En los últimos años, se ha empezado a hablar más sobre la salud mental. Con ello, han destacado algunos conceptos, aunque en muchas ocasiones no son hablados por profesionales. Uno de estos conceptos es el trauma. Por ello, en este artículo vamos a hablar sobre lo que es el trauma psicológico desde la evidencia científica.
¿Qué es el trauma psicológico?
El concepto de trauma psicológico viene normalmente asociado a la idea de eventos traumáticos. Sin embargo, no todas las personas que sufren las mismas cosas, tienen consecuencias iguales. Es decir, ante dos personas que sufren un tsunami, puede ser que sufran consecuencias no exactamente iguales.
Por ello, el trauma psicológico no es vivir un suceso determinado, sino la respuesta que la persona da a ese suceso. Esa respuesta, va a venir determinada no sólo por el evento sufrido, sino por la personalidad que tiene (por ejemplo si es más resiliente o no) y si tiene apoyo social, entre otras cosas.
De esta forma, podemos decir que el trauma psicológico es la respuesta que da la persona ante un evento que es muy estresante y con frecuencia inesperado. Además, haber vivido eso, a la persona le ha supuesto un problema en su vida, le ha causado emociones complicadas de gestionar y asimilar, y estas emociones al mismo tiempo le han generado más consecuencias negativas. Todo esto se puede resumir en que el trauma psicológico supone una “herida psicológica”.
Pero, ¿y todos los traumas son iguales? A continuación te lo aclaramos.
Tipos de trauma psicológico
Una clasificación con bastante consenso en la comunidad científica es la de Shapiro (2001), que distingue entre Trauma “T” y trauma “t”:
- Trauma T: Este tipo de trauma se refiere a la respuesta fruto de haber sufrido una situación en la que la persona ha estado en peligro de muerte y ha sido una experiencia de muy alto impacto. Por ejemplo, un accidente de coche, un desastre natural, un robo, una agresión sexual violenta, etc.
- trauma t: Este tipo de trauma se refiere a la respuesta fruto de todas aquellas experiencias perturbadoras que no llegan a representar una amenaza real de muerte, pero que al repetirse estas experiencias, se va acumulando su impacto, de manera que tiene un efecto acumulativo muy grande. Por ejemplo, sufrir abuso sexual en la infancia por alguna persona cercana o sufrir acoso laboral.
Otra clasificación que se relaciona con la anterior es la siguiente:
- Trauma de choque: Experiencias fuertes y únicas que comprometen seriamente la vida de la persona. Como por ejemplo, desastres naturales. Este tipo es compatible con lo que es el Trauma T en la otra clasificación.
- Trauma relacional o del desarrollo: Son aquellas experiencias que la persona sufre en el seno de sus relaciones cercanas o significativas, normalmente durante infancia o adolescencia, aunque también ocurren en la adultez. Aquí entraría lo que es el abuso físico o sexual, negligencia emocional o física, o un hogar disfuncional que trae falta de seguridad. Esto encaja más con el trauma t.
- También pueden suponer un trauma otras experiencias adversas como el estrés crónico debido a una situación laboral u otras cosas, procedimientos médicos, o entornos comunitarios adversos caracterizados por la violencia. Esto también encaja más con el trauma t.
Relaciones con trastornos
Cabe destacar que el trauma psicológico, puede llegar al límite de un trastorno por estrés postraumático, o un trastorno por estrés postraumático complejo. Si quieres conocer más sobre ambos trastornos y su relación con los tipos de trauma pincha aquí para acceder a un artículo anterior que escribimos sobre esto.
¿Qué es el trauma psicológico?: Conclusión
El trauma psicológico compromete nuestra vida, sustituyendo la necesidad de conexión con uno mismo y con los demás, por la necesidad de protección. Trae consigo la sensación de amenaza ante estímulos que no son amenazantes, y por lo tanto, la ilusión mental de que debemos protegernos.
No hace falta sufrir un gran evento traumático como la guerra o un desastre natural para tener un trauma psicológico. No recibir apoyo, amor y satisfacción de las relaciones interpersonales ya puede llegar a suponer un trauma psicológico. Por ello, el trauma psicológico realmente supone un espectro, en el que cada persona lo vive de una manera diferente. Por ello, no hay que menospreciar ni minimizar el sufrimiento de nadie, y más bien entregar amor y apoyo hacia aquellas personas que lo necesitan.
EPERIT – Peritajes Psicológicos Forenses
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Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.