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¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad de una persona para enfrentar y adaptarse a eventos traumáticos o difíciles que surgen en la vida, como la pérdida de un ser querido, un accidente de coche, una catástrofe, pérdida de empleo, una enfermedad…En definitiva, es la capacidad de superar la adversidad saliendo fortalecido.

Es considerado que tienen mayor equilibrio emocional las personas más resilientes.

La resiliencia tiene dos componentes: por una parte, la resistencia frente a la destrucción, que se traduciría en la capacidad de proteger la propia integridad. Y por otra parte, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias adversas.

Los pilares de la resiliencia o factores protectores para los seres humanos son: la autoestima, introspección, independencia, capacidad de relacionarse, iniciativa, humor, creatividad, moralidad o ética y pensamiento crítico.

La metáfora de la casita de Stefan Vanistendael explica los elementos básicos para construir la resiliencia.

Una persona resiliente es aquella que es capaz de tener un sentido de si mismo positivo, dimensiona los problemas, establece relaciones sociales constructivas, tiene sentido de esperanza frente a las dificultades, extrae aprendizaje en las situaciones de estrés, desarrolla iniciativa y se fija metas alcanzables.

Sin embargo, no se espera que todos estos elementos estén presentes en la persona, pero si es deseable que gran parte de ellas estén total o parcialmente desarrolladas.

Bibliografía

Vanistendael, S y Lecompte, J. (2004).  Resiliencia y sentido de la vida. Paidós.

Saavedra, E. (2004). El enfoque cognitivo procesal sistémico, como posibilidad de intervenir educativamente en la formación de sujetos resilientes: Estudio de casos, Tesis Doctoral. Universidad de Valladolid.

Natalia Campoy
Psicóloga Forense
Especialista en Estrés Postraumático

Trauma y TEPT

En algunas ocasiones podemos encontrarnos con situaciones complejas a lo largo de la vida, que pueden tener un impacto negativo en la salud física y psicológica, y ser consideradas como traumáticas. Algunas de estas situaciones pueden ser violencia, accidentes, muerte de familiares cercanos, catástrofes, abuso sexual…

Ante esto nuestro organismo responde para poder adaptarse y lograr una estabilidad emocional, como un mecanismo de defensa.

Es frecuente que puedan aparecer recuerdos y sueños recurrentes del suceso, tener la sensación de que se está reviviendo la experiencia, alucinaciones, episodios disociativos, produciendo malestar a todo aquello que recuerda lo vivido. Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos que recuerdan el acontecimiento. Evitación a todo aquello que lo recuerde (lugar, personas, objetos), sentimiento de culpa, enfado, miedo. Problemas de sueño, irritabilidad o ira, dificultad para concentrarse, hipervigilancia, sobresaltos frecuentes.

Todos estos síntomas pueden aparecer en la persona que ha vivido la situación compleja pero también pueden ser experimentados por los demás, al ser explicada o estar presente en el momento del suceso.

Los síntomas descritos son compatibles con lo que se denomina Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), pero para que exista un TEPT la situación no tiene porque ser excesivamente traumática, dependerá de cómo lo viva la persona, y será entonces cuando aparezca el trauma o no.

En general, los niños y los adolescentes son especialmente vulnerables, por su limitada capacidad para gestionar estresores físicos, psicológicos y ambientales, es por eso que el impacto puede ser más significativo. Por ello, es fundamental que su núcleo familiar le proteja y le cuide, de esta manera las consecuencias serán menos complejas.

Si las situaciones estresantes son muy graves, intensas o repetidas, pueden afectar de forma más dramática, y recibe el nombre de trauma complejo.

El concepto de trauma complejo aparece debido a que se ha observado que se pueden desarrollar unos traumas cuyos síntomas no se incluyen en el TEPT, como alteraciones en las relaciones con los demás, problemas médicos, alteraciones en la autopercepción, sentido crónico de culpabilidad y responsabilidad personal…

Hasta ahora se ha utilizado trastorno de estrés postraumático extremo no especificado para hablar de este trauma complejo.

En cuanto al tratamiento del trauma, La experiencia en adultos es que la técnica de exposición, ya sea en imaginación o en vivo, es un tratamiento eficaz del TEPT. Junto con esta técnica se emplean otras como técnicas de relajación o algunas estrategias cognitivas para modificar pensamiento.  La duración del tratamiento no se puede especificar ya que depende de muchas variables, pero aproximadamente unas 8-16 sesiones de 60-90 minutos.

Bibliografía

Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 2013). DSM-5. Hernández, L. Psicopatología y tratamiento del trastorno por estrés postraumático. Madrid, Ed Pirámide (2001, 2002).

Natalia Campoy
Psicóloga Forense
Especialista en Estrés Postraumático

¿Qué es la Mediación?

La mediación es un sistema de resolución de conflictos. Se trata de un procedimiento flexible, voluntario y confidencial, basado en el diálogo en el cual el objetivo es alcanzar una solución consensuada a un conflicto común entre dos partes con el mismo nivel de poder. Puede generarse la demanda del proceso una vez el caso se encuentra dentro de otro proceso judicial (mediación intrajudicial) o puede ser requerido por personas con necesidad de llegar a un acuerdo en cualquier ámbito sin ninguna vinculación con demandas judiciales iniciadas (mediación extrajudicial). El acuerdo alcanzado debe satisfacer a todas las partes, teniendo en cuenta sus necesidades e intereses.

Existen diferentes ámbitos sobre los cuales se puede aplicar la mediación (civil, familiar, comunitaria, escolar, mercantil, etcétera). 

El mediador es la persona que asiste el proceso y se trata de una figura imparcial ajena al conflicto. 

¿Qué beneficios nos aporta?

  • Restablecer la comunicación y facilitar la colaboración entre las partes.
  • Genera soluciones rápidas y ajustadas a las necesidades del caso.
  • Aumenta el grado de satisfacción y cumplimiento de los objetivos acordados o resoluciones judiciales.
  • Mejora la vivencia emocional de procesos de alta conflictividad.
  • Es más rápida y económica que un proceso judicial.
Patricia Pluvins 
Psicóloga Forense y Mediadora
Habilitada por el centro de Derecho Privado de Catalunya

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