EPERIT

Revelación de Abuso Sexual Infantil

Como ya dijimos en otro post sobre abuso sexual infantil, esta problemática está bastante presente en el mundo y en España. Entre un 10-20% de la población lo ha sufrido (Save the Children, 2021; Pereda, 2016). Pero, ¿Todas las víctimas lo cuentan? A continuación hablamos sobre la revelación del abuso sexual infantil, y los factores que influyen. 

Revelación del abuso sexual infantil ¿Cómo es?

La realidad es que el porcentaje de víctimas de ASI está infraestimado, porque hay víctimas que no se conocen, que no lo cuentan. Los porcentajes de víctimas que lo revelan y las que no, varía entre estudios. En un estudio el 80% de las víctimas lo habían revelado (Lahtinen et al., 2018), mientras que en una revisión sistemática, entre 12-52% de las víctimas no lo habían contado nunca (Manay y Collin- Vézina, 2019). Por lo que algo seguro es que hay más casos de los que se denuncian, aunque la magnitud varíe entre estudios. 

En contra de lo que se podría pensar, la revelación del ASI por parte de las víctimas es un proceso continuo, progresivo e interactivo y no un simple suceso en el que la víctima lo cuenta todo de golpe en una única ocasión (Manay y Collin- Vézina, 2019; Alaggia et al., 2019). En este proceso, interactúan factores internos y externos que hacen que de forma progresiva la víctima pase de la contención a la revelación total (Alaggia et al., 2019).

¿Y cuáles son estos factores? ¿Qué puede hacer que una víctima de ASI lo revele antes o más tarde? ¿Que lo cuente o no lo cuente?

Vamos a empezar hablando de las personas a las que la víctima suele revelarles el abuso. 

Personas destinatarias de la revelación del abuso sexual infantil

Las personas más frecuentes a la que las víctimas les cuenta lo ocurrido son sus amigos, después a los padres, sobre todo a la madre y finalmente a las autoridades, que son a quienes se cuenta con menos frecuencia (Lahtinen et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019). Además, hay diferencias en función de la edad de la víctima, si es un niño/a, es más frecuente que lo cuente a los padres, mientras que en la adolescencia, se revela más a amigos (Lahtinen et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019).

Normalmente, aquellas víctimas que no tienen confianza en sus padres, suelen contarlo a sus amigos (Lahtinen et al., 2018). Con frecuencia el proceso de revelación ocurre así, primero lo cuentan a amigos, y posteriormente a los padres, para finalmente ponerlo a disposición de las autoridades. Cabe destacar que contarlo pronto a los padres, está relacionado con una menor revictimización (Manay y Collin- Vézina, 2019)

Dicho esto, vamos a pasar a otra cuestión: ¿Hay ciertos factores del abuso y del agresor que afectan a la revelación?

Factores del abuso y el agresor

Un factor encontrado en un estudio respecto al agresor es la diferencia de edad. Cuanto más diferencia de edad, mayor probabilidad de revelarlo (Lahtinen et al., 2018). Esto puede estar relacionado con algo de lo que hablaremos más adelante, respecto a la consciencia del abuso. 

Otro factor, de suma importancia, es la relación que tenía la víctima con el abusador. Cuando el abusador es alguien que cuida de la víctima en el hogar (como algún familiar), alguien cercano a la familia, o cuando se tiene una relación afectiva/romántica con la víctima hay menor probabilidad de que la víctima lo revele (Hemanth et al., 2024; Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Morrison et al., 2018).

Y por último, el poder ejercido por el abusador. Es decir, a mayor manipulación y amenazas, menor probabilidad de revelación (Collin-Vézina et al., 2015).

Ahora, vamos a ir más allá. ¿Hay factores sociales que también afectan?

Factores sociales en la revelación del abuso sexual infantil

A nivel familiar, sí que se ha observado una relación entre una familia disfuncional, violencia familiar y mala comunicación, con la no revelación (Abdul Latiff et al., 2024; Collin-Vézina et al., 2015; Alaggia et al., 2019). También el no tener una red de apoyo, ya sea familiar, comunitario o de cualquier tipo (Collin-Vézina et al., 2015; (Alaggia et al., 2019).

A nivel un poco más amplio, también se ha visto que el estigma social, la etiqueta de “víctima” y todas las connotaciones que lleva también dificulta la revelación (Alaggia et al., 2019). Relacionado con esto, la educación sexual, en el sentido de la falta de conocimiento sobre lo que “es normal” o no en la sexualidad, también se ha visto relacionada (Alaggia et al., 2019). De esta forma, los valores tradicionales, los roles de género muy rígidos y actitudes machistas, también se relacionan con no revelar el ASI (Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024).

Y por último, la falta de servicios, es decir, que la víctima no conozca que hay servicios de ayuda, ni que tampoco haya recibido información sobre el tema (Alaggia et al., 2019).

Hasta ahora, hemos hablado de aspectos más contextuales, pero ¿Qué pasa con los factores internos? ¿Hay relación?

Factores internos y personales

Empezando por la edad, hay evidencia de que a mayor edad, mayor probabilidad de revelar (Hemanth et al., 2024; Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Yurteri et al., 2022). Aunque en algún estudio se ha encontrado justo lo contrario (Lahtinen et al., 2018), hay más evidencia de lo primero. 

Respecto al sexo, también parece que ser una víctima varón es un factor que dificulta la revelación (Alaggia et al., 2019; Abdul Latiff et al., 2024; Manay y Collin- Vézina, 2019). Y, aunque también hay estudios que dicen no encontrar diferencias (Lahtinen et al., 2018), o que encuentran justo lo contrario (Hemanth et al., 2024), parece ser bastante claro que sí es un factor que lo dificulta. Esto podría ser por los roles de género machistas aprendidos, mencionados anteriormente, en los que los hombres no pueden ser víctimas ni mostrarse vulnerables. 

Por otra parte, son muy importantes las cogniciones de la víctima. El miedo a lo que pasará si lo cuenta, preocupación por la seguridad de uno mismo y de su familia (Morrison et al., 2018) y miedo a las reacciones de los otros, a que no les crean (Morrison et al., 2018; Alaggia et al., 2019) son factores que impiden la revelación. 

También es un aspecto importante las emociones que el abuso despierta en la víctima. Es decir, la vergüenza y  la culpa también dificultan la revelación del ASI (Alaggia et al., 2019; Morrison et al., 2018). Además, el nivel madurativo que la víctima pudiera tener en el momento del abuso también puede dificultarlo, si la víctima no podía comprender muy bien lo que está pasando y sentir confusión (Alaggia et al., 2019). 

Otro aspecto encontrado es el tipo de afrontamiento. Un afrontamiento evitativo se relaciona negativamente con contar el abuso (Abdul Latiff et al., 2024). 

Y finalmente, cabe destacar un factor que resulta muy interesante. Esta es la percepción que tiene la víctima sobre lo ocurrido y aunque esto es una cognición interna, se ve afectada por los valores culturales y la educación sexual. Cuando hablo de la percepción que tiene la víctima sobre lo ocurrido me refiero a la consciencia de la víctima sobre el abuso. Si la víctima etiqueta lo ocurrido como algo negativo y como un abuso, hay más probabilidad de revelación. Sin embargo, si no sabe qué sentir sobre lo ocurrido, porque está confundida o cree que no es lo suficientemente importante o grave para contarlo, claramente la revelación se va a ver suprimida o retrasada (Lahtinen et al., 2018). 

Ahora vamos a coger un enfoque más positivo ¿Qué cosas pueden favorecer la revelación del abuso sexual infantil?

Facilitadores de la revelación de abuso sexual infantil

Algo que está relacionado y que es muy importante para que se de una revelación temprana, es que la víctima tenga la oportunidad para contarlo (Morrison et al., 2018). Eso suena muy obvio pero, ¿A qué me refiero exactamente con eso?

Pues se ha visto que las víctimas en muchas ocasiones necesitan precipitantes externos para iniciar la revelación, por ejemplo, una charla sobre sexualidad en la que se habla de ASI, una película en la que se habla de ello, etc (Morrison et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019; Alaggia et al., 2019). De esta forma, hablar sobre el tema con la intención de divulgar y de prevenir puede tener muy buen impacto en la concienciación, y revelación del ASI. 

También relacionado con la oportunidad para contarlo, hay dos factores más. En primer lugar, que haya un sitio en el que la víctima se sienta segura, con privacidad y con tiempo suficiente para contarlo (Morrison et al., 2018). 

Y en segundo lugar, tener alguien en quien confiar y que se preocupe por la víctima. Esto es fundamental, sentir que tienes alguien que te va apoyar y escuchar, porque se va a preocupar por ti (Morrison et al., 2018; Manay y Collin- Vézina, 2019; Abdul Latiff et al., 2024).

Conclusión

No se conocen todos los casos de abuso sexual infantil, ya que no todos lo revelan. Cabe destacar que aquí no se han recogido cada uno de los predictores de revelación o no, y que también van a depender del contexto que envuelve a la víctima (Abdul Latiff et al., 2024).

Creo que es importante destacar la importancia de visibilizar y hablar sobre esta violencia, para facilitar la revelación. Es un factor que se ha encontrado en diversos artículos y, aunque popularmente hayan personas que piensen que no se debe hablar de sexualidad a niños/adolescentes, porque los “pervierte”, es justo lo contrario. Permite el aprendizaje y la creación de más consciencia sobre la sexualidad. Y ello puede permitir que los niños y adolescentes ejerzan sus derechos, pongan límites y hablen cuando alguien les hace daño. 

EPERIT es un equipo de psicólogos jurídicos, forenses y sanitarios actualizados y con mucha vocación por su trabajo. Los servicios que ofrecemos son: Peritajes, contraperitajes, supervisiones periciales, mediación, terapia y también formación a través de cursos y prácticas. Además de eso, también hacemos divulgación por este blog y por redes sociales. Cualquier comentario o duda contacta por esta página web o por redes sociales.

Autora: Celia Gavilán, psicóloga forense en formación y responsable de comunicación científica en EPERIT.

Referencias

Abdul Latiff, M., Fang, L., Goh, D. A., y Tan, L. J. (2024). A systematic review of factors associated with disclosure of child sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 147. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2023.106564

Alaggia, R., Collin-Vézina, D., y Lateef, R. (2019). Facilitators and Barriers to Child Sexual Abuse (CSA) Disclosures: A Research Update (2000–2016). Trauma, Violence, and Abuse, 20(2), 260-283. Scopus. 10.1177/1524838017697312

Collin-Vézina, D., De La Sablonnière-Griffin, M., Palmer, A. M., y Milne, L. (2015). A preliminary mapping of individual, relational, and social factors that impede disclosure of childhood sexual abuse. Child Abuse & Neglect, 43, 123-134. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2015.03.010

Hemanth, P., Fang, L., Chong, S., y Tan, L. J. (2024). Factors related to delayed disclosure among victims of child sexual abuse in Singapore. Child Abuse & Neglect, 149. Scopus. 10.1016/j.chiabu.2024.106647

Lahtinen, H. M., Laitila, A., Korkman, J., y Ellonen, N. (2018). Children’s disclosures of sexual abuse in a population-based sample. Child Abuse & Neglect, 76, 84-94. PubMed. 10.1016/j.chiabu.2017.10.011

Manay, N., y Collin- Vézina, D. (2019). Recipients of children’s and adolescents’ disclosures of childhood sexual abuse: A systematic review. Child Abuse & Neglect, 1-19. PubMed. 10.1016/j.chiabu.2019.104192

Morrison, S. E., Bruce, C., y Wilson, S. (2018). Children’s Disclosure of Sexual Abuse: A Systematic Review of Qualitative Research Exploring Barriers and Facilitators. Journal of Child Sexual Abuse, 27(2), 176-194. PubMed. 10.1080/10538712.2018.1425943

Pereda, N. (2016). ¿Uno de cada cinco?: Victimización sexual infantil en España. Papeles del Psicólogo, 37(2), 126-133. 

Save The Children. (2021). Los abusos sexuales hacia la infancia en España.

Yurteri, N., Erdogan, A., Büken, B., Yektas, Ç., y Çelik, M. S. (2022). Factors affecting disclosure time of sexual abuse in children and adolescents. Pediatric International: Official Journal of the Japan Pediatric Society, 64(1). PubMed. 10.1111/ped.14881