redacción de informe psicológico forense penal

elaboración y redacción de informe psicológico forense penal

Taller aplicado de elaboración y redacción de informe psicológico forense penal

Si eres un profesional de la psicología jurídica y forense (o estás interesada/o en ello) y quieres especializarte en el ámbito penal, desde EPERIT ofrecemos un taller de elaboración y redacción del informe psicológico forense penal. 

Tiene un enfoque aplicado y práctico por lo que te servirá totalmente para el ámbito laboral. Además está impartido por dos grandes profesionales, si te interesa saber más te contamos a continuación. 

Docentes

Esta es la cuarta edición del taller de elaboración y redacción de informes psicológicos forense penal y se incorpora como docente Jazmine López

Ella estudió el máster en psicología forense y penitenciaria en la Universidad autónoma de Madrid. Además de psicóloga forense, es coordinadora de parentalidad y formadora.

Además, también lo impartirá Elena Flores, directora d’EPERIT, perito forense de oficio y privada, psicóloga sanitaria formada en trauma, victimóloga y profesora universitaria. 

Contenidos del taller de elaboración y redacción del informe psicológico forense penal

Hay muchos contenidos en este taller. Algunos de ellos son:

  • Diferencias del peritaje penal con respecto a otras ramas. 
  • Consideraciones éticas y contextos penales. 
  • Modelo de informe pericial y objetos de pericial más comunes. 
  • Diferencias entre evaluación de víctima y agresor
  • Metodología: entrevistas de evaluación y pruebas psicométricas. 
  • Redacción y organización del informe. 
  • Discusión de casos reales. 

Hay más contenidos que puedes consultar en redes sociales pinchando aquí

Otras características de este taller aplicado

Este taller de elaboración y redacción del informe psicológico forense penal se va a realizar el miércoles 20 de diciembre de 2023 a las 12:00h. Tiene una duración de 2 horas, se realizará a través de Google Meet y la grabación del taller estará disponible durante un mes. 

El precio del taller es de 45 euros, pero si estás suscrito en la especialidad de EPERIT House no tienes que pagar nada extra a la suscripción mensual, ya que se incluye ahí. ¿Sabes lo que es EPERIT House?

EPERIT House es un hogar virtual con documentos y formación de psicología forense, jurídica y victimología, donde cada mes se incluye contenido nuevo. Hay diferentes niveles:

  •  La opción gratuita: contenido básico, guías, protocolos, eventos, etc. 
  • La opción intermedia: Además de lo anterior se añade contenido científico propio, acceso anticipado a ciertos proyectos, etc. 
  • La especialidad: Además de lo anterior se añade charlas, talleres, cursos, supervisiones personalizadas, etc. 

Si quieres saber más sobre EPERIT House pincha aquí. También puedes saber más desde redes sociales.

Contacto

Todo lo que se hace desde EPERIT se hace con cariño y mucho esfuerzo. Si quieres inscribirte para este taller puedes hacerlo clicando aquí. En el caso de que no puedas inscribirte este año, el año que viene se sacará la siguiente edición, por lo que si estás interesada/o en saber cuándo saldrá, contacta con EPERIT a través de esta página web o redes sociales.

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